El desafío independentista

Las urnas sólo benefician a ERC

Si los catalanes acudieran hoy a votar, la nueva Convergència obtendría peores resultados que los del 27-S, perdiendo casi medio millón de votantes

La Razón
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Si los catalanes acudieran hoy a votar, la nueva Convergència obtendría peores resultados que los del 27-S, perdiendo casi medio millón de votantes

En la última encuesta electoral autonómica catalana realizada por NC REPORT y publicada por LA RAZÓN en enero de 2017 se constataba la enorme distancia que separaría en las urnas a ERC y PDeCAT, actuales socios de la coalición electoral Juntos por el Sí. Todo el mundo da por hecha la ruptura de la alianza electoral. Pero desde sectores oficiales se sigue la consigna general de tozudez y prietas las filas. Prueba de ello es el último barómetro del CEO, un organismo dependiente de la Generalitat de Cataluña que pretende ser a escala provinciana de lo que el CIS es en España. Este instituto de investigación sociológica se mantiene en sus trece y cuatrimestre a cuatrimestre nos da resultados, no de ERC y PDeCAT por separado, que es como concurrirán en las próximas elecciones catalanas, sino bajo la marca, más que amortizada y obsoleta de Juntos por el Sí.

Desde la Generalitat se esconde la debilidad manifiesta y notoria del PDeCAT. Han asimilado la errónea estrategia de defensa del avestruz. Los sondeos de diversos medios publicados en el primer semestre de 2017 confirman la tendencia de la encuesta de LA RAZÓN de enero: Esquerra Republicana de Cataluña sería la fuerza más votada y el PDeCAT cosecharía su peor resultado desde la fundación de Convergència Democrática de Cataluña. La situación de los de Puigdemont es desesperada ya que su electorado se rebajaría ostensiblemente a 665.000 votantes, tan solo el 17,2% de los votos válidos, y su grupo parlamentario se reduciría a 28 diputados autonómicos. La comparación es claramente negativa con los resultados que obtuvo CiU en las últimas elecciones en las que participó en solitario, las de 2012, en las que los convergentes fueron la primera fuerza política en Cataluña con 1.116.000 votos, el 30,7% de los votos válidos y 50 escaños.

Por lo tanto, el balance de cinco años de rebelión es pésimo: pierden 451.000 votantes, reducen su electorado en 13,5 puntos porcentuales, recortan su grupo parlamentario en 22 diputados y dejan de ser la primera fuerza política en la región. El binomio Puigdemont-Mas ha reducido los votos a su partido al 59,6% de lo que era en 2012.

En la encuesta de LA RAZÓN se describe el diferente comportamiento que tendrían los antiguos votantes de Juntos por el Sí en las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña, y sólo el 34,8% de los que en septiembre del año 2015 votaron a la coalición JxSí votaría ahora al PDeCAT. Mientras que ERC se llevaría a las urnas hoy el 54,3% de todos los que votaron a JxSí.

En las elecciones anteriores a éstas, las del año 2012, los votos sumados de CiU y de ERC alcanzaron 1.614.000; 1.116.000 eran de Mas y 498.000 de Junqueras. En porcentaje los convergentes consiguieron el 69,1% y los republicanos, el 30,9%. Cinco años después, los porcentajes prácticamente se invierten.

De este modo queda demostrado que ERC ha arrebatado a los convergentes el liderazgo político entre los independentistas. Era una partida perdida desde el inicio. En una competición por ser la fuerza más independentista era lógico que venciera Esquerra Republicana de Cataluña. En las elecciones de 2012, los republicanos obtuvieron 498.000 votos, el 13,5% del voto válido y 22 diputados. Ahora, su expectativa electoral es de 784.000 votos, el 20,3 por ciento del voto y 29 escaños. Sus ganancias serían de 286.000 votos, 6,8 puntos porcentuales y 7 parlamentarios. Además, se convertirían por primera vez desde el restablecimiento de la autonomía catalana en el año 1979 en el primer partido político en votos y en presencia en el parlamento autonómico.

Pero a pesar del avance de ERC, una improbable reedición de Juntos por el Sí obtendría peores resultados que en septiembre del año 2015, debido a que el hundimiento del PDeCAT no es capaz de compensar las ganancias en solitario de los republicanos. Se bajaría de los 1,6 millones de votantes del 27-S a 1,5 millones. De 62 escaños a 58. Incluso con el aporte de escaños de CUP, que también retrocede al igual que los convergentes, no se alcanzarían los 68 escaños que determinan la mayoría absoluta en el Parlamento de Cataluña.

En un lustro, el ex presidente y el actual presidente de la Generalitat, Artur Mas y Carles Puigdemont, han llevado a CiU a una completa ruina electoral. La en otros tiempos hegemónica CiU sería ahora la tercera fuerza política en el Parlamento catalán.