Talavante vítol

El torero extremeño puso la guinda a la feria con una actuación de gran calado que le valió la puerta grande

En Castellón, Talavante consiguió su segunda Puerta Grande del fin de semana
En Castellón, Talavante consiguió su segunda Puerta Grande del fin de semana

Castellon, 6 de marzo. Sexta de feria. Toros de Zalduendo, bien presentados en general y de buen juego, destacando el lidiado en sexto lugar. De las cuadrillas destacaron Valentín Luján y Juan José Trujillo. Media entrada.

El Fandi (de tabaco y oro), entera, aviso, silencio; entera, silencio.

Alejandro Talavante (de tórtola y oro), pinchazo y estocada, oreja; entera, aviso, oreja.

Cayetano (de blanco y plata), pinchazo, estocada y un descabello, aviso, ovación, tres pinchazos y dos descabellos, aviso, silencio.

Con el tradicional Magdalena vítol se cerró la feria de Castellón. Un grito que este año habría que cambiar por Talavante vítol, pues fue este torero el que abrochó con brillantez y rotundidad un abono triunfal en conjunto, siendo, asimismo, el encierro lidiado en este broche final, el de mejor presentación y más juego de todo el serial y si adoleció en cierto modo de falta de fuerza, el conjunto tuvo fuelle y alegría para permitir lucir a sus matadores.

Manseó de salida su primero, que llegó al último tercio con buen son, permitiendo un trasteo muy templado y ligado, adelantando siempre la muleta y dejándola puesta en la cara, si bien abusó por momentos de encimista, corrigiendo este defecto en la segunda parte de su quehacer, en el que marcó un ritmo muy pausado y elegante. Tiró de nuevo de muñeca Talavante para llevar al quinto toro, repetidor en los primeros compases de su lidia pero que fue a menos. El torero extremeño, muy seguro y en un extraordinario momento de forma, tanto física como mental, supo calibrar y administrarlo para completar otro trasteo asentado y firme que remató de nuevo eficazmente con el estoque.

No tuvo el santo de cara El Fandi en esta sexta función magdalenera. La poca fuerza del primer toro hizo inútil la insistente machaconería de el granadino, que dejó una faena larguísima para tan poco material como tuvo. Antes se había lucido en las tres largas de rodillas y otras tantas verónicas con que recibió y en su habitual ejercicio atlético con banderillas. El cuarto se rompió una pata en el segundo tercio y tuvo que ser estoqueado, dejando inédito a su matador después de otra exhibición banderillera.

Salió muy dispuesto Cayetano, que inició su primera faena sentado en el estribo para continuar de rodillas, muy espoleado. Ya en pie puso empeño pero faltó ajuste en su muleteo, dejándose enganchar la franela casi continuamente y con falta de sincronización ante un toro noble y repetidor, que embistió con soltura y ganas. Con el astado que cerró plaza y feria, el más serio y mejor hecho de la semana, toro también repetidor, pronto y obediente, no se acopló en ningún momento, acompañando más que llevando al astado, que fue quien marcó la pauta de un trasteo rematado malamente con la espada.