Botiquín: La falta de suministro y la polémica rodean a los fármacos más usados

Nolotil, Adiro, Adalat, Dalsy, valsartán... Una lista de medicamentos muy presentes en el dispensario casero de los españoles causa alarma debido a la retirada de lotes, revisiones de fichas técnicas y falta de suministro regular, entre otras razones

  • En la imagen, algunos de los fármacos que han desatado la polémica en los últimos meses
    En la imagen, algunos de los fármacos que han desatado la polémica en los últimos meses

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23 de noviembre de 2018. 07:36h

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Pilar Pérez Madrid. 20/11/2018

En las últimas semanas, unos cuantos medicamentos del botiquín casero han sufrido una serie de problemas que ponen en cuestión qué y cómo deben afrontar muchos pacientes sus enfermedades, algunas de ellas como procesos crónicos, en otras ocasiones puntuales y agudas. El Nolotil, que responde como marca al principio activo de metamizol, el Adiro o ácido acetilsalicílico, el valsartán, el Dalsy o ibuprofeno infantil, Adalat (un antihipertensivo)... son los más famosos de esta lista. Junto a ellos, unos cuantos centenares de moléculas en Andalucía también tienen problemas, en este caso de suministro y entonces, ¿qué pasa con estos fármacos?¿Está el paciente desprotegido?

Laura Aliaga Gutiérrez, coordinadora del Grupo de Trabajo de Medicamentos de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) explica que «los pacientes se preocupan y manifiestan un cierto grado de alarma, por este motivo algunos de ellos acuden a la consulta para informarse». Se refiere, en este caso, a la polémica surgida de la nota de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) del Ministerio de Sanidad sobre las nuevas recomendaciones de prescripción médica del Nolotil –que responde al principio activo de metamizol– en determinadas poblaciones, sobre todo del norte de Europa (Reino Unido y Noruega). «En estos momentos se está revisando su uso y estudiando los efectos secundarios para actualizar su ficha técnica», explica Teodomiro Hidalgo, vocal de Farmacia del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF).

Cabe destacar que el metamizol es un analgésico y antipirético comercializado con diferentes nombres (el más famoso Nolotil), muy utilizado en España. La Aemps advierte de que entre sus posibles reacciones adversas se encuentra la agranulocitosis y, aunque su frecuencia es muy baja es una reacción grave que puede llegar a producir la muerte. Esto se debe a que la bajada de glóbulos blancos hace que sea más dificil para el cuerpo combatir los gérmenes. Como consecuencia, la persona se encuentra más inclinada a enfermarse de infecciones.

¿Más control?

Como explica la portavoz de Semergen, el Nolotil «es un medicamento catalogado por las autoridades sanitarias en nuestro país como especialidad que precisa receta médica, pero la realidad es que se puede adquirir sin ella ya que, en la farmacia, se dispensa en ocasiones sin cumplir este requisito. Aunque el metamizol es un medicamento de probada eficacia terapéutica, puede producir reacciones adversas, entre ellas la agranulocitosis que es poco frecuente, pero puede ser grave. No se aconseja en pacientes con insuficiencia hepática o renal, y tampoco en ancianos. Además, debemos saber que, si se va a usar en un tratamiento prolongado, precisará controles hematológicos, por lo tanto es un medicamento que no debemos usar en pacientes en los que no podamos realizar un seguimiento adecuado».

Y en las farmacias es donde se encuentran también los pacientes con los problemas de suministro irregular, que justo afectan a medicamentos de uso habitual por los pacientes como es el Dalsy (ibuprofeno infantil), el Adiro (ácido aceltisalicílico) o Adalat Oros (antihipertensivo, junto a las continuas retiradas de lotes contaminados de valsartán (antihipertensivo, del que no está afectado el original que pertenece al laboratorio de Novartis). «En este caso –refiriéndose al valsartán–, cuando se comunica la retirada de un lote de cualquier fármaco, los médicos revisamos el tratamiento pautado a nuestros pacientes y les avisamos para que comprueben si su medicación se encuentra entre las afectadas. Una vez retirados los lotes defectuosos se puede mantener el tratamiento, con el mismo principio activo, o bien, si así se precisa, sustituir por uno similar». El vocal de Farmacia del CGCOF subraya que es importante saber distinguir «entre desabastecimiento, que se refiere a la desaparición total de un fármaco de todo el territorio nacional, y suministro irregular, que es lo que al final sucede en la actualidad, que se traduce en que hay farmacias que disponen de los medicamentos y otras no».

