Reishi, poder antioxidante y aumento de defensas

Más de 700 publicaciones científicas avalan sus propiedades beneficiosas, pero debe ser la variedad pura, porque el 80% del que se vende en España es extracto.

Dentro de la lista de «nuevos alimentos» que cada vez están irrumpiendo con más fuerza, el reishi ocupa un lugar preferente. Se trata de un hongo –Ganoderma lucidum–muy escaso que se cultiva, de forma mayoritaria, desde hace más de tres mil años en zonas de Japón y China y se emplea en la Medicina tradicional oriental. Pese a la influencia de otras culturas, cada vez son más las investigaciones que se están realizando en torno a este alimento para avalar los innumerables beneficios para la salud que se le atribuyen. Raúl Fraile, de la cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid y responsable de calidad de Moss Europe, aclara que «existen más de 700 publicaciones médicas sobre el reishi. Muchas son a nivel celular, in vitro, otras pasan a animales y muy pocas a humanos, pero todas las pruebas avalan muchas de las propiedades que se le atribuyen».

En concreto, las principales virtudes de este hongo y sobre las que se centran todos los estudios son dos. En primer lugar, explica Fraile, «tiene un alto poder antioxidante que permite que las células se mantengan ‘’jóvenes’’ y se vean menos alteradas por contaminantes ambientales que acaban dañando el ADN. La segunda es la virtud inmunomoduladora, es decir, que el consumo de reishi ayuda a que nuestro sistema inmunológico reaccione de forma más rápida. Esto permite que el producto pueda ser bueno para luchar contra una enfermedad, disminuir tiempos de convalecencia, etc.».

«Super alimento»

José Ramón Llorente, presidente de la Asociación de Profesionales y Autónomos de las Terapias Natural en la Comunidad Valenciana (APTN_Cofenat) afirma que el motivo para considerar a este hongo como un «super alimento» es «su alto contenido de vitaminas, minerales, aminoácidos y otras sustancias como los polisacáridos, en particular beta 1-3 glucanos (con reconocida actividad sobre la función inmune, entre otras), triterpenos, esteroles, adenosinas, etc. Todo ello convierte al hongo en una sustancia altamente efectiva y recomendable para el tratamiento de multitud de alteraciones».

En oncología

Su uso también se hace extensivo a la oncología. A este respecto, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) a través de su página web, oncosaludable.es dedica un apartado al reishi en el que aparece que, por su composición, «contiene, como otros hongos de la familia Basidiomycota, Maitake, Shiitake y Reishi, polisacárido-péptidos ß-glucan que potencian el sistema inmune y tienen propiedades confirmadas en estudios científicos frente al cáncer». Precisamente, el aumento del sistema inmunológico hace que «se emplee en quimioterapia y radioterapia porque su consumo ayuda a subir las defensas, lo que permite, además, poder acabar el tratamiento y no tener que interrumpirlo», matiza Fraile.

El apartado de la SEOM recoge, como usos más habituales e indicaciones que «combate procesos infecciosos principalmente víricos modificando la respuesta biológica al actuar como inmunomodulador y antiinflamatorio; tiene propiedades antitumorales y frena el crecimiento de la próstata siendo eficaz en la hiperplasia benigna de dicho órgano». A nivel del aparato respiratorio, «es eficaz frente a la bronquitis y la tos y actúa como antihistamínico por lo que combate las alergias». Pero todavía hay más. «reduce la tensión, el colesterol, los triglicéridos y la glucemia; tiene un efecto hepatoprotector en hepatitis, cirrosis e intoxicaciones y otros como que combate la fatiga, los trastornos cardiovasculares, las malas digestiones, mejora la ansiedad y el insomnio».

Diferencias

A la hora de adquirirlo hay que tener en cuenta que no todos los reishi son iguales. Fraile alerta de que «debe ser reishi puro, porque el 80 por ciento de lo que hay en España son extractos. Existen diferentes variedades que, aunque son de la misma especie, están cogidas en diferentes zonas y sus principios activos varían». En cuanto a la forma de tomarlo, desde la SEOM explican que «se comercializa en fresco, seco o polvo, hasta nueve gramos al día para infusiones. También en tintura y extracto fluido». Sin embargo, este hongo también presenta contraindicaciones, sobre todo porque puede interferir con otros medicamentos como «antiagregantes, anticoagulantes, con la quimioterapia y con fármacos que se eliminan por el citocromo P450 del hígado, CYP2E1, CYP1A2 y CYP3A. Además, no se recomienda en embarazas o lactantes y dado que modula la respuesta inmune se debe consumir con precaución en caso de patologías autoinmunes o trastornos hematológicos», advierte la SEOM.