Ona Carbonell: «Cuando cocinaba pensaba en mi abuelo»

La capitana del equipo español de sincronizada se convierte en la tercera vencedora de «MasteChef Celebrity».

La capitana del equipo español de sincronizada se convierte en la tercera vencedora de «MasteChef Celebrity».

Desde los diez años, la vida de Ona Carbonell está dedicada a la natación sincronizada y desde que forma parte del equipo español pasa entre ocho y nueve horas diarias en una piscina preparándose para la excelencia y, junto a sus compañeras, llevar a nuestro país a lo más alto del podio deportivo. La disciplina y dedicación que requieren el deporte de alta competición tiene mucho que ver con su victoria en la tercera edición de «MasterChef Celebrity» (La 1), una final muy ajustada frente a Paz Vega, en la que la cocina de vanguardia ganó la partida al homenaje a Andalucía que preparó la actriz sevillana. Define esta experiencia como «maravillosa» y muy reveladora también en lo personal, pero a «la mujer de las 20 medallas» le toca ahora centrarse en la próxima Copa Mundial (Corea del Sur) y quién sabe si logrará entonces el ansiado oro.

–¿Esperaba esta victoria?

–Al principio, no. Además, he estado en todas las eliminaciones y mi objetivo siempre fue superarlas y no pensar en nada más. Según se acercaba el final, veía posibilidades de alcanzarla. Como en todos los retos deportivos, desde el principio, he ido a por todas, pero era consciente de que tenía rivales muy fuertes y había que ir paso a paso.

–En redes se criticó mucho su preparación en el restaurante Can Roca para afrontar el concurso y que le beneficiara en la final...

–Lo entiendo, porque en el programa lo dijeron muchas veces y los Roca son los segundos mejores del mundo. De hecho, lo primero que hice antes de entrar fue llamar a Saúl Craviotto (ganador de la segunda entrega) y me advirtió que era más duro de lo que podía imaginar, que estudiara mucho y pasara todas las horas que pudiera en un restaurante.

–¿Qué le ha enseñado el programa?

–Ha sido una lección de vida porque me he retado en algo que no era mi campo. He aprendido mucho de todos mis compañeros, que son mis ídolos, y vivimos experiencias intensas. Además, poder donar 75.000 euros a la Fundación Pequeño Deseo me hace especial ilusión.

–¿Ha llegado a sentir en los fogones tanta presión como en la piscina?

–En la sincronizada llevo cuatro años entrenando ocho y nueve horas al día para jugártelo todo en los tres minutos que dura una final. Eso no es comparable con nada. Pero sí que ha sido una experiencia difícil porque era algo que no dominaba y me obligaba a salir de mi zona de confort. He pasado muchos nervios, momentos de impotencia, de alegría máxima...

–Esta tercera edición ha estado salpicada por alguna que otra polémica. ¿Cómo ha logrado evadirse?

–Creo que eso te lo da el deporte. En mi especialidad podemos llegar a estar cinco horas repitiendo el mismo movimiento, estoy muy acostumbrada a que me corrijan, nunca es suficiente, todo es mejorable. Entiendo, también, que cada uno reacciona como puede en los momentos de tensión. Simplemente me he centrado en mí, en aprender y disfrutar.

–¿Se plantea esta victoria como una posible salida laboral para el futuro?

–Me sorprende, porque no me hago a la idea, soy una aprendiz de cocina. Estoy desde septiembre muy centrada en mi carrera deportiva, tengo un Mundial por delante. Mi principal objetivo es mejorar y abordar las competiciones dentro del agua. Pero nunca digas nunca jamás porque ni me había planteado aprender a cocinar o ir a un concurso de televisión.

–¿Es factible pensar en la medalla de oro en Corea?

–Soy realista y cada vez soy más mayor y hay más mujeres con talento y juventud. Tengo el reto de superar el récord de las 20 medallas mundiales, que hasta el momento no lo ha logrado nadie, y dar el máximo para que el equipo vaya subiendo.

–¿A quién le dedica este triunfo culinario?

–Mientras cocinaba pensaba en mi abuelo, porque falleció durante los últimos programas del concurso y fue muy duro para mí. En la final tuve la sorpresa de la visita de mi abuela y fue un momento muy especial.