«Estamos pletóricos porque Sanidad vaya a financiar la dermopigmentación»

Mª Dolores Pérez, enfermera de formación, comenzó a interesarse por esta técnica tras pasar por la planta de Oncología del Hospital Can Ruti de Barcelona. La convivencia diaria con estas mujeres propició su interés por la dermopigmentación en mama para combatir los efectos secundarios estéticos de la quimioterapia o una mastectomía, lo que la convirtió en pionera en este campo.

  •  Mª Dolores Pérez, presidenta de la Asociación de Micropigmentación Estética, Paramédica y Oncológica (Amepo) / Shooting
    Mª Dolores Pérez, presidenta de la Asociación de Micropigmentación Estética, Paramédica y Oncológica (Amepo) / Shooting

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27 de noviembre de 2018. 15:31h

Comentada
Eva S. Corada Madrid. 27/11/2018

- Por qué es importante la dermopigmentación de la areola tras una mastectomía?

-En el ámbito oncológico tiene un fin muy claro: la importancia de recuperar la autoestima una vez superado el primer bache del diagnóstico y el tratamiento de un cáncer de mama. Personalmente, es un gran aliciente cuando terminamos el tratamiento y ellas se miran al espejo y se reconocen. Se emocionan muchísimo, siempre comentan que es un antes y un después, lo que es un primer paso muy importante para que adopten una actitud más positiva en el proceso hacia su recuperación.

-¿Es lo mismo que un tatuaje?

-A diferencia del tatuaje, la dermopigmentación no es definitiva sino semipermanente y se lleva a cabo mediante una máquina que realiza micropunciones justo debajo de la epidermis, la primera capa de la piel. A través de esta técnica es posible crear areolas casi idénticas a las de las mamas sanas reproduciendo de manera ultra realista incluso la apariencia rugosa de ese área que rodea la areola. Si se utiliza una buena técnica de introducción y saturación de pigmento, se hacen repasos cada cinco años aproximadamente. La recuperación es inmediata y tan sólo se requiere que los 15 días posteriores la paciente no se bañe en playa ni piscina, ni tome sol ni rayos UVA en la zona. Además, se puede utilizar cualquier tipo de sujetador.

-¿Y dónde se realiza?

-Desde 2008 la dermopigmentación –estética y paramédica– únicamente puede realizarse en centros homologados y por parte de personal cualificado de acuerdo a la normativa vigente. La formación que se exige por ley es tener el título de técnico higiénico sanitario o aquel que lo convalide: por ejemplo, estar licenciado en Medicina, diplomado en Enfermería o tener un grado superior de Estética o Auxiliar de Clínica.

-En España es una técnica aún poco conocida y empleada...

-En la actualidad, de las 16.000 mastectomías que se realizan al año en España sólo se reconstruye al 28% de las mujeres. De ellas, las estimaciones señalan que a menos de la mitad se les completa el proceso con la dermopigmentación de areola y pezón.

-¿De qué depende que se realice o no?

-En un principio, si el cirujano ha creado el pezón, podemos realizar la micropigmentación a partir de las seis semanas. En muchas ocasiones el cirujano no puede porque la calidad de la piel no lo permite (generalmente por la radioterapia). En estos casos creamos el pezón con técnica 3D usando una amplia gama de pigmentos, para crear sombras y luces y conseguir un efecto de relieve.

-La Ministra de Sanidad anunció, en el pasado Consejo Interterritorial, que la micropigmentación de areola y pezón en mujeres mastectomizadas será financiado en la cartera de servicios como parte de la reconstrucción mamaria...

-Estamos pletóricos con esta medida. Desde Amepo presentamos una proposición no de ley a través del Congreso de los Diputados instando al Gobierno a incluir esta técnica en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS). Ésta fue aprobada en abril en la Comisión de Sanidad y la verdad es que celebramos que esta iniciativa haya desembocado en este anuncio por parte del Ministerio. Sobre todo, esperamos que este primer paso se convierta en una realidad muy pronto.

-¿Qué otros habrá que dar ahora?

-El desafío ante el que nos encontramos ahora es garantizar la presencia de profesionales formados adecuadamente y con experiencia que puedan aplicar esta técnica en un entorno hospitalario. Actualmente, existe una carencia de este perfil profesional, por lo que se ha establecido un plazo máximo de cinco años para que su implantación pueda ser efectiva en todo el SNS. Por ello, ahora nuestra prioridad es garantizar esta formación para así poder ofrecer este servicio en las plantas de Oncología de los diferentes hospitales.

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