"Méritos e infamias"
La baraja rota
"Llega el tiempo de los pegacarteles para darse codazos, salir en la foto y llevarse las perras"
D icen que la legislatura toca a su fin, que todo el pescao está vendido, que entramos en un nuevo ciclo. Blablablá…, los nigromantes de la política observan a sus criaturas en el interior de la bola de cristal y predicen conforme mejor les venga el viento por dónde irá la vaina. Como buenos echadores de cartas, al primo que tienen delante le cuentan lo que le conviene escuchar, sin pretender que luego coincida la predicción con lo real. Ahora pliega las velas y entra en el dique seco el segundo mandato de Juanma Moreno, mientras yo me pregunto por qué si quedan aún, por lo menos, seis meses por delante y tanto por hacer. Me dicen que se trata del «tacticismo», de robarle la cartera a Pedro Sánchez, de recobrar la «normalidad» en España, de estrategias de gabinetes. Blablablá. El medio siglo de democracia arrancó por una flebitis, pero flaquea 50 años después por la «partitis» que todo lo mina, que todo lo seca. Llega el tiempo de los pegacarteles para darse codazos, salir en la foto y llevarse las perras, pero en el Parlamento no son capaces ni de ponerse de acuerdo con la hora de reclamar una financiación justa para Andalucía a Madrid. Cada cual interpreta su papel, de moderados a agitadores, pero nadie consigue darle una respuesta a lo que exige la calle. El escabeche es gordo, pero VOX se frota las manos contando los votos que el PSOE y el PP le siembran cada día. Miren a Almería, laboratorio andaluz, donde los de Abascal le pisan los talones a los «peperos», que una vez arrancada la mano que los escandalizaba, siguen noqueados. Si es verdad que iremos a las elecciones pronto, me pregunto quién tendrá los suficientes cojones para pedir el voto por la calle sin que le pongan la cara colorada cuando te prometan su confianza estos adláteres de la libertad. Me cuentan que Moreno Bonilla explica la crisis de los cribados culpando al PSOE de romper la baraja. Pudiera ser así, pero el problema no son los naipes rotos, sino que nadie sabe ya a qué juego pertenece esta partida.