Los ríos de Barcelona vierten cada año media tonelada de plásticos al mar

Los residuos más frecuentes son envases, botellas y bolsas,

Pese al baile de cifras, los expertos aseguran que cada año llegan al mar, al menos, ocho millones de toneladas de plástico. De la parte que nos ocupa, el mar mediterráneo, poco se habla, pero España es, después de Turquía el principal contaminante de sus aguas. Más que Francia, Italia o Egipto. Y Barcelona, gracias a sus dos ríos, es la responsable de verter media tonelada de plásticos cada año, según un estudio elaborado por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA).

La situación es tan preocupante que algunos países ensayan barreras flotantes para dar caza a los millones plásticos y microplásticos que flotan por todos los rincones de mares y océanos. En el Pacífico se han ido formando islas de basura cuya superficie sumada equivaldría a la de Francia. Y, en este contexto, Barcelona y su área metropolitana tienen mucho más recorrido por delante de lo que parece a simple vista.

La mencionada investigación ha cuantificado los plásticos que flotan en las desembocaduras de ambos ríos, Besòs y Llobregat, próximos a la ciudad de Barcelona, y ha estimado que los dos caudales vierten al mar Mediterráneo entre 0, y 0,6 toneladas de plástico al año. Con el añadido de que apenas el 30% de la basura se queda en la superficie. El resto, directo al fondo marino. De ahí la icónica fotografía que apreció hace unos años de un caballito de mar portando un bastoncillo para las orejas. Con el añadido de que, por ejemplo, el plástico de polietileno -el que se utiliza para fabricar botellas- tarda 400 años en descomponerse bajo el agua.

Según han informado los investigadores, el objetivo del trabajo, que publica la revista ‘Science of the Total Environment’, ha sido recaudar la mayor cantidad de datos posibles para crear un modelo estadístico de los residuos flotantes más comunes que permita desarrollar estrategias de futuro para mitigar el problema de los desechos marinos.

Muestras

Ambos ríos fueron muestreados entre octubre de 2016 y septiembre de 2017 y la metodología empleada fue la observación de la lámina de agua superficial durante 30 y 60 minutos a la semana, desde una posición elevada y cercana en la desembocadura del río.Mediante una app específica para este estudio, los residuos flotantes mayores o iguales a 2,5 centímetros fueron clasificados conforme a la lista de ítems descritos en la Directiva Marco sobre Estrategias Marinas.

Durante todo el año fueron identificados 684 tipos de residuos flotantes entre los dos ríos, entre plásticos, papel, metal, goma, textil y madera.

Los resultados fueron muy similares en ambos ríos, y el plástico fue la categoría más frecuente en los residuos flotantes observados: 67,7 % en el río Llobregat y 50,5 % en el río Besòs y los residuos más frecuentes los envases, piezas de plástico, botellas de plástico y bolsas.

«Estos datos son importantes, pero no deja de ser una primera toma de contacto. Se debe continuar investigando para identificar las causas y fuentes de los residuos encontrados en los ríos Llobregat y Besós, y poner en práctica diferentes metodologías que permitan contrastar los datos aportados por este estudio sobre macrorresiduos flotantes, y que permitan cuantificar los residuos no flotantes que puedan encontrarse en el cauce del río», han advertido los investigadores.

El estudio, en el que han colaborado también el CEIM-INMAR-Universidad de Cádiz, la Comisión Europea-JRC y la Asociación Paisaje Limpio, ha comprobado que los residuos flotantes de estos dos ríos surgen fundamentalmente de centros urbanos y actividades de ocio y, en una menor proporción, de la industria.