Ni la leche materna ni consumir gluten siendo bebé protege de ser celíaco

La leche materna y el consumo de gluten en pequeñas cantidades de los bebés entre 4 y 6 meses no ayudan a prevenir la celiaquía, como se creía hasta ahora, según un estudio que publica hoy “New England Journal of Medicine”, informa la Universidad Rovira i Virgili (URV).

Consumir gluten en pequeñas cantidades entre los cuatro y los seis meses no ayuda a prevenir la enfermedad celíaca a los niños con riesgo genético de presentarla.

Hasta ahora, se creía que el sistema inmune podría acostumbrarse al gluten si se consumía en pequeñas dosis a edades tempranas y, por lo tanto, se podría reducir el riesgo de sufrir la enfermedad.

También se sabía que la celiaquía era más frecuente entre las mujeres -como pasa en todas las enfermedades autoinmunes-, y el estudio ha demostrado que, a los tres años, el riesgo de las niñas es dos veces superior al de los niños.

El estudio se basa en el seguimiento de 950 niños de ocho países con riesgo de sufrir celiaquía y, de ellos, el Hospital Sant Joan de Reus (Tarragona) y el Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat (Barcelona) han estudiado a 98.

La doctora Gemma Castillejo, gastroenteróloga pediátrica al Hospital Universitario Sant Joan de Reus e investigadora de la Universitat Rovira i Virgili (URV), ha coordinado el estudio en Cataluña y señala que no puede ser un tema hormonal, como se creía hasta ahora, por lo temprano de la edad.

El estudio, denominado Prevent CD, ha estudiado desde el 2007 a 950 niños con predisposición genética para la celiaquía (tenían los genes HLA-DQ2 y el HLA-DQ8) y un familiar de primer grado con celiaquía.

De los cuatro a los seis meses de edad, la mitad de estos niños recibieron 100 miligramos de gluten diario mientras que, la otra mitad, recibían placebo, a pesar de que ni las familias ni los investigadores sabían quién pertenecía a un grupo o al otro.

De los seis a los diez meses, todos introducían gluten gradualmente y a partir del décimo mes la alimentación ya era libre y los investigadores hacían seguimiento de lo que comían.

Los resultados muestran que a los 3 años de edad, un 5,9 % de los niños que habían ingerido gluten y un 4,5 % del grupo del placebo habían desarrollado la enfermedad.

“Hay mucha inquietud entre los pediatras y los padres sobre este tema”, explica la doctora Castillejo, que considera que ahora las recomendaciones “posiblemente tendrán que cambiar”.

Los investigadores europeos continuarán la investigación alrededor de esta enfermedad, “de la que todavía hay mucho por descubrir”, señala Castillejo.

A pesar de que el proyecto europeo ya ha finalizado, los investigadores continuarán el seguimiento de los niños hasta que tengan 12 años.

La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune provocado por la ingesta de gluten que afecta a un 1 % de la población mundial y lo desarrollan personas de todas las edades que están genéticamente predispuestas.

Los síntomas son diarrea, distensión abdominal y anemia y también se investiga el origen de la intolerancia al gluten, que no se puede diagnosticar tal y como se hace con la celiaquía.