Farmacia 2.0: Eje de la asistencia sanitaria del siglo XXI

El cambio digital llega a las boticas. Diferentes sistemas y aplicaciones dotan de protagonismo a la oficina que amplía sus funciones en beneficio de un paciente más controlado, mejor atendido y más informado sobre sus dolencias

El cambio digital llega a las boticas. Diferentes sistemas y aplicaciones dotan de protagonismo a la oficina que amplía sus funciones en beneficio de un paciente más controlado, mejor atendido y más informado sobre sus dolencias

La oficina de farmacia se ha convertido en un punto de entrada del paciente al sistema sanitario. Las nuevas tecnologías pueden aprovechar este hecho para diseñar una estrategia de abordaje que vaya más allá de la venta del medicamento, que tenga que ver más con la formación del paciente «experto» y el control y la prevención de sus enfermedades. El siglo XXI exige una transformación tecnológica de la atención facultativa que se desarrolla en la botica: aplicaciones que permitan el seguimiento de los pacientes y la interactuación con ellos, y que a su vez ofrezcan valores añadidos, basados en la prevención y el consejo.

Desde Telefónica, «estamos apostando por la farmacia del futuro, ayudando a los diferentes actores a desarrollar sus ideas e incorporar servicios tecnológicos que permitan salvar las barreras existentes y alcanzar los objetivos propuestos desde el sector. Tanto es así que hemos creado un port-folio con más de 20 propuestas de servicios de diferente naturaleza: desde los estrictamente basados en la seguridad o en las comunicaciones, hasta los que ayudan a fidelizar a los clientes/pacientes de la farmacia comunitaria, pasando por los servicios profesionales que permiten incrementar los ingresos de las boticas», explica Pablo Pascual Martos, jefe de producto eHealth de Telefónica.

Sólo el nueve por ciento de la población reconoce a la farmacia comunitaria como un centro exclusivamente de carácter sanitario y la población general da una buena nota a la labor de los farmacéuticos comunitarios (un 7,4 de media). La botica ya no sólo dispensa fármacos, sino que asesora y «prescribe» medicamentos sin receta, ya que el profesional que atiende escucha y aconseja al paciente busca una solución a su problema. Además, existen otros productos de parafarmacia como productos de cosmética, alimentos especiales, productos de higiene personal, ortopedia, que requieren de un asesoramiento profesional para su compra y ese mismo asesoramiento profesional va mucho más allá del paciente,

Las sociedades científicas han realizado estudios en los que se expone que la transformación hacia esta farmacia comunitaria del futuro debe pasar necesariamente por permitir el acceso a la información clínica y farmacológica necesaria del paciente, permitir la comunicación entre el farmacéutico y el resto de los profesionales sanitarios, integrando, en definitiva, la farmacia comunitaria en la atención primaria y especializada dentro del SNS.

Junto a la tecnología

Aquí juega un papel importante la herramienta tecnológica a través de portales que permitan, por ejemplo, la cita previa electrónica desde la farmacia, el control de la medicación del paciente, los sistemas que permitan hacer cribados y prevención de patologías tan frecuentes como la diabetes, la hipertensión arterial, colesterol... Pascual explica que «puede ser el caso en el que se han llegado a establecer protocolos de comunicación y actuación entre la oficina de farmacia y el resto de profesionales sanitarios. Por ejemplo, para desarrollar servicios como un MAPA (medición ambulatoria de tensión arterial, realizada desde la farmacia) los farmacéuticos han tenido que hablar con los médicos del ambulatorio para que los pacientes a los que han prestado el servicio lleven un informe que al facultativo le sea útil». Esto se puede llevar a cabo incorporando zonas de atención personalizada donde recibir de forma confidencial a los pacientes para así modificar su imagen de establecimiento comercial.

Para desarrollar una óptima gestión y control se ha creado el portal «Personal Health Management» (PHM) que permite manejar de forma activa la salud a través de planes de cuidado preventivos y proactivos en los que se involucra a los pacientes mediante nuevos canales y tecnologías digitales. Así, el PHM ofrece a los usuarios mejorar su salud gracias a herramientas como «contenidos formativos, cuestionarios, agendas, calendarios diarios... Ofrece, a la vez, comunicación con el profesional asistencial, así como videoconferencias, registro de actividad y biomedidas, y la posibilidad de que el propio usuario pueda incorporar estudios y analíticas con el fin de tener su propia historia clínica y facilitar la visión de los mismos a los médicos que él decida». Todo esto no hace sino mejorar la adherencia, evitando el abandono de tratamientos, sin duda uno de los problemas actuales más importantes.