Un forense avala que el bebé presuntamente asesinado por su padre pudo morir atragantado con leche

Su interpretación es que la víctima falleció como consecuencia de un edema cerebral “producido por una asfixia por sofocación” y no por maltrato

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Fachada de la Audiencia Provincial de Sevilla EUROPA PRESS

Un forense del Instituto de Medicina Legal ha avalado hoy la teoría del joven acusado de asesinar a su bebé de seis meses en Sevilla, hechos por los que la Fiscalía pide que sea condenado a prisión permanente revisable, en el sentido de que la muerte pudo deberse a que se atragantó con la leche.

Un jurado popular está enjuiciando en la Audiencia Provincial de Sevilla a B.S.R., para quien el Ministerio Público también solicita un año de cárcel por maltrato en el ámbito familiar y seis meses por abandono, y a R.F.G., para la que reclama un año como autora en comisión por omisión de un delito de maltrato y seis meses por abandono.

Este juicio empezó a celebrarse en septiembre de 2019, pero se suspendió tras dos sesiones debido a las heridas que se infligió el acusado en la prisión donde está interno y las complicaciones médicas que sufrió posteriormente.

Según el perito, el bebé tenía “una gran cantidad de leche en la boca y la nariz” y murió por asfixia, aunque las lesiones que presentaba en la cabeza eran “compatibles con el síndrome del niño zarandeado”, de acuerdo con la hipótesis de las acusaciones.

Sin embargo, las fracturas craneales “no tenían gran trascendencia neuroquirúrgica al no ser fracturas hundidas ni afectar a la masa encefálica”, ha aclarado el testigo, que no ha ratificado su primer informe.

El forense ha indicado que el TAC craneal que se le realizó al bebé es de “tipo anóxico”, lo que significa que “no había oxígeno ni actividad en el cerebro”, a lo que ha añadido que en la radiografía “se observan cuerpos extraños” que identificó con leche en los pulmones, órganos que estaban “colapsados”.

Su interpretación es que la víctima falleció como consecuencia de un edema cerebral “producido por una asfixia por sofocación” que, al pasar del encéfalo al tronco, le causó una parada cardiaca.

“Es una lesión gravísima que evoluciona a muerte”, ha destacado el experto, ya que “todos los lactantes que se obstruyen en las fosas nasales tienen asfixia inmediata”.

Respecto a las fracturas que el niño sufrió en la cabeza, el forense ha determinado que se debieron a “una presión externa y un zarandeo”, aunque ha matizado que al ser un bebé prematuro “no hubo que zarandearlo muy fuerte”, ya que a esas edades “se les parte el cráneo con una facilidad enorme”.

También ha comparecido este martes la joven que bajó al bebé por las escaleras y a la que los dos acusados han señalado como posible responsable de los golpes que presentaba la víctima.

Esta joven ha declarado que se ha sentido “presionada” en el último año y ha negado que conviviese en el piso donde los encausados estaban como okupas, ya que iba allí “a veces”.

Según su relato, ese día llamó a B.S.R. al teléfono porque no le abría la puerta y él le preguntó “qué se hace cuando un niño se asfixia”.

“Cogí al bebé y bajé corriendo para pedir ayuda. Me quité las zapatillas para ir más rápido, pero tenía su cabecita bien cogida. No se me cayó, de verdad, estoy segurísima. Si se me hubiera caído, lo diría”, ha apostillado la testigo.