“En unos meses sabremos si hay genes que causan enfermedad grave en pacientes con coronavirus”

Entrevista con la doctora e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Anna Planas

Las líneas de investigación para conocer y derrotar al nuevo coronavirus (Sars-Cov-2) se han ido multiplicando. La doctora e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB), ubicado en el IDIBAPS/Hospital Clínic de Barcelona, Anna Planas, está liderando un estudio que trata de identificar qué influencia tiene el componente genético de las personas en la respuesta al virus, ya que podría ser la explicación del desarrollo de complicaciones. En el proyecto, financiado por el CSIC, está participando un equipo multidisciplinar, del que también forman parte el doctor Israel Fernández-Cadenas del Hospital de Sant Pau de Barcelona y el investigador Jordi Pérez Tur, del Instituto de Biomedicina de Valencia, entre otros Investigadores.

¿En qué consiste el estudio que lidera?

En este estudio nos planteamos la pregunta que se está haciendo mucha gente: ¿Por qué hay personas jóvenes y sanas que se infectan y desarrollan formas muy graves de la enfermedad mientras que otras son asintomáticas? A pesar de que sabemos que la edad y otras enfermedades de riesgo, como enfermedades cardiovasculares, hacen que las personas sean más frágiles, también hay gente joven que no se sabe por qué responde mal. Es lo que nos preocupa y pensábamos que quizás haya causas genéticas que puedan dar una explicación y es lo que queremos investigar.

Tenemos muchos genes, ¿de qué hipótesis parte el estudio?

Estudiaremos muchos genes a la vez, pese a que nos queremos centrar, sobre todo, en la respuesta inmunológica. Los pacientes que desarrollan complicaciones es porque el organismo da una respuesta inmunológica al virus inapropiada, genera inflamación y acaba dañando el pulmón y otros órganos. Ésta es la primera vez que nos enfrentamos al virus SARS-CoV-2 y tenemos que averiguar si las diferencias de respuesta entre la población se deben a variabilidades genéticas.

¿Hay algún estudio similar ya en curso o que haya arrojado algún resultado?

Sí, hay algún estudio en marcha, aunque todavía no hay resultados. De hecho, nuestro objetivo es colaborar con estudios internacionales porque en los estudios genéticos, cuanto más número de muestras haya, mejor. Cada estudio se puede hacer a pequeña escala para sumar esfuerzos a escala internacional y tratar de que, entre todos, podamos ver de manera más clara los posibles resultados.

Aunque todavía no ha empezado, ¿qué resultados esperan obtener?

Nuestro objetivo es detectar si hay alguna variación genética que esté mayormente representada entre los pacientes que desarrollan problemas cuando se infectan con el coronavirus porque esto explicaría por qué se ponen más enfermos.

¿En cuánto tiempo prevén tener las conclusiones? ¿Con qué medios técnicos cuentan?

Todo va muy deprisa. Creemos que en unos meses podremos tener resultados preliminares y saber si hay alguna variación genética que causa un cuadro grave en los pacientes infectados por el coronavirus. Lo complejo es obtener las muestras porque se tienen que ajustar al perfil que necesitamos. Hemos planteado inicialmente estudiar a 200 pacientes con la actual financiación, pero estamos solicitando más fondos para ampliarlo a 2.000, aunque no tenemos dinero todavía para hacerlo. Tenemos herramientas genéticas que ya se están usando para este tipo de estudios. La genética ha evolucionado mucho en los últimos años y se pueden hacer estudios genéticos que se aplican a muchas patologías diversas –cáncer o enfermedades neurodegenerativas-. Las técnicas son las mismas y es lo que nos ha permitido que en este momento podríamos aplicarlo al estudio de la Covid-19.

Prever el tipo de evolución que puede tener un paciente podrá ayudar en la prevención y su tratamiento posterior.

De momento, nosotros partimos de una hipótesis. Ya veremos si podemos confirmar nuestra hipótesis o no. Lo ideal es que se encuentre un gen o una variación que abunde más en las personas que se ponen más enfermas. De esta forma, se podría identificar a las personas con este tipo de variaciones genéticas para considerarla colectivo de riesgo y tratar de protegerla.

Hasta ahora se han identificado tres factores de riesgo que desencadenan complicaciones: la edad avanzada, la inmunodepresión y la comorbilidad. Pero también desarrollan cuadros graves personas sin patologías previas, ¿qué perfil de paciente están buscando?

