Un experto señala “la verdificación de las ciudades” como factor clave en la adaptación al cambio climático

Avisa de que en ciudades como Málaga podrán alcanzar los 50 grados y propone soluciones para su reducción

Panorámica de la ciudad de Málaga
Panorámica de la ciudad de MálagaDreamstime

El catedrático en Botánica Enrique Salvo Tierra ha apuntado a “la verdificación de las ciudades” como un factor “clave” en la adaptación al cambio climático, ya que “llenar las ciudades de árboles contribuye a bajar la temperatura en tres o cuatro grados”.

En esta línea, ha indicado en una entrevista a Europa Press que la arborización de los espacios urbanos “es un proyecto que ha pasado al hecho, todas las ciudades del mundo se están dando cuenta de la necesidad de adaptación”. “Parte de la solución está en los árboles y en los servicios ecosistémicos que generan, en toda Europa las ciudades están desarrollando proyectos de cinturones verdes como el de Victoria Gastéiz, en Córdoba se va a presentar en breve y Granada está trabajando en ello”, ha añadido.

Salvo Tierra dirige el seminario ‘Soluciones basadas en la naturaleza y economía circular frente al cambio climático en la provincia de Málaga’, enmarcado en los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en la Sede Tecnológica de Málaga.

El botánico ha hecho referencia a la importancia de analizar cómo responder ante el cambio climático, al que se ha referido como “una realidad inequívoca” desde el ámbito urbano, “considerándolo no solamente desde los conceptos de conservación de la naturaleza, sino con medidas de carácter económico social como por ejemplo la economía circular”.

LA ECONOMÍA CIRCULAR

El director del curso ha explicado que la economía circular consiste “en un aprovechamiento de los residuos más allá del reciclaje”, que supone “olvidar el usar y tirar y crear una industria en torno a estos residuos para reconvertirlos en materia prima”.

Salvo Tierra ha señalado que la economía actual es un sistema “parecido al funcionamiento de los parásitos” en el cual “se consume mucha energía y mucho producto primaria, por lo que la cantidad de desechos es altísima y no hay una solución sobre qué hacer con esto”.

A este respecto, ha resaltado “la formación de un sexto continente hecho a base de residuos de plásticos en el Océano Índico, con una superficie similar a la de Reino Unido”, advirtiendo que “es necesario la búsqueda de soluciones para esta gran acumulación”.

Asimismo ha lamentado que “se ha abusado del continente africano durante años y se ha convertido en el contenedor de los desechos electrónicos del hemisferio norte”, por lo que ha considerado necesario “enseñar a estos países cómo volver a aprovechar estos residuos”.

Sobre los gases de efecto invernadero, el botánico ha resaltado que “hay iniciativas para volverlo a incorporar al ciclo económico, como su uso para crear microdiamantes o como elemento en la producción de determinados frutales”.

URBANISMO SOSTENIBLE

Salvo Tierra ha apuntado la importancia del “urbanismo sostenible” para adaptar las ciudades al cambio climático. En este sentido, ha detallado que “ya se están observando cambios en el clima de las ciudades mediterráneas, como olas de calor cada vez más extensas y precipitaciones menos frecuentes, pero más torrenciales”.

En este sentido, ha puesto de relieve que en ciudades como Málaga “alcanzar los 50 grados va a ser algo normal” por lo que “las soluciones pasan por intentar reducir esta temperatura”. “La solución no es el aire acondicionado, que es el peor invento del siglo ya que calienta más que enfría, sino fórmulas basadas en la naturaleza, como cubiertas vegetales en los edificios, que puede bajar hasta cinco grados la temperatura del interior de los pisos”, ha apostillado.

El director del seminario ha puesto en valor “la movilidad sostenible” basada en “reducir los trayectos basados en el alto consumo de energía fósil para transportar a una o dos personas y fomentar el transporte público”.

EL CULTIVO DE AGUACATE: UN PROBLEMA PARA MÁLAGA

Salvo Tierra ha advertido que “se ha confundido el clima mediterráneo con el clima tropical, y se ha empezado a cultivar árboles frutales propios de estos climas, como es el caso del aguacate, que necesita 4.000 litros de agua para la formación de cada fruto, una cantidad con la que no dispone el territorio de Málaga”.

El botánico ha lamentado que la consecuencia de esta explotación “pasa porque los acuíferos se vacíen, así como los embalses, como ya ocurrió en Chile en la crisis del aguacate, que se llevó por delante a muchas personas e hipotecó el futuro de esas tierras”.