El gusto está en la tierra, la tradición y el caldo

Un castillo medieval en lo alto de una montaña vigila el casco histórico de Peñafiel y atesora esta pinacoteca que, desde hace dos décadas, acoge las botellas que se elaboran en este destino: un claro reflejo del terruño y del saber transmitidos por generaciones

Un castillo medieval en lo alto de una montaña vigila el casco histórico de Peñafiel y atesora esta pinacoteca que, desde hace dos décadas, acoge las botellas que se elaboran en este destino: un claro reflejo del terruño y del saber transmitidos por generaciones

Existe un placer al que, cada vez, se suma más gente. Es el de despertarse rodeado de viñedos. O cuanto menos de alguna que otra botella. En Peñafiel (Valladolid), la palabra “vino” ha adquirido una dimensión algo mayor al haber sabido incluir la historia, el paisaje y la costumbre dentro sus caldos. Su Museo Provincial del Vino atesora ya 20 años construyendo una propuesta que se ha convertido en el eje sobre el que bascula todo el turismo enológico de la provincia. Y, lo que es aún más importante, la seña de identidad de sus ciudadanos. Pues tierra, sabor y placer han encontrado su equilibrio perfecto en un lugar donde se rezuma tradición, leyenda y experiencia.

Esta imponente construcción, declarada Monumento Histórico Nacional en 1917, se encuentra en el corazón de la Ribera del Duero. Y, sin alzar demasiado la voz, se ha convertido en uno de los iconos de la comarca, así como el baluarte de la difusión del legado de la viticultura vallisoletana. Sus orígenes han jugado un papel fundamental en ello: si bien se remontan al siglo IX, su aspecto actual es obra de Pedro Téllez Girónsu, que lo levantó 200 años más tarde. Su localización estratégica, que le permite dominar visualmente los valles del Duero y del Duratón, le convirtió en uno de los bastiones de la defensa durante la Reconquista. Hoy, este emplazamiento privilegiado regala espléndidas vistas de la comarca y un caldo repleto de matices.

Su singular espacio museístico ha promovido, gracias a la iniciativa de la Diputación de Valladolid, la cultura y la orografía del territorio sobre el que se levanta. Y, en su gran mayoría, gracias al enoturismo, pues esta tendencia tiene la virtud de vertebrar el paisaje, la naturaleza, el patrimonio, la artesanía, el ocio, las fiestas y la gastronomía a partes iguales. Así, el visitante podrá sumergirse en los entresijos de su larga y compleja elaboración. Con su planteamiento expositivo, recorrerá los procesos, los útiles, las botellas y la cata de las cinco denominaciones de origen que acumula este destino: D.O. Tierra de León, Ribera del Duero, Cigales, Toro y Rueda.

Desde hoy y hasta el domingo, tendrán lugar diversas actividades para festejar el vigésimo aniversario de esta particular pinacoteca. La celebración arrancará está tarde a las 17.00 horas con un taller de graffitis en el aparcamiento del castillo con el que se pretende hacer un gran mural conmemorativo. En el apartado musical, el plato fuerte llega mañana: en la plaza del Coso, se celebrará Peñafest, un festival gratuito en el que participarán Tennessee, La Guardia y La Frontera. Para el domingo se ha programado un concierto vermouth de Langosta en la plaza de España, que dará paso por la tarde a las danzas tradiciones de los grupos del municipio. No obstante, durante las tres jornadas, en el parque de la Judería se abrirá una Feria de Alimentos de Valladolid, con catas de productos de la provincia como la miel, el vino, el queso o el pan. Se realizarán talleres infantiles de cocina, coctelería, feria de productores y establecimientos de la villa, así como la venta de una copa conmemorativa. Sin duda, la mejor forma de maridar tantos años de historia.