En el estudio queremos centrarnos en personas con menos de 60 años y sanas. Excluiremos a personas mayores y con patologías previas porque nos podrían enmascarar el factor genético que causa el desarrollo de complicaciones. Las causas genéticas pueden afectar a las personas mayores, pero con la edad también te conviertes más frágil y podrían intervenir otro tipo de factores más complejos -como tener anticuerpos previos o patologías previas, aunque no lo sabemos- que pueden condicionar los resultados. Las personas mayores o personas con patologías previas –un cáncer- están mucho más debilitadas y con una gripe también pueden complicarse. Para el estudio separaremos a la población en dos grupos: pacientes que se han infectado pero evolucionan bien y pacientes que se han infectado y evolucionan mal. Los compararemos para ver si hay alguna diferencia que podamos detectar.

¿Y ha habido muchos pacientes jóvenes y sanos que hayan desarrollado un cuadro clínico grave?

Todavía no tenemos los datos concretos, pero sí que hay pacientes de 30 años que han desarrollado neumonías graves. Quizás no han fallecido, pero han tenido complicaciones.

El cuadro clínico es fundamentalmente respiratorio, pero parece que el virus también ataca otros órganos, ¿hay ya evidencias concluyentes?

Al principio no nos llegó de China evidencia de que hubiera gente joven que desarrollara complicaciones, pero aquí y en diferentes países se está comprobando que está afectando a jóvenes. También los niños están desarrollando problemas -por ejemplo, vasculitis-. Este virus está teniendo un impacto que no preveíamos: nos está sorprendiendo que sea hipercontagioso –no sabemos aún de qué manera la gente se está contagiando- y que haya casos tan graves en personas jóvenes.

Usted es experta en isquemia cerebral, ¿cómo puede influir esta patología en el desarrollo de COVID-19?

Sí que puede influir. Como se está viendo, la Covid-19 causa una enfermedad inflamatoria muy grave, lo que favorece la trombosis y se está viendo que hay pacientes con Covid-19 que, además de neumonía, hacen trombosis venosa y trombosis en el cerebro –ictus-. Se está estudiando todavía. Parece que el porcentaje es pequeño, pero el coronavirus sí que favorecería que una persona que tuviera propensión a desencadenar un ictus.

En los últimos días se ha publicado que uno de cada tres pacientes con Covid-19 desarrollan síntomas neurológicos. ¿A qué se debe?

Sí, hay pacientes que están sufriendo encefalopatías por causas que no sabemos aún bien. Este virus está causando problemas neurológicos y esto se deberá de ir estudiando. No es lo más frecuente pero sí que pasa.

¿Se puede establecer una relación entre la genética y el desarrollo de las patologías previas que después han generado las complicaciones con la Covid-19?

Las patologías previas son muy diversas. Puede ser un cáncer que puede tener un componente genético, pero hay otros factores. Las enfermedades cardiovasculares también pueden tener un componente genético, pero también influye el estilo de vida, como, por ejemplo, las personas con obesidad, que parece que son más propensas a desarrollar complicaciones. Por eso, a la hora de hacer el estudio preferimos excluir estos casos y centrarnos en personas previamente sanas porque hay factores genéticos, ambientales y estilos de vida que pueden distorsionar los resultados.

Es decir, que la genética no da respuesta a todo en la Covid-19. Además de factores ambientales, también hay estudios que apuntan diferencias entre hombres y mujeres.

Los factores genéticos pueden influir de forma diversa en la respuesta de los pacientes pero todavía no sabemos su contribución directa en las formas graves de Covid-19. Para ver las cosas de forma más clara, hemos decidido limitarnos a pacientes jóvenes y sanos. Excluimos del estudio a pacientes con otras patologías para evitar que otros factores relacionados con enfermedades previas puedan interferir con los resulatdos.

El estudio busca encontrar biomarcadores para prever el desarrollo de complicaciones.

Un biomarcador podría ser un factor genético o un factor metabólico, por ejemplo. Los biomarcadores son algo que indique cual sera el pronóstico del paciente. Puede ser una radiografía o una resonancia, o un resultado de un análisis de sangre. Actualmente, cuando un paciente con Covid-19 llega al hospital, es difícil saber cómo evolucionará.