Chipre, Israel, Noruega y República Checa: Un cuarteto contra España

Estos son los cuatro concursantes que se disputan la victoria, al menos en las casas de apuestas.

Estos son los cuatro concursantes que se disputan la victoria, al menos en las casas de apuestas.

Estos son los cuatro concursantes que se disputan la victoria, al menos en las casas de apuestas.

CHIPRE: LA DIVA HELENA QUE GRECIA RECHAZÓ

Cuando se escucha «Fuego» da la sensación de haberla oído antes. En boca de Beyoncé o Rihanna. Aunque solo sea porque su autor firma algunos de los éxitos de Enrique Iglesias y Jennifer López. Pasaba desapercibida hasta que llegó el primer ensayo sobre suelo portugués. Boquiabiertos. No solo porque la malla de purpurina pegada a la piel de Eleni Foureira no es apta para casi nadie, sino por la garra de su coreografía y sus golpes de melena almidonada. Pero no vean únicamente frivolidad y sensualidad en ella. De origen albanés, emigró a Grecia huyendo de la guerra y ocultando apellido y nacionalidad por miedo a ser discriminada. Hoy es una diva helena, pero en Grecia no la veían lo suficientemente eurovisiva. Así que cogió sus plataformas, se entregó a Chipre y hoy los griegos se ven sin representante en la final.

A favor:

Fuego en la letra, en el cuerpo de Eleni y en el escenario. Cóctel perfecto para que los tres minutos se hagan cortos

En contra:

Su tema no ofrece nada que no se haya visto y oído anteriormente en cualquier «playlist» veraniega

ISRAEL: LA GALLINA CLUECA CON VOZ DE ÁNGEL

Cuando uno escucha los primeros compases de «Toy» y echa un vistazo a Netta Barzilai, da la sensación de estar ante un pollo descabezado. Pero el cacareo y el estrabismo forzado se justifica por la denuncia «antibullying» que lanza la canción contra esos acosadores a los que ella ridiculiza como gallinas cluecas. «No soy tu juguete, chaval estúpido», espeta Netta, que en su infancia fue víctima del acoso escolar. «Soñaba con ser una artista alta y delgada», recuerda esta joven que aterrizó en Portugal como favorita en todas las quinielas. Salvador Sobral, ganador del año pasado, ha tachado de horrible la canción, quizá por el «chundachún» y su puesta en escena a lo Cobo Calleja un poco excesiva. Tal vez no ha reparado en la letra y menos aún en la nada desdeñable voz de Netta.

A favor:

La canción tiene un ritmo y unas onomatopeyas pegadizas y machaconas que se aferran al disco duro cerebral

En contra:

El histrionismo de Netta y su cuerpo de baile, algo exagerado, pueden aturdir al espectador

NORUEGA: UN POSIBLE DOBLE GANADOR

A Rybak le debió saber a poco su victoria en suelo ruso hace nueve años con «Fairytale». Si queda algo de memoria eurovisiva, el chico del violín. Se le intuye un puñado de votos más que generosos tanto de sus vecinos nórdicos como de la estepa rusa, donde es todo un ídolo. Vuelve con su instrumento de cuerda y una canción para todos los públicos. Amable y risueño, tanto él como su tema caen bien. Algunos cuantos hologramas con los que interactúa mientras canta hacen el resto para tener entretenido al personal. Los noruegos, como los suecos, siempre llegan a Eurovisión con los deberes hechos y no dejan un solo segundo a la improvisación, aunque sin quitarle espontaneidad a la actuación. De vencer, sería el segundo artista en la historia en ganar el festival dos veces.

A favor:

Como en el «Cantajuegos», Rybak repite una y otra vez los pasos para escribir una buena canción. Y consigue convencer

En contra:

Quizá por recurrir de nuevo al violín y por no hacer grandes alardes vocales se pueda perder entre tanto griterío

REPÚBLICA CHECA: EL DESCARO DE UN «MILLENNIAL»

Gane o no, Mikolas ya es un héroe para los checos, que llevan nueve años participando en Eurovisión, solo en dos ocasiones han pasado a la final y este año por primera vez se ven con opciones reales para ganar. Autor de su canción, comenzó como cantautor callejero, una experiencia que le ha proporcionado el descaro justo de un «millennial» que sabe encajar un rap chic entre trompeta y trompeta. Pero algo se torció en el camino. En su primer ensayo en el Altice Arena una voltereta en el aire a mitad de la canción acabó en urgencias. Traumatismo cervical grave y dos días inmovilizado con la incertidumbre de volverse a casa antes de tiempo. Pero no. Ahí estará esta noche, moviéndose lo justo, y dejando las piruetas a sus bailarines. Eso sí, no faltará con el viral «swish swish» incluido.

A favor:

La realización colorista acompaña a Mikolas, que sabe hacerse cómplice de la cámara y, por tanto, del espectador

En contra:

Las acrobacias que traía preparadas han desaparecido, lo que resta espectacularidad a su puesta en escena