Atentados sin autoría

Los tres últimos atentados yihadistas cometidos en Europa, en San Petersburgo, Estocolmo y Dortmund, no han sido asumidos de forma “oficial” por el Estado Islámico (ISIS), aunque todo apunta a que los autores pertenecen a esta banda terrorista.

Preocupa el perpetrado en Alemania porque supone que los terroristas han sido entrenados en la fabricación de bombas que pueden ser activadas a distancia y, por lo tanto, se pueden dirigir contra un objetivo concreto. Además, disponen de un piso o local donde confeccionar los artefactos.

Expertos consultados por LA RAZÓN consideran que el ISIS tiene problemas de comunicación, en especial su “aparato de información”, encargado de emitir las reivindicaciones, ya que en cuanto genera un mensaje es detectado por los aparatos de guerra electrónica de la coalición internacional.

A partir de ese momento, la posibilidad de sufrir el ataque de un “dron” es cuestión de tiempo ya que el emisor del mensaje ha sido localizado.

El hecho de que en Dortmund dejaran mensajes escritos en papel avalaría la autoría del ISIS que, tal y como se ha explicado en este blog, recomienda la utilización de este sistema en determinadas ocasiones.

El supuesto autor del atentado cometido en el metro de San Petersburgo el pasado 3 de abril, Akbarzhon Jalilov, había llegado de Turquía a finales de 2015 ya que fue deportado a Rusia hace un año. Catorce personas fueron asesinadas por Jalilov, que también falleció por la explosión.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uzbekistán ha confirmado que el sospechoso de perpetrar el atentado de Estocolmo del pasado día 7, Rajmad Akílov, un ciudadano uzbeko de 39 años, había sido investigado por ser miembro del ISIS. De hecho, había pedido a sus compatriotas que viajaran a Siria para luchar del lado del Estado Islámico.

Por lo que respecta al atentado de Dortmund, ya se ha comentado lo de las reivindicaciones escritas. En este tipo de atentados suelen participar más de un terrorista, incluido uno que ayuda en su huida al que se ocupa de accionar los explosivos al pasado del objetivo.

Respecto a asumir los atentados, los terroristas podrían optar por el silencio sobre todo después de la insistencia de la Policía británica en desvincular el atentado de Londres del ISIS, que lo ha asumido en su revista Rumiyah. Las víctimas no ganan nada con saber quién no ha sido; por el contrario, sufren más. Y desde el punto de vista de la investigación, no se cubre ninguna laguna ya que la opinión pública sabe lo difícil que es localizar y detener a estos terroristas.

Los “teóricos” del terrorismo saben que no hay nada que produzca más miedo y desazón que el desconocimiento del grupo que te ha atacado. Es como si la amenaza te viniera de cualquier sitio que, por lo tanto, no se puede combatir con la fuerza necesaria.