¡Larga vida a «The Big Bang Theory»!

Neox emite hoy en abierto una programación especial con un maratón de la última temporada, piezas especiales y el estreno del desenlace.

En la imagen, la escena final de la serie con todos sus protagonistas
En la imagen, la escena final de la serie con todos sus protagonistas

Neox emite hoy en abierto una programación especial con un maratón de la última temporada, piezas especiales y el estreno del desenlace.

Tras doce temporadas y 280 episodios, «The Big Bang Theory» se despide hoy en Neox. La serie nos dio a conocer a un personaje que ya es imprescindible en la historia de la televisión: Sheldon Cooper. No se sabe si tendrá hijos algún día con Amy pero, tras su fin, millones de espectadores en el mundo tienen ahora mismo un sentimiento de orfandad, por no hablar del pedazo de complejo de Edipo que se les ha quedado. Sin hacer «spoilers» que malogren el efecto sorpresa: ¿cómo es el final de «The Big Bang Theory»? Consecuente con la comedia de situación que barrió en su punto y final con una audiencia en Estados Unidos de 18 millones de espectadores. Los personajes han evolucionado mucho –quizá el que menos haya progresado haya sido Raj–, pero no han perdido su esencia. De ahí que los fanáticos de la ficción hayan aplaudido su desenlace hasta romperse las manos.

Un final coherente

¿Era previsible? Sí, y se agradece que Chuck Lorre no se haya hecho un «Perdidos» como J. J. Abrams, que, por aquello de epatar a la industria y a la audiencia, se cargó una serie llamada a ser una obra maestra. ¿Ha sido cursi? Sí y no. A algunos les habrá molestado el almíbar de los últimos minutos y otros pensarán que es un alarde de sentimentalismo. ¿Divertido? Por supuesto. Hay un «sketch» memorable. Ocurre algo –que podría ser previsible, pero no era seguro– y Sheldon dice: «¿Habrá sido un sueño?». Leonard le pega un bofetón que es un acto de justicia poética: es el que le tenía que que haber dado Belén Rueda a Antonio Resines en el penoso desenlace de «Los Serrano».

Lorre demuestra que es un hombre sin complejos, o que está muy crecido, al haber publicitado en «The Big Bang Theory» otras series de la competencia. A saber: los personajes hablan de «Juego de Tronos», «Ballestar Galactica», «Star Trek», «Babylon 5» y «Doctor Who». Según Graciela Padilla, coordinadora del grado en Periodismo en la Universidad Complutense, «uno de sus grandes hallazgos es que los personajes sean unos ''frikis'', ya que no por ser tan inteligentes y hablar de ciencia los espectadores dejan de percibirles como unas personas cercanas y vulnerables. Además han visibilizado y normalizado algunos desequilibrios y emocionales como la ansiedad y los ataques de pánico», dice Padilla, que valora especialmente cómo han abordado la maternidad. «No la idealizan. Cuando Bernadette y Howard tienen a sus hijos, su arco emocional es muy amplio. Por supuesto que los quieren, pero también muestran sus miedos y temores a quedarse atrás en su vida profesional y de pareja», reflexiona.