«Los Días modernos» con Cristina López Schlichting y un Ribera, por favor

Sencilla, abierta, hiperactiva y con cientos de ideas en la cabeza. Los valores muy asentados, la lealtad muy definida y con un par de tacones: así es ella, Cristina López Schlichting, más guapa que en las tertulias de televisión, más cercana aun que en Fin de Semana de las mañanas de Cope. Con unos enormes y expresivos ojos azules habla de su último libro, Los Días Modernos, en cuya portada aparece una niña rubia que invita a pensar que podría ser la propia Cristina.

Llega a la cafetería de FOX de la Calle José Abascal y no duda en confesar que prefiere el Ribera al Rioja. Así que no dudamos en pedir un Protos Crianza, que marida perfectamente con un paseo por la España de los 60 y 70 de la mano de una de las periodistas con más raza y carácter que tenemos ahora mismo en las ondas y en la pequeña pantalla. Una mujer a la que le duele España pero no se rinde en defender las raíces de la verdad y los auténticos valores, estos, para Cristina, universales y ajenos al relativismo tan de moda en estos tiempos.

“En cuanto he descubierto a Amelia, el libro se ha escrito solo. He humanizado a la protagonista”, contesta. Y es que, en palabras de la periodista, el libro representa la generación de las mujeres formadas en el sistema de la EGB. Mujeres como Susana Díaz, María Dolores de Cospedal o Carmen Chacón, a la que Cristina mencionó cuando la socialista aún vivía.

“No es un libro nostálgico. La nostalgia me horroriza. Es más bien un ejercicio de descubrimiento de los valores de una generación”, añade.

¿Cómo surge la idea del libro?

El primer atisbo nació hace muchos años cuando se dio a conocer una noticia que no puedo desvelar. Este misterio principal me inspiró hace ya muchos años. Me pareció que tenía potencia. A eso le añadí el hecho de que de mi generación no había relato, sólamente la serie de televisión ‘Cuéntame’ que retrata los años 6o y 70. Y la realidad es que de los 50 a los 60 España ha cambiado muchísimo.

¿Cómo son esas mujeres de la generación de Amelia, que también es la tuya?

Tienen a un padre pluriempleado para que pueda pagarle la carrera y una madre que trabaja en casa pero que quiere que sus hijos, independientemente del género, tengan estudios superiores. Son mujeres, en suma, capaces de escribir su propia biografía, sin estar esta última supeditada a la historia de un hombre. Son mujeres que se plantan a la sociedad con valentía, arrojo y curiosidad.

Hay una extraña dicotomía entre el sexo como tema tabú debido al imaginario social colectivo tan conservador instaurado por el Franquismo y la Iglesia Católica, y la extraña y repentina revelación en la década de los 70... ¿cómo viven el sexo las mujeres de tu generación y cómo lo vive Amelia en LOS DÍAS MODERNOS?

Lo que planteas encaja más en las generaciones siguientes. En el caso de Amelia, a los 10 años la vida sexual no existe. Ella lo desconoce. En su casa y en el colegio no se habla de ello como sí ocurre ahora. La novela describe el proceso de aprendizaje de fenómenos que ocurren en el cuerpo de Amelia ajenos al afecto y más relacionados con la parte genital. La sexualidad de Amelia y probablemente de todas las niñas de esa generación está basada en la inocencia y la ilusión.

Entonces, ¿qué concepto de sexo había?

La sexualidad era una belleza. La mujer no era avasallada por los varones como ahora; entonces la mujer decía que ‘no’ y el hombre se aguantaba. De alguna manera había una fuerte vinculación del sexo a los afectos. Era raro que se mantuviera relaciones sexuales antes de los 20 años. Así se desarrollaba de alguna manera el sexo de modo más natural.

¿Cuál es el valor de los valores que prevalecía en esa época?

El intenso deseo de hacer el bien. Es una expresión acuñada. También valores como el de la familia, el respeto a los mayores, a los padres, la obediencia...

Amelia estaba preocupada por la justicia social y su pregunta sobre el .

¿Cómo es Amelia?

Es una niña positiva, alegre... no censura nada. Aguerrida, impulsiva, mete la pata, descubre misterios, recibe maldades... Esa belleza es lo que transmite la novela.

¿Era feliz?

Sí. Amelia es feliz, porque tiene unas raíces muy profundas. Y, aunque sufra y se lleve todo tipo de decepciones, es feliz. La felicidad no es la ausencia de la tristeza, sino más bien en tener tus raíces asentadas y definidas.

¿Por ‘raíces’ hablamos de estar ubicado en un entorno familiar y social?

Sí. Amelia está sólidamente asentada. Tiene una estupenda relación con sus hermanos (con los que se pelea constantemente como es lógico), un fuerte sentimiento de pertenencia al colegio...

¿La felicidad ligada a las las raíces es algo genérico o sólamente prevalece en las niñas de la generación de Amelia?

Yo soy una niña de la generación EGB. La felicidad tiene que ver con saber de dónde vienes y adónde vas.

Me encuentro con muchos jóvenes de mi edad que no saben ni de dónde vienen ni adónde van...

Hay muchas personas que gozan de una inmensa seguridad en la infancia y en la etapa adulta salen inseguros.

Tenemos claro de dónde viene Amelia, ¿pero cuál es su fin?

Amelia quiere alcanzar la libertad; realizarse profesionalmente. Resolver los problemas del mundo.

La mayoría ya lo saben, porque no reniegas de hablar de ello públicamente; pero una vez más: ¿crees en Dios?

Sí. Reflexiono acerca de los inmensos placeres de la experiencia. Nos reproducimos en un acto delicioso. Este afecto que grita la realidad es el rostro de Dios. El problema es que nadie le da nombre a las cosas. Sí hay verdades absolutas.

Hay mucho ateísmo en la actual sociedad...

El problema es la asociación de Dios a una ideología. Pero el problema de Dios es el problema de la belleza. Y Dios está escrito en el corazón.

Hay gente que rechaza esto, pero sin embargo sí comprenden qué es el misterio. Comprenden que los seres humanos somos algo muy raro que damos vueltas en un planeta. Si lo piensas, hay amor hasta en el sexo más espúreo que podría tener un señor con una prostituta; hasta ellos tienen un instante de belleza. Porque cuando un ser humano abraza a otro, manifiesta que hay una necesidad de afecto.

¿Qué filósofo representaría esa ‘generación Amelia’?

Platón

¿Amelia es una niña querida?

¿Y Cristina?

Mucho.