Libros

El incierto futuro del Mercat de Sant Antoni tras el coronavirus

El tradicional mercado dominical no conoce todavía una fecha de reapertura y si podrán estar todas sus paradas en funcionamiento

No se conoce cuándo volverá a abrir
El tradicional mercado de libros en uno de sus domingos en funcionamiento FOTO: Mercat de Sant Antoni

Desde que empezó el estado de alarma no son pocas las cosas que han cambiado y, sobre todo, no son pocos los escenarios y los lugares que forman parte del ADN de Barcelona y que ya no son los mismos de antes. Este es el caso del tradicional y dominical Mercat de Sant Antoni, punto de encuentro de amantes de los libros, de los pequeños que quieren completar sus álbumes de cromos y de aquellos que buscan reliquias de papel, desde revistas hasta carteles o programas de mano, que nos transportan a otros tiempos . Desde el pasado 14 de marzo, día en el que se impuso el confinamiento, esta institución no ha vuelto a abrir sus puertas siguiendo así los consejos de las autoridades sanitarias.

Han pasado más de siete semanas y, a pesar de que ya empezamos a ver como determinados locales vuelven a abrir o se preparan para hacerlo en los próximos días, los 74 puestos de libros, de video-juegos y de cromos de este histórico mercado no saben todavía cuándo podrán abrir y reencontrarse con los fieles que cada domingo acudían a la búsqueda de algún tesoro. A los dueños de todas estas paradas, desde el Ayuntamiento de Barcelona no se les ha informado de ninguna fecha concreta para hacer la reapertura, aunque, si se siguieran las indicaciones del Gobierno, mañana mismo el Mercat de Sant Antoni podría reabrirse, eso sí, ya no se podría agolpar ahí toda la gente que solía hacerlo ni podrían reabrir todos los puestos. Solamente podrían reabrir el 25 por ciento de las paradas.

“Queremos volver, pero con medidas de seguridad porque queremos lo mejor tanto para quienes nos visitan como para los que trabajamos aquí. El problema es que no sabemos cómo podemos llevar todo esto a cabo porque no se nos da ninguna indicación. Hemos planteado todos los escenarios posibles, pero hasta ahora todo esto acaba siendo simplemente hipótesis”, explicó a este diario Fuensanta García, la presidenta del mercado dominical. Cuanto más se retrase el encuentro de estos libreros con sus lectores más se agravará la situación. Hay que tener en cuenta que el 80 por ciento de los comerciantes de Sant Antoni viven de las ventas que realizan cada domingo. La pregunta es obvia: ¿cuántos domingos más podrán aguantar sin vender sus libros?

Lo único que han podido conseguir los propietarios de las paradas es que el Ayuntamiento haya suspendido el pago del canon y las tasas mensuales. “Hemos pedido que se mantenga esta suspensión al menos hasta el mes de julio. Lo que nos preocupa es que nos digan que podemos volver un domingo y al día siguiente tengamos que pagar. Eso para muchos será muy difícil”, apuntó García.

El Mercat de Sant Antoni es uno de los símbolos de la vida lectora de la ciudad. Cuando la Unesco nombró a Barcelona “ciudad literaria”, uno de sus argumentos fue precisamente la existencia de este histórico mercado dominical. Ubicado en Sant Antoni desde 1936, su historia se remonta a las últimas décadas del siglo XIX cuando se celebraba en sus alrededores la llamada Fira de Bellcaire. En los últimos años, por otra parte, ha visto como descendía el número de puestos de libros, especialmente tras la larga restauración de nueve años que se hizo en el edificio modernista que alberga el mercado. De los 250 comercios iniciales se pasaron a 105 en una ubicación provisional en la calle Urgell hasta los 74 que tiene en la actualidad. Desde que abriera sus puertas tras la reforma, cada domingo el Mercat puede acoger a unas 15.000 personas. “Tememos que puedan desaparecer otros puestos del mercado. Será terrible, pero cuanto más tardemos en abrir será peor”, dijo la presidenta del Sant Antoni dominical.

No es el único mercado no alimentario es una situación delicada en estos días. Tampoco saben cuándo volverán a estar en funcionamiento Els Encants, el Mercat de Sant Antoni de ropa y el mercado de las flores de la Rambla. Todo depende de lo que decida el Institut Municipal de Mercats del consistorio barcelonés. Urge que se tome ya una decisión con la que salvar una parte de la historia de la capital catalana y todos los puestos de trabajo que están en juego.