Medio Ambiente

Nuevo censo para conocer el estado de conservación de aves acuáticas invernantes en Castilla y León

El pasado año se contabilizaron 56.988 ejemplares de 56 especies diferentes en 341 humedales

Comienza el nuevo censo para conocer el estado de conservación de las especies de aves acuáticas invernantes en la Comunidad
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La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio comienza en este mes de enero los trabajos para elaborar el censo anual de aves acuáticas invernantes. En el censo anterior, realizado en enero del pasado año, se contabilizaron 56.988 ejemplares de 56 especies diferentes en 341 humedales.

El ánade azulón, el ánsar común, la cerceta común, la gaviota sombría, el ánade friso, la avefría europea y la grulla común fueron las especies más abundantes con más del 77 % de los ejemplares detectados. Este seguimiento anual permite obtener una imagen fija de cada una de las especies y poblaciones de aves acuáticas a nivel regional, y contribuye a revelar la importancia que tienen las diferentes zonas húmedas para la conservación de la biodiversidad en Castilla y León.

Este seguimiento anual permite obtener una imagen fija de cada una de las especies y poblaciones de aves acuáticas a nivel regional, y contribuye a revelar la importancia que tienen las diferentes zonas húmedas de la Comunidad para la invernada de aves acuáticas.

El aspecto más relevante de este programa es su capacidad para proporcionar tendencias de poblaciones de aves a medio y largo plazo, mediante la recogida de datos de forma estandarizada y periódica: recuentos efectuados con la misma metodología y en los mismos sitios cada año. De esta forma, se dispone de información sobre la evolución de las poblaciones de aves acuáticas y su estado de conservación, así como su distribución, teniendo en cuenta que esta información es crucial para su gestión y conservación.

Además, los censos de aves acuáticas invernantes se han convertido en un instrumento fundamental para el conocimiento y valoración de sus hábitats, los humedales, que son objeto de atención preferente por su fragilidad y singularidad.

Menos ánsares, pero más tarros blancos y garcetas grandes

Un total de 56.988 aves acuáticas pertenecientes a 56 especies invernaron en los 341 humedales muestreados en el anterior censo realizado durante enero de 2022. Las principales zonas húmedas donde se concentraron más ejemplares por provincia fueron: las lagunas de La Nava, Boada y Pedraza en Tierra de Campos (Palencia) con 8.732 aves, el azud de Riolobos (Salamanca) con 6.217 aves, las lagunas de Villafáfila (Zamora) con 5.688 aves, el embalse del Ebro (Burgos) con 4.632 aves, la balsa de Santa Cristina (León) con 2.019  aves, la laguna del Hoyo (El Oso) (Ávila) con 1.865 aves, la Reserva Natural de las riberas de Castronuño (Valladolid) con 867 aves, el embalse de Cuerda del Pozo con 463 aves y la laguna de Caballo Alba (Segovia) con 360 aves.

Por especies, el ánade azulón, el ánsar común, la cerceta común, la gaviota sombría, el ánade friso, la avefría europea y la grulla común fueron las especies más abundantes con más del 77 % de los ejemplares detectados. Además, se detectaron especies más escasas durante el periodo invernal a nivel regional como el águila pescadora o el colimbo grande.

El análisis de la tendencia general de la población invernante de aves acuáticas en la Comunidad es negativo en los últimos años. En el territorio de Castilla y León se concentraban más de 100.000 aves acuáticas invernantes hasta el año 2011, pero estos valores han ido en descenso hasta llegar a menos de 60.000 ejemplares del último censo realizado en 2022.

Este fuerte descenso está motivado principalmente por la reducción de la población invernante de ánsar común que cada año acude en menor número a los humedales de la Meseta Norte que ha pasado de un máximo de 65.823 ejemplares en el año 2006 a 5.043 aves en el censo realizado el año pasado.

Este descenso en el tamaño poblacional es debido a que han acortado sus desplazamientos migratorios y actualmente, sus zonas de invernada se localizan en áreas el centro y norte de Europa, mucho más cercanas a sus zonas de reproducción. Sin embargo, hay otras especies que muestran una tendencia positiva en el número de ejemplares que pasan el invierno en la Castilla y León como son el tarro blanco o la garceta grande.