Las carreteras de Castilla y León, las segundas más peligrosas de España

El punto negro se sitúa en la N-234 en Soria, entre Navaleno y de San Leonardo de Yagüe

Imagen del último accidente en la provincia de Soria, en el que ha fallecido el actor y cantante Patxi Andión
Imagen del último accidente en la provincia de Soria, en el que ha fallecido el actor y cantante Patxi AndiónConcha Ortega (nombre del dueño)

Las carreteras de Castilla y León son las segundas más peligrosas de España, con 768 kilómetros de tramos de “alto riesgo”. Así lo indica el último informe EuroRap presentado hoy por el RACE, en el que se analiza el número de accidentes y víctimas en función de la intensidad del tráfico.

La cifra se incrementó en el último año un 21,2 por ciento, sólo por detrás de Aragón, con un aumento del 25,9 por ciento.

El tramo más peligroso sigue siendo en la N-234 en Soria, entre las localidades de Navaleno y San Leonardo de Yagüe, donde en los últimos tres años se han contabilizado un fallecido y tres heridos graves. Su índice de peligrosidad, según el estudio del RACE, es de 105,2 puntos.

Después se encuentra un tramo de casi 17 kilómetros en la N-627, entre las localidad burgalesa de Llanillo de Valdelucio y Aguilar de Campoo (Palencia), con un fallecido y nueve heridos graves, aunque en este caso el índice de peligrosidad baja a 85,7 puntos.

El tercer “punto negro” de la Región se encuentra en Zamora, en la N-122, entre la capital y Fresno de la Ribera, con un índice de 80.8 puntos. El resto de puntos peligrosos se ubican en carreteras nacionales de las provincias de León (4), Burgos (3), Ávila (1), Valladolid (1) y Soria (1).

En términos generales y a nivel nacional, el RACE indica que aunque los datos siguen siendo “alarmantes”, suponen una gran mejoría con el paso de los años ya que, a pesar de un ligero repunte en el informe de 2019, desde 2009, cuando se inició este estudio, se han reducido los accidentes mortales y graves de 11.404 hasta 4.023.

Una de las malas noticias del informe EuroRAP 2019 vuelven a ser las motocicletas. En esta oleada, más del 25 por ciento de accidentes graves registrados corresponden a vehículos de dos ruedas, a pesar de que su porcentaje de uso es muy inferior al de los coches.

Existen ciertos tramos donde se produce una mayor accidentalidad de los usuarios de motos, y en algunos, esta siniestralidad la sufre en exclusiva el colectivo de usuarios de ciclomotor y motocicleta. En estos casos, existen principalmente dos tipos de vías consideradas de mayor riesgo: por un lado, vías de alta capacidad donde existe un alto tráfico de motoristas; por otro, tramos de carreteras convencionales en un entorno de montaña con curvas y cambios de rasante, utilizados por este colectivo especialmente en fines de semana. En este tipo de vías la lesividad del motorista es mayor debido a los menores niveles de seguridad pasiva.

El caso opuesto lo encontramos en los vehículos pesados, presentes en cerca del 20 por ciento de los accidentes mortales y graves, si bien esta tendencia se va reduciendo a lo largo de los años, llegando a representar el 17,87 por ciento en el último año del presente informe.