Asturias: Paisajes con historia

El centenario del Parque Nacional de los Picos de Europa y el de la coronación canóniga de la Virgen de Covadonda convierten al Principado de Asturias. en una cita obligada durante 2018

Uno de los senderos del Parque Picos de Europa
Uno de los senderos del Parque Picos de Europa

El centenario del Parque Nacional de los Picos de Europa y el de la coronación canóniga de la Virgen de Covadonda convierten al Principado de Asturias

en una cita obligada durante 2018.

En pocas regiones de la geografía peninsular conviven con tanta naturalidad como en Asturias la historia y la leyenda. De una manera casi mágica los paisajes y los exponentes arquitectónicos reflejan un simbolismo que los asturianos interpretan como nadie.

La escapada que os proponemos se puede considerar casi obligada este año dada la confluencia de celebraciones que tienen lugar en la región: se cumplen 1.300 años de la proclamación de Pelayo como rey, se celebran dos centenarios: el del Parque Nacional de los Picos de Europa y el de la coronación canónica de la Virgen de Covadonga, y, también, 50 años desde que fuese descubierta la cueva de Tito Bustillo.

Como colofón, se soplarán velas en el Parador de Cangas de Onís, ya que cumplirá este verano dos décadas desde que iniciase su actividad hotelera. Este será, además, el alojamiento desde el que el viajero puede recorrer estos verdes parajes.

Ora, labora... y haz turismo

El monasterio de San Pedro de Villanueva rezuma solemnidad e invita al recogimiento. Sus muros de piedra, otrora semiderruidos, vuelven a lucir poderosos tras la reconstrucción llevada a cabo por Paradores. Este conjunto, datado en el siglo VIII, es uno de los más destacados del oriente asturiano por su relevancia histórica y magnífica arquitectura. En los capiteles de la iglesia se narra la historia del segundo rey de Asturias, Favila, y su esposa Froiluba, sus besos, su despedida... Sin duda, una crónica tallada en piedra de sus avatares reales. Se dice que el templo fue levantado por expreso deseo de Ermesinda (hija de Don Pelayo, hermana de Favila y esposa de Alfonso I, el tercer rey de Asturias), que deseaba construir un panteón real en el lugar donde falleció su hermano por el ataque de un oso.

Escuchar el sonido de nuestros pasos mientras recorremos los pasillos, dormir con el arrullo del río o saborear los platos que salen de las prodigiosas manos de la chef, Azucena, son algunas de las experiencias que regala este antiguo cenobio.

Primera capital del Reino

Nuestra primera excursión nos lleva hasta Cangas de Onís (www.cangasdeonis.com), una localidad con poco más de seis mil habitantes pero con título de ciudad, concedido por el rey Alfonso XIII en 1908 por el papel desempeñado en la fundación de la España actual y por haber sido sede de la corte entre el año 722 y 754. De esta época, y edificada sobre un dolmen, data la capilla de Santa Cruz, erigida para dar culto a la Cruz de la Victoria.

Su imagen más conocida es la del Puente Romano (en realidad, medieval), de cuyo arco central pende la Cruz de la Victoria, símbolo de la Batalla de Covadonga. En el casco urbano se pueden ver casonas, la ermita del patrono y la antigua iglesia parroquial, abierta al público como Aula del Reino de Asturias. En este centro se imparte una práctica lección de Historia a través de recursos audiovisuales e interactivos. Otra cita básica es el mercado de los domingos, donde venden embutidos, productos de la huerta y ricos quesos como el de Gamoneu.

La Santina y los Picos de Europa

A solo diez kilómetros de Cangas de Onís se encuentra el Santuario de Covadonga (www.santuariodecovadonga.com), el mayor centro de devoción religiosa de los asturianos y el segundo más visitado de España. Sobran razones para acudir al mismo por su simbolismo, por visitar la Cueva de la Santina (donde se apareció a Don Pelayo y le guió a la victoria), por la belleza de la basílica, por escuchar las angelicales voces de los niños de la Escolanía y por su museo.

Este santuario se halla en el entorno del Parque Nacional de los Picos de Europa, un espacio que cumple un siglo desde que Alfonso XIII sancionase la ley por la que se declaraba parque nacional. Aquí se encuentran las cumbres más altas de la Cordillera Cantábrica, sorprendentes valles y abruptas gargantas. Los aficionados a los deportes activos disfrutarán de la bravura de los ríos Cares y Sella, mientras que los que prefieran experiencias tranquilas, lo harán de la imagen onírica de los lagos Enol y Ercina.

Pero la belleza natural de Asturias no se aprecia únicamente en el exterior sino que también existen tesoros bajo la superficie que bien merecen una visita. Un buen ejemplo es la Cueva de Tito Bustillo (www.centrotitobustillo.com), descubierta hace 50 años por un grupo de montañeros. Recibe este nombre en recuerdo a uno de ellos. La gruta, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, conserva doce excepcionales conjuntos de arte rupestre con pinturas y grabados de animales, signos y figuras antropomorfas. Las visitas son guiadas y están limitadas a 150 personas al día. Si no se consigue entrada, al menos se puede visitar el Centro de Interpretación del Arte Rupestre.

En cualquier caso, Asturias es una una fuente inagotable para el viajero, gracias a sus paisajes con historia. Más información en la página web www.turismo asturias.com.