Lo cierto es que, como cuenta Aliaga, «el desabastecimiento de fármacos es un problema complejo y son muchos los factores que pueden influir, los principales son los de fabricación o distribución –como en el caso de Adiro o Adalat que las actividades de reforma y modernización que se están llevando a cabo en la planta de Bayer en Leverkusen, tienen algunas interrupciones temporales del suministro–. Actualmente hay varias comunidades que lo están sufriendo con más intensidad».

A raíz de la polémica con la revisión de la ficha técnica de Nolotil, surgen nuevas dudas sobre si en España los ciudadanos tienen acceso a dosis superiores que otros países europeos. En este caso, cabe destacar que los AINE son también fármacos que deben ser dispensados con receta médica, tienen efectos secundarios y algunos pueden ser graves, «por lo que la recomendación para ambos tipos de fármacos es principalmente no usar si no ha sido prescrito por un médico. En cuanto a las particularidades de los AINE, todos interaccionan con anticoagulantes. De hecho, se debe evitar su uso en personas anticoaguladas, será el médico quien decida, en estos pacientes, el fármaco más apropiado, siempre realizando un adecuado balance riesgo-beneficio y optará por otros medicamentos si lo cree oportuno», insiste la portavoz de Semergen.

La recomendación para un uso adecuado del ibuprofeno es emplear siempre la dosis mínima eficaz, «en adultos la dosis que usaremos será la de 400 mg, subiremos esa dosis siempre bajo prescripción médica si se considera necesario, vigilando y previniendo la aparición de eventos adversos. La razón por la que no está comercializada esta dosis en otros países, probablemente tenga que ver con los efectos secundarios que pueden ser mayores a dosis más altas. El uso adecuado de los medicamentos es responsabilidad de todos, médicos, pacientes, farmacéuticos, autoridades sanitarias etc. Es muy importante la labor de divulgación a través de los medios de comunicación para que, lejos de crear alarmas, consigamos formar e informar a la población de cómo hacer un uso adecuado de los medicamentos y evitar los abusos que pueden tener consecuencias graves para la salud individual y colectiva como está ocurriendo con la aparición de resistencias a los antibióticos», cuenta Aliaga.

Por su parte, la Aemps publica regularmente el listado con estos medicamentos y son muy diversas las patologías que lo sufren. «Encontramos, entre ellos, analgésicos, antiagregantes, diuréticos, antiinflamatorios, etc. Sin embargo, este desabastecimiento de estos fármacos no supone un problema de salud pública ya que en España, los médicos disponemos de medicamentos con el mismo principio activo, que podemos prescribir para sustituirlos», apunta Aliaga. En este sentido, Hidalgo subraya que «para evitar la doble visita del paciente los médicos podrían tener acceso a nuestro sistema del Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (Cismed). Aquí hay información en tiempo real de lo que hay disponible y lo que no, ya que al final, la lista se reduce de forma considerable».

Nolotil, prohibido en 30 países

Uno de los efectos adversos del metamizol es la agranulocitosis, que pone en peligro el sistema inmunitario. El riesgo es muy bajo, pero el hecho de que le suceda a un paciente es grave puesto que deja al descubierto su organismo ante las infecciones. Puesto que es un antiinfl amatorio no esteroideo cuyo uso es de amplio espectro, los clínicos pensaron que era cuestión de tiempo que se dieran casos y muchos países, como Suecia y EE UU, consideraron que como había sustitutos menos «peligrosos», como el paracetamol, pues lo prohibieron, así hasta completar el listado de unos 30 países.

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