¿El año que viene más jóvenes con las herramientas epigenéticas?

Foto: Gtres
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Las últimas investigaciones señalan que el techo de vida alcanzado de 114,9 años se ha superado y que puede ser considerablemente mayor. El envejecimiento es un acontecimiento complejo e irreversible, pero existen muchas formas de envejecer. Sin embargo, el reloj biológico tiene plasticidad a la hora de programar el límite de la esperanza de vida.

Los horarios del cuerpo están marcados por las manecillas de nuestro reloj biológico. Algunos ritmos tienen la característica de «ajustar sus tiempos» a los cambios periódicos del ambiente, como los llamados ritmos circadianos, que dependen de las variaciones de luz-oscuridad y de la temperatura para regular aspectos como la actividad, el reposo, la necesidad de alimento, la fecundidad y la temperatura corporal. Cada persona tiene su propio ciclo circadiano que determina la hora de levantarse y acostarse, así como los momentos de mayor lucidez a lo largo del día. Si cambiamos drásticamente los tiempos de dormir, comer o despertar, experimentaremos fatiga, nervios y mal humor.

Un 10% de los españoles sufre algún trastorno de sueño crónico y grave; entre un 20% y un 48% tienen dificultad para iniciar o mantener el sueño; y tres de cada diez se despiertan con la sensación de no haber descansado y lo arrastran todo el día.

El ritmo de vida, las exigencias sociales, del trabajo y los malos hábitos están provocando una baja calidad del sueño que preocupa, porque afecta a la capacidad intelectual, al rendimiento cognitivo, produce complicaciones endocrinas, metabólicas, psicológicas, inmunológicas, aumenta el riesgo de hipertensión, de ictus y de demencia. Y, además, el desarrollo de enfermedades como el cáncer a través de una inducción de «inflamación crónica» de bajo grado. Los trastornos del sueño han pasado a estimarse como un factor de riesgo-tóxico.

Este año la Fundación Fernández- Cruz ha premiado al Nobel de Medicina del 2017, Michael Young, que disertará en Madrid el 19 de junio sobre sus descubrimientos en relación con el reloj biológico y los trastornos del sueño. El concepto de que los daños epigenéticos pueden modularse por nuestro sueño reparador es impactante al estar en nuestras manos su regulación.