El rídiculo murciano de Ciudadanos

¿Nadie del entorno asesor de Albert le comunicó que en España las mociones de censura son constructivas? ¿Ninguno le alertó de que el mecanismo es la presentación de un gobierno alternativo?

El ridículo laberinto en el que se han metido los chicos de Ciudadanos ellos solitos en Murcia quedará para la antología de la torpeza política. La moción de censura les pone en la difícil situación de apoyar un gobierno socialista-podemita, o ratificar a Pedro Antonio Sánchez.

¿Nadie del entorno asesor de Albert le comunicó que en España las mociones de censura son constructivas? ¿Ninguno le alertó de que el mecanismo es la presentación de un gobierno alternativo? ¿No hubo alguien que le dijera que forzar a un Ejecutivo a adelantar las elecciones no depende de una moción de censura? ¿No le alertó uno de esos ensayistas que anunciaron el advenimiento de Ciudadanos como si fuera la Agrupación al Servicio de la Regeneración?

La pregunta es si hay algo más en Ciudadanos que la Santa Inquisición anticorrupción, una especia de Cofradía del Santo Reproche con un dispositivo de alarma que salta cada vez que alguien dice “imputado”.

Ahora bien: lo verdaderamente responsable sería que el que pide la dimisión del político investigado, dimita si el acusado queda en libertad o su caso es archivado.

Esta persecución era lógica en la Alemania nazi, en donde la Gestapo –tan solo 15.000 personas-, o en la URSS estalinista (también en la Cuba actual) contaba con la complicidad delatora de la gente, y tenía los jueces a su favor. Pero es intolerable que en democracia se destruya tan fácil e impunemente la reputación de cualquiera y se pisotee la presunción de inocencia.