Es lo mismo Fuenlabrada que Andalucía

Podría parafrasear al gran Alejandro Sanz y decir que no, que no es lo mismo Fuenlabrada que Andalucía, qué más quisiera yo, pero desgraciadamente, la realidad me obliga a cambiar la rima de la canción: Sí es lo mismo.

De hecho, la Unta –como con gran criterio y sabiduría lo ha denominado otro grande, Fray Josepho- es la nave nodriza, la fuente de inspiración, la musa política de donde beben los responsables socialistas del Ayuntamiento de Fuenlabrada. Son cuarenta años poniendo en práctica las mismas políticas de reparto del dinero común entre unos pocos –los suyos- y de pitanza de ‘tapabocas/compravotos’ y miseria para el resto.

Datos comprobables: Andalucía es la región de España que ostenta el récord de desempleo, 800.000 parados. Aun así, las medidas activas de la Junta (para mí ya Unta) se basan en el fracasado modelo de contratar desde lo público y machacar la inversión privada a base de impuestos, asfixias fiscales y demonizar el desarrollo industrial y empresarial.

Fuenlabrada, reflejo fiel de su hermana mayor, tiene más de 13.400 personas sin trabajo (Alcorcón, vecina y de similar población gobernada por el PP, apenas supera los 9.000), la segunda renta per cápita más baja de la Comunidad de Madrid y una de las tasas de paro más altas. Idéntico perfil, idéntico resultado: acceso limitado al progreso y a la riqueza.

Alternativamente, en ambas administraciones socialistas, siguiendo un patrón del comunismo más rancio, se han perfeccionado hasta límites absolutos sendas maquinarias sociales que mantienen el “clientelismo sociata” a costa de los impuestos de los ciudadanos.

Esa maquinaria político administrativa también trabaja para obtener los votos necesarios que mantienen el chiringuito de administraciones infladas de agradecidos con nómina. Véanse como ejemplo los casi 76 millones de euros de gastos de personal de Fuenlabrada en 2018, es decir, casi el 46% del presupuesto general de la ciudad entre Ayuntamiento, organismos autónomos y empresas públicas y los casi 71 millones recaudados en impuestos directos. Así las cosas, el paro sube, la gente no trabaja, cada vez es más pobre pero paga más impuestos y se hace totalmente dependiente de las ayudas “sociales”. Y ¡zas! todo controlado.

A lo mejor, si en lugar de con palabras se lo cuento con números, el concepto de reparto de miserias queda más claro. Veamos. En la Empresa Municipal de la Vivienda de Fuenlabrada (una de muchas que hay) trabajan 6 personas. En dos años, esos seis empleados de la Administración socialista -amigos y/o familiares del Psoe- han cobrado un total de 540.000 euros, es decir, unos 90.000 euros de media por cabeza. En dos años, el único trabajo que han realizado -y único viene a ser único- ha sido la tramitación de 7 expedientes de comunidades de vecinos por la solicitud de una subvención para la instalación de ascensores. El total de los expedientes (la subvención) asciende a 105.000 euros para 7 comunidades formadas por 210 vecinos. Así es la proporción socialista y donde se aplica, siempre es lo mismo: grandes sueldos para unos pocos, miserias para el resto.