Televisión

De acabar con monstruos a ser uno: la comedia de Harbour

Más conocido como sheriff Hopper, nuestro policía favorito de Stranger Things despunta en un nuevo “mockumentary”.

David Harbour en Stranger Things
David Harbour en Stranger Thingslarazon

Más conocido como sheriff Hopper, nuestro policía favorito de Stranger Things despunta en un nuevo “mockumentary”.

No cabe duda que de los sheriffs más cómicos de toda la parrilla de Netflix (sin contar con Jake Peralta, Brookling nine-nine) en los primeros puestos se encuentra a Hopper de Stranger Things, y es que parece que cierta sátira y comedia corren por las venas del actor David Harbour. Quién no se queda solo en este papel, si no que también dio ese cómico toque a su “Hellboy” o como actor secundario en “Caminando entre las tumbas”; y el que parece que no piensa parar, ya que recientemente ha sacado un nuevo “mockumentary” (categoría que retrata eventos de la ficción presentándolos como un documental de la vida real) en la plataforma de contenidos.

Dirigido por Daniel Grey Longino (Portlandia) y escrito por John Levenstein (Silicon Valley) Harbour se ve dentro de “Frankenstein´s Monsters´s Monster, Frankestein”, donde en apenas treinta atrapantes y frenéticos minutos hay historia que contar. El propio Harbour va buceando en el pasado de su padre, Harbour Jr, sí, su abuelo se llama igual que sus dos generaciones anteriores. Su progenitor, interpretó al doctor Frankestein en una obra de teatro grabada para televisión, las dudas van aflorando hasta que la cuestión aterriza en que Harbour Jr tiene muchos secretos y su hijo esta dispuesto a desentramarlos.

Hay que contar con que ambos Harbour son el mismo, lo que le da a la serie también esa constante parodia como ingrediente principal de la trama. Esta misma tiene como línea argumental la supuesta obra de teatro del padre de Harbour, y por tanto atrapa una solemnidad digna de comedia, y así el conjunto alcanza un nivel de gracia absoluta gracias a la seriedad de los personajes. Si a esto le ponemos la especia de giros argumentales demenciales a personajes que se quedan dormidos, el resultado es un plato caótico y delirante para los espectadores de este falso documental que a veces la linea que divide lo falso de lo real parece invisible.