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Paella incomestible en ‘Pesadilla en la cocina’

El Racó Maritim podría ser una mina de oro, sin embargo, su comida, el servicio y la vida personal del matrimonio que lo regenta están sumidos en un pozo del que sólo ‘Pesadilla en la cocina’ les puede salvar. La dueña y su marido pierden con frecuencia los nervios, los empleados están agotados de tan difícil relación y el cocinero, desesperado, se encara con Alberto Chicote de una forma preocupante. El programa continúa imparable con sus sobresalientes registros; la anterior emisión logró máximo de temporada con más de 1,9 millones de espectadores y el 11,5% de cuota

Paella incomestible en ‘Pesadilla en la cocina’
Paella incomestible en ‘Pesadilla en la cocina’larazon

laSexta estrena esta noche, en prime time, una nueva entrega de ‘Pesadilla en la cocina’. En esta ocasión, el programa visita El Racó Maritim, un restaurante que lo tiene todo para ser una mina de oro: especializado en arroces y ubicado en la playa de la Malvarosa, en Valencia, una de las más visitadas del Levante español. Y además, tiene el tamaño perfecto para albergar a un gran número de turistas y gente local completamente entregada al relax y al disfrute. Pero el restaurante está lejos del éxito: hay una guerra entre cocina y sala, los clientes esperan sus platos durante horas y las paellas son incomestibles.

Comida mediocre y ausencia de mando, en un restaurante que se hunde

Esta semana Alberto Chicote visita Valencia pero no precisamente para disfrutar del sol y su gran gastronomía sino para enfrentarse, en una difícil batalla, a un matrimonio que ha perdido el norte en la manera de dirigir su negocio y en el que las discusiones, los gritos e incluso el maltrato a la comida están a la orden del día. A la falta de compenetración de los dueños se le unen unos empleados muy desgastados por la mala comunicación de sus jefes y un descubrimiento al que Chicote está cada vez más acostumbrado pero que no deja de sorprenderle: cucarachas en el salón. De esta manera, el chef se enfrenta a un negocio con problemas pero también a una grave crisis matrimonial, que pueden llevarse por delante la estabilidad profesional y personal de sus dueños.

Además, las pérdidas que lleva generado el Racó Maritim no ayudan a superar el difícil momento por el que pasa el restaurante. Una comida mediocre, la ausencia de un mando claro y un servicio caótico pueden hundir un transatlántico con un enorme potencial pero con problemas todavía mayores. Alberto Chicote tendrá también que enfrentarse a un cocinero que se encara con él hasta límites extremos que podrían provocar situaciones más que desagradables.

Pese al entorno paradisíaco en el que se encuentra el negocio, el Racó Maritim deberá asumir cambios radicales si quiere salir del agujero en el que se encuentra. Y el matrimonio que lo regenta tendrá que cambiar muchas cosas si no quieren que todo se acabe.