Entrevista

Macarena Zambrana, escritora: "Todas las guerras terminan alguna vez, las internas también"

Debuta en las letras con su novela «Operación Lena», una ficción histórica sobre la II Guerra Mundial

La escritora Macarena Zambrana
La escritora Macarena Zambrana La Razón

La ópera prima de Macarena Zambrana, «Operación Lena» (editorial Algaida), es un viaje de emociones que tiene como marco el campo de trabajo de Auschwitz y el polifacético barrio de Candem Town. Una novela con dos líneas históricas que tienen como protagonistas a dos mujeres, a priori, completamente diferentes a las que el destino une por un viejo abrigo que las llevará a formar parte de una de las operaciones de espionaje más controvertidas de Alemania.

En un libro de texto, ensayo o novela como la suya debemos aprender del pasado para no repetirlo. Viendo el panorama, ¿definitivamente hemos aprendido a desaprender?

El aprendizaje deja una huella en nosotros, como una marca en la piel que puedes optar por no mirar, puedes no aplicar lo aprendido y volver a errar o por el contrario modificar lo que quieras. Hemos aprendido a mirar hacia otro lado y no ser consecuentes, pero jamás borraremos de nosotros la huella que deja la memoria de lo aprendido.

El mundo tendrá que pedir perdón por mirar a otro lado.

Esa frase que sale de un judío que está a punto de ser ejecutado mientras Jonás Golik lo arrastra hasta el paredón de la muerte es de uno de los capítulos más duros de la novela. Este pasaje en cuestión relata parte del horror que estas personas tuvieron que presenciar mientras el mundo miraba hacia otro lado.

Como hoy.

En 2024 seguimos mirando hacia otro lado, no solo por los horrores que se cometen cada día en Ucrania, Gaza o en otros países en los que se vive en condiciones de extrema hambruna y miseria. Miramos hacia otro lado en nuestro día a día. No solo las grandes potencias se olvidan de los mas desfavorecidos. La sociedad actual está repleta de víctimas sin que muchas de ellas sean vistas. Me refiero a la violencia de género, acoso escolar, mendicidad… Preferimos continuar con nuestra vida, la triste realidad del mundo que mira hacia otro lado es esa.

La novela hace referencia a esos judíos que se convertían en «colaboracionistas» como condena, el mayor de los trabajos forzadas. Los obligaban a traducir, clasificar ingresos, fotografiar prisioneros…

En Auschwitz, como en el resto de los campos de trabajo repartidos por Europa, existían distintas categorías entre los prisioneros. Los distintos puestos a los que podían acceder les permitían tener mayor o menor probabilidades de supervivencia. Esto generaba una rivalidad entre ellos mismos que fomentaban los propios nazis.

Pero usted se centra en roles poco habituales. Por ejemplo, las prisioneras del Módulo 24.

A pesar de tener muchos datos de lo ocurrido durante el holocausto, todavía tantos años después se sigue dando voz a muchas de las personas que fueron silenciadas a través del horror que tuvieron que vivir. El personaje de Lena da voz a las más de 35.000 mujeres sometidas a la explotación sexual por los nazis. Actualmente están saliendo a la luz novelas basadas en testimonios de mujeres que sobrevivieron no solo al horror del propio cambio, sino a la posición tan vulnerable que tenían por el simple hecho de ser mujer. Para la mayoría, el ejercicio de la prostitución era la única forma de sobrevivir. La historia no podía silenciarlas.

También aquellos de «alistados forzados» al Sommorkando. «No puede haber mayor castigo que colaborar con la muerte», nos dice.

Es inevitable preguntarse cómo pudo ocurrir. Los historiadores aún siguen preguntándose lo mismo. Está claro que sin el adoctrinamiento del que se valió el partido nazi, habría sido imposible manejar a una población con voluntad, con unas ideas propias que nadie pudiese manipular. De ahí la importancia de forjarse una idea propia, basada en nuestros propios ideales y principios.

Menos mal que siempre queda una rendija por donde se cuela el amor.

El amor es capaz de colarse por el hueco más diminuto del alma de una persona. Es quien nos levanta y nos empuja a caminar atravesando el dolor. Esta historia a pesar de tener un marco tan oscuro arroja luz y esperanza. Profundiza sobre el proceso de cambio que puede hacerse atravesando el duelo dando como resultado el crecimiento personal que nos hace mejores. Todas las guerras terminan alguna vez. Hay que tener presente ese mensaje como mantra. Todo pasará. Mientras tanto, aférrate a tus sueños.