Adelanto electoral en Andalucía: dos fracasos de Díaz y un éxito de Chaves tras la «pinza»

Los partidos trabajan en dos escenarios: otoño o primavera, aunque el objetivo del Gobierno andaluz es tratar de agotar la legislatura

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, a su llegada a la sesión de control al gobierno en el Pleno del Parlamento de Andalucía
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, a su llegada a la sesión de control al gobierno en el Pleno del Parlamento de AndalucíaMaría José López Europa Press

«En la lidia –de hombres o bestias– lo primero es parar. El que sabe, para», puso Chaves Nogales en boca de Belmonte. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, capea presiones externas e internas –según Konrad Adenauer están «los enemigos a secas, los enemigos mortales y los compañeros de partido»– para que convoque elecciones. Esta semana en el Parlamento, Vox subió la apuesta rechazando la lectura única de la Ley de Salud Pública y posibilitando con su abstención ante la enmienda de Podemos e IU la primera gran derrota legislativa del Gobierno del cambio con la ley del suelo. La tesitura remite por momentos a la legislatura de «la pinza», con peticiones de que el presidente convoque una moción de confianza, como la realizada por el candidato a liderar el PSOE-A Juan Espadas, propuesta que en su día hizo Arenas a Chaves. Como entonces, tampoco hay riesgo de moción de censura pero sí de fracaso repetido en las votaciones del Parlamento. Moreno insiste en público y privado, en que la prioridad es «vacunar» y, aunque las encuestas le ofrecen una cuantiosa mejora demoscópica –de 26 a 39 escaños, según el último sondeo de LA RAZÓN– también le indican que Cs está al borde de la extinción y que el socio preferente tendría que ser Vox. Consciente de ello, el grupo de Abascal –«Lo más difícil cuando se tiene hambre es comer despacio», dijo Curro Romero– espolea la opción de disolver el Parlamento. Las encuestas, empero, también dicen que el 75% de los andaluces no quiere adelanto electoral. Con todo, según pudo saber este diario, los grupos trabajan ahora mismo en dos posibles escenarios: el de la convocatoria para otoño, en vista además de que el Estatuto impide elecciones en julio y agosto, a lo que se suma también que el presidente Moreno está confinado afectado por coronavirus; o bien en la primavera de 2022, en función de la evolución de la pandemia. El Gobierno andaluz, de no reconducirse la «preocupante» deriva partidista de Vox, tratará de agotar las elecciones con el comodín de la prórroga de los presupuestos.

El portavoz del grupo parlamentario de Vox, Manuel Gavira
El portavoz del grupo parlamentario de Vox, Manuel Gavira FOTO: Julio Muñoz EFE

Las últimas elecciones andaluzas fueron el 2 de diciembre de 2018. Los precedentes de adelanto electoral en Andalucía tampoco invitan a correr riesgos. Sólo a Chaves en 1996 le benefició la tesitura, haciéndolas coincidir con las generales y pasando de 45 a 52 escaños, a los que sumó los cuatro del PA para gobernar. Por contra, los dos adelantos de Susana Díaz, uno técnico de apenas cuatro meses, se pueden considerar un fracaso y el preludio de la salida del PSOE-A de la Junta. Griñán sí salvó el Gobierno, contra pronóstico, en 2012 retrasando las elecciones.

El ex presidente socialista de la Junta de Andalucía Manuel Chaves
El ex presidente socialista de la Junta de Andalucía Manuel Chaves FOTO: EUROPA PRESS EUROPA PRESS

En 2018, Susana Díaz forzó la ruptura con Cs. Los comicios acabaron con la salida del PSOE-A de la Junta después de 37 años de gobierno. La participación electoral fue del 58,65% por el 62,3% de 2015. Las elecciones para la X Legislatura también fueron adelantadas por Susana Díaz, esta vez, tras forzar la ruptura con IU a cuenta de unos episodios con unas viviendas sociales y la polémica saharaui del vicepresidente Valderas. Susana Díaz salvó la Junta con el apoyo externo de Cs y adornó el resultado con el argumento de haber frenado a Podemos en la comunidad.

Susana Díaz estrecha la mano del entonces vicepresidente del ejecutivo andaluz Diego Valderas
Susana Díaz estrecha la mano del entonces vicepresidente del ejecutivo andaluz Diego Valderas

En 2012, Griñán postergó los comicios, lo que posibilitó que gracias a un pacto de gobierno con IU salvase la Junta pese a la victoria de Arenas, con 50 escaños, siendo el PP por primera vez la fuerza más votada en Andalucía. Fueron las primeras andaluzas desde 1996 que no coincidían con las generales, ya que Griñán decidió no seguir el adelanto decretado por Zapatero. En 2008, 2004 y 2000, las andaluzas coincidieron con las generales, sin adelantos, como en 1986. En 1990, segunda mayoría absoluta de Chaves, no coincidieron con las generales. Las de 1982 fueron las primeras tras acceder al Estatuto por la vía rápida del artículo 151.