“Pagaremos un alto precio si además de batas, no damos apoyo psicosocial al personal sanitario”

El jefe de Psiquiatría de Vall d’Hebron da pautas para evitar el estrés postraumático. El hospital ofrece cita con el psicólogo en menos de 48 horas

Beatriz supo que estaba embarazada de su tercer hijo tras desarrollar una sepsis -infección- que la llevó a ingresar en la UCI. Aunque trabajaba como cardióloga, en el hospital, los compañeros no le dieron importancia a unas amígdalas inflamadas. “Los médicos somos muy sufridos”, bromea. La infección se complicó y acabó cambiando la bata de médico por la de paciente. Aunque esa es otra historia. Dos años después, no se acordaba de este suceso hasta que llegó el coronavirus y con él, el miedo a contagiarse, a tener complicaciones o a infectar a los de casa. “Llegan noticias como la de la enfermera de 52 años del Servicio Vasco de Salud que falleció víctima del coronavirus y piensas que también puedes ser tú”.

El 12% de los afectado por el virus en España es personal sanitario. Están más expuestos al virus y la escasez de material sanitario los están dejando sin medidas de protección. Beatriz se infectó de un compañero del hospital cuando los fallecidos en Cataluña se contaban con los dedos de una mano y en el hospital aún no se vestían como astronautas. Esta semana se ha reincorporado al hospital. Ya no tiene miedo a enfermar ni a contagiar a sus hijos, los tres han tenido síntomas, pero el día a día en el hospital está siendo muy duro. Ingresar a una persona joven a la UCI porque empeora en pocas horas, ver a pacientes que pasan las horas solos, hijos que no pueden despedirse de sus padres, enfermos que fallecen sin compañía o explicar a una nieta que si su abuela empeora no podrán ofrecerle todos los recursos porque son limitados.

Además de equipos de protección individual, el personal sanitario necesita también apoyo psicosocial porque si no les acompañamos vamos a pagar un precio muy alto”, dice Luis Encinas, enfermero de Médicos Sin Fronteras. Curtido en otras contiendas como la lucha contra el ébola, ahora está asesorando a las autoridades sanitarias españolas. Calcula que la mayor presión llegará a las UCI a mediados de abril.

Para entonces, el equipo de psicólogos clínicos del Hospital Vall d’Hebron que ofrece apoyo emocional tanto a sus profesionales como a la ciudadanía hará casi un mes y medio que funciona. Al frente está el jefe del Servicio de Psiquiatría de Vall d’Hebron, Josep Antoni Ramos Quiroga.

Cita con el psicólogo en 48 horas

En una conversación telefónica, cuenta que han desplegado dos servicios para dar apoyo emocional a las personas que tengan síntomas de ansiedad o estrés a causa del covid-19. Uno está dirigido a la población en general. “Nos preocupa especialmente los familiares de enfermos ingresados o de fallecidos que no han podido despedirse". “No es lo mismo estar en casa confinado con la familia sana, que tener a un padre en la UCI y no poder ir a verle o perder a una madre y no poderle haber dicho adiós”.

El otro servicio está dirigido a los trabajadores del hospital: médicos, enfermeras, auxiliares, al equipo de limpieza o seguridad.

Todos pueden dirigirse al equipo de psicólogos a través de la web. Sólo tienen que rellenar un formulario on line y en 48 horas les damos una cita telemática.

A los profesionales del hospital, les ofrecen visitas individuales de 45 minutos. Además, dos psicólogas hacen sesiones de mindfulness con los trabajadores de UCI después de cada turno.

Alerta si detectas estos síntomas

“El objetivo es evitar un estrés postraumático”, dice. La naturaleza humana te hace aguantar mientras dura la emergencia y el estrés, pero cuando la tensión desaparece puede haber muchas bajas por depresión o estrés postraumático. Médicos, enfermeras y auxiliares están preparados a enfrentarse a la muerte, pero no tanto.

La identificación de las necesidades psicológicas de los profesionales se hace en coordinación con la Unidad de Prevención de Riesgos Laborales. “Hay que estar alerta si se detecta ansiedad, agitación, irritabilidad, angustia elevada, signos de reexperimentación de los incidentes, insominio, hipervigilancia o descompensación de cuadros psiquiátricos preexistentes”, repasa el doctor Ramos Quiroga.

Según la Fundación Galatea, que también ofrece apoyo psicológico desde el Colegio de Médicos de Barcelona a través del teléfono 93 567 88 56, el 45% e las consultas son por ansiedad o estrés por miedo al contagio, a enfermar y dejar al equipo médico con menos manos, a no saber si son positivos o a transmitir el virus a familiares. Por eso hay profesionales que se alojan en hoteles. Pero también hay un 11% que admite que le está impactando tanta muerte.

Trucos para burlar la depresión

Para gestionar el malestar emocional, Ramos Quiroga recomienda evitar pensamientos negativos, evitar estrategias de distracción, no saturarse de noticias (informarse dos veces al día),hacer ejercicio físico poner en práctica técnicas de respiración y relajación, además de verbalizar emociones con personas próximas. Insiste en que estar confinado no es sinónimo de estar aislado. Anima a llamar por teléfono a enseñar a los que no saben (un vecino, padre o abuelo) a hacer telellamadas y exprimir las herramientas digitales. “Es un buen momento para incentivar la creatividad”, dice. “No estamos en guerra, en casa estamos seguros y tenemos cómo alimentarnos”, recuerda.

Vivir el duelo

A los que han perdido a un ser querido les recuerda que “la tristeza, la rabia o un poco de insomnio son reacciones habituales”. Hay que estar alerta si se acelera el ritmo cardíaco, se siente opresión en el pecho, se observan cambios en las relaciones interpersonales, en el descanso, la alimentación o si las preocupaciones aumentan de manera excesiva”.

Reconocer el papel de la ciencia y la medicina

“Cuando controlemos el virus, algo volverá a ser como antes”, le preguntamos. La respuesta es más fácil de lo que pensábamos. “Nada es como ayer, nuestro cuerpo cada día pierde células”, explica el doctor. Como decía el filósofo, “todo fluye, nada permanece”. Ramos Quiroga sí confía en que después de esta crisis, la sociedad, igual que las administraciones, valoren más la investigación, la ciencia, la medicina y la telemedicina, y se haga más inversión en I+D.