Contaminación

Ozono, el contaminante silencioso

Más del 80% de la población respira una cantidad de ozono poco saludable. Sin embargo, España no cuenta con planes para combatirlo

Se trata de un compuesto complejo que se forma en la baja atmósfera por la incidencia de la radiación solar / Dreamstime
Se trata de un compuesto complejo que se forma en la baja atmósfera por la incidencia de la radiación solar / Dreamstimelarazon

Más del 80% de la población respira una cantidad de ozono poco saludable. Sin embargo, España no cuenta con planes para combatirlo

Es probablemente el contaminante del que menos se habla y uno de los más complejos. El ozono troposférico se forma en la baja atmósfera por reacción de los llamados contaminantes precursores, como el NOx emitido por el transporte o la industria, con la radiación solar (de hecho los peores niveles de concentración ocurren durante el verano). No sé da en centros urbanos sólo si no que se extiende a la periferia de las ciudades. Causó al menos 14.400 muertes en 2014 en Europa según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, y provoca irritación en los ojos, superficies mucosas, vías respiratorias, empeora el asma y afecta sobre todo a niños y personas mayores.

Casi 40 millones de personas han respirado aire contaminado por ozono durante el verano de 2018 en nuestro país. Eso significa que el 82% de la población y el 92% del territorio han estado expuestos a este contaminante, el ozono troposférico. Estas es la principal conclusión del tercer informe sobre el ozono presentado esta semana por Ecologistas en Acción.

Lo curioso es que los datos varían si se tiene en cuenta el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como en este caso. Si se toma de referencia el valor establecido por la normativa española y europea, el número de personas que ha respirado ozono de más bajaría hasta los 11,5 millones, un 25% del total de la población. Éste es uno de los problemas que se detectan respecto a este contaminante. De hecho, hace unas semanas «el Tribunal de Cuentas Europeo emitía un informe en el que llama la atención ante este divorcio entre los valores límite legales de contaminantes y lo que indica la OMS», explica Juan Bárcena, coordinador de calidad del aire de Ecologistas en Acción. El Tribunal matiza que son las partículas, el dióxido de nitrógeno y el ozono troposférico, los contaminantes que más muertes prematuras provocan en la población. Además, provoca una menor producción en los cultivos y los ecosistemas naturales (por valor de 800 millones de euros). Y eso que según el Banco Mundial sólo los costes sanitarios y laborales derivados de la presencia por encima del límite saludable de este contaminante supone unos sobrecostes de 5.000 millones de euros al año.

En lo que llevamos de 2018 los niveles de ozono se han mantenido estables y eso a pesar de que no ha sido un verano de olas de calor recurrentes. Los peores niveles se han registrado la primera semana de agosto y los territorios más afectados han sido Castilla-La Mancha, Extremadura, la Comunidad de Madrid y Murcia. A pesar del calor no demasiado intenso, hay una clara tendencia alcista sobre todo en el centro peninsular. No se superan los valores límites en Galicia y algún trocito de cornisa cantábrica y Canarias por motivos de ventilación natural y por la menor incidencia de la radiación solar.

Más control

Lo que denuncia la organización es la falta de planes en España para atajar el complejo problema del exceso de ozono troposférico, que se espera que seguirá siendo un problema debido al aumento de las temperaturas globales. Es más, «la semana pasada se presentó un escrito ante la Audiencia Nacional por la falta de un plan nacional de ozono troposférico. Sólo Valladolid, dentro de España, acomete alguna medida preventiva, como son cortes de tráfico, desde el año pasado. Este verano han limitado la circulación de vehículos durante un fin de semana. Doce autonomías no cuentan con planes de actuación todavía; deben analizar las causas del problema y concretar medidas para bajar los niveles. Nos dirigimos a la Comisión Europea para que abriera un tercer expediente contra España, pero el año pasado lo archivó. Sin embargo, el Parlamento Europeo hace una semana decidió mantener un procedimiento de investigación y está pidiendo información al Gobierno», dice Miguel Ángel Ceballos, coordinador del informe.

A diferencia de lo que ocurre en nuestro país, en Francia por ejemplo existe un plan de acción contra el exceso de ozono desde 2016. «Si ciudades como París han conseguido restringir el tráfico, en las ciudades españolas también se puede hacer», afirma Bárcena.