«Mosaic», mirando el móvil con Steven Soderbergh

Sharon Stone en la piel de Olivia Lake, una famosa autora de libros infantiles
Sharon Stone en la piel de Olivia Lake, una famosa autora de libros infantiles

La serie del director llega a HBO España tras haber sido vista en EE UU vía app.

Durante tres décadas, Steven Soderbergh ha sido uno de los autores más intrépidos del cine americano. Desde que dio el pistoletazo de salida al llamado cine indie con «Sexo, mentiras y cintas de vídeo» (1989) ha combinado proyectos para la primera línea de Hollywood –«Ocean’s Eleven» (2001), «Traffic» (2000)– con obras de bajo presupuesto repletas de estrellas –«Un romance muy peligroso» (1998), «La suerte de los Logan» (2017)– y excentricidades hechas por cuatro chavos –«Schizopolis» (1996), «The Girlfriend Experience» (2009)–, al tiempo que encabezaba tanto la transición de la industria al formato digital como el trasvase de talentos de la gran pantalla a la pequeña. Y en el proceso ha mantenido una capacidad inigualable de experimentación en técnica y estilo. El único reto que probablemente le haya faltado es rodar con un ojo tapado y un brazo atado a la espalda.

Un nuevo formato

Tiene pleno sentido, pues, que sea él el cerebro detrás de «Mosaic», la intriga criminal que acaba de estrenarse en HBO España pero que vio inicialmente la luz en formato app en diciembre. Una ficción diseñada específicamente para ser visionada en el teléfono tiene sentido por varios motivos: en primer lugar, mucha gente ya ve la tele a través del móvil, ¿por qué no producir contenidos teniendo eso en cuenta? En segundo lugar, si usamos el teléfono para ver una serie no podemos distraernos usándolo para chequear Twitter, que es precisamente lo que hacemos cuando vemos series. «Mosaic» está protagonizada por Sharon Stone en la piel de Olivia Lake, famosa autora de un libro infantil que vive en un exclusivo resort para esquiadores en Utah. En el primer episodio la vemos flirtear primero con un barman llamado Joel (Garrett Hedlund), que se convierte en su protegido, y después con un tal Eric (Frederick Weller), que ha sido secretamente contratado para empujar a la escritora a vender su propiedad pero que se enamora de ella. Tras una fiesta de Fin de Año durante la que discute acaloradamente con ambos, Olivia desaparece y es encontrada muerta. Eric es encarcelado por su asesinato. Cuatro años más tarde, su hermana se propone probar su inocencia y, con la ayuda de un jefe de policía, logra estrechar el cerco sobre Joel. En su versión televisiva, «Mosaic» es un relato lineal mayormente organizado en orden secuencial. En la versión para app, en cambio, al parecer la historia arranca con el primer encuentro entre Olivia y Eric y luego al usuario se le da a escoger entre dos caminos narrativos. En función del que escoja, se le dará a elegir entre dos opciones más. Y así. La descripción puede hacer que parezca una versión audiovisual de uno de esos libros de la colección «Elige tu propia aventura», pero en este caso no hay más que un final para la historia: todo cuanto el espectador controla es el camino que sigue hasta llegar a él. Dependiendo de la trayectoria que siga, quizá se pierda detalles sobre la coartada de un personaje o pistas sobre el crimen, pero todos los caminos conducen al descubrimiento de la identidad del asesino.

Realismo sombrío

Entre quienes la han experimentado a través del teléfono los hay que dicen que «Mosaic» convierte al que la contempla en un detective y lo invita a moverse hacia adelante y hacia atrás en busca de pruebas sobre las relaciones y los acontecimientos, haciendo que se sienta un participante activo en el drama. Al permitir que el espectador elija qué historias quieren seguir, añaden, «Mosaic» te permite sumergirte en las psicologías de sus distintos personajes de un modo que la televisión no permite. Por otra parte, hay quienes dicen que ver la serie así tan solo hace que uno tenga la desagradable sensación de estar perdiéndose algo, porque mientras trata de seguir la historia no deja de pensar en las opciones narrativas descartadas. Eso, de nuevo, es lo que dicen por ahí. A los españoles no se nos permite opinar: la app no está disponible en nuestro país. Y es una lástima porque, de nuevo, la serie se diseñó para ser consumida de ese modo, y los seis episodios ofrecidos por HBO no pueden esconder su condición de remiendo. De entrada, el ritmo narrativo es raro: alternan escenas larguísimas en las que no pasa nada con verdaderos diluvios de giros, acciones y revelaciones, seguidos estos de más escenas soporíferas. Y se nos obliga a pasar excesivo tiempo con unos personajes mientras a otros se les asigna una función poco más que decorativa.

Por lo que respecta a la solución del misterio, es a la vez ingeniosa y del todo predecible, pero el modo en que nos es revelada pone en evidencia cierta abulia. Como ya sucedía en obras previas de Soderbergh, viéndola da la sensación de que el director se sintió motivado por el desafío técnico pero aburrido por sus personajes y, como resultado, la serie es poco más que una retahíla de conversaciones en habitaciones de hotel y casas que parecen habitaciones de hotel entre personas de expresividad facial limitada.

En última instancia, «Mosaic» importa solo por su innovador concepto –a pesar de que únicamente su audiencia estadounidense, la que ha podido descargarse la dichosa app, tenga acceso a él–. Soderbergh ha comparado la serie con las pinturas rupestres, y el símil se antoja idóneo: su existencia promete finalmente abrir la puerta a otras ficciones seriadas que trasciendan los límites de la linealidad narrativa. ¿Qué sacaremos de esos experimentos? Eso es lo que está por ver, ya sea por la tele o a través del móvil.