El reto de la emergencia climática tras el Covid-19

El frenazo en seco que ha supuesto la pandemia obliga a replantearse la relación con el medioambiente y la necesidad de una reconstrucción en verde

Por primera vez en la historia, la sala de máquinas tal y como la conocemos del mundo ha frenado en seco. Podría parecer una casualidad, pero el planeta llevaba tiempo advirtiéndonos. Solo era cuestión de tiempo que una de esas amenazas cogiese carrerilla para convertirse en una pandemia global. El Sars o el Mers, coronavirus los dos, no hacían más que presagiar la llegada del Covid-19. Pero los patógenos son solo una de las señales que el planeta envía. Los incendios en California o Australia; los terremotos de Nepal o Ecuador; o, en España, las Danas, cada vez más frecuentes y devastadoras, dan buena cuenta de la situación actual.

En este contexto, La Razón organizó una mesa redonda con cuatro expertos para tratar, precisamente, la emergencia climática tras el Covid-19. Al fin y al cabo, están mucho más ligadas de lo que podía parecer para el gran público. En la mesa, participaron Asun Ruiz, directora ejecutiva organización consarvacionista SEO/BirdLife; Jesús Martínez, embajador de la ONU en la lucha por el cambio climático; Gustavo Calero, director de Desarrollo Sostenible e Innovación de SUEZ, zona Sur de España (Andalucía y Murcia); y Nieves Cifuentes, responsable corporativa de medio ambiente y sostenibilidad de Naturgy.

A propósito de la relación entre el Covid y la emergencia climática, Ruiz y Martínez coincidieron: la zoonosis, enfermedades que pasan de los animales a las personas. «Los desequilibrios que generamos en la naturaleza tienen su reflejo en nosotros. El 60% de los problemas infecciosos de los humanos provienen de los animales. Es decir, patógenos que tienen que buscar un nuevo huesped», señaló Ruiz. Martínez aún fue más allá y recordó que el 70% de las enfermedades aparecidas en los último 40 años, como la gripe aviar, el sida o el propio Covid-19, provienen de los animales. Pero también puso el foco en el calentamiento global. «Los glacialres son como máquinas del tiempo, como meter la mano para coger cepas de virus del pasado. Estamos entrando en la sexta extinción masiva desde que existe vida. De hecho, el ritmo de extinción es mil veces superior al natural. En diez años los efectos del cambio climático serán irreversibles».

Con este panorama como telón de fondo, Cifuentes y Calero, pusieron el acento en las empresas y el papel que han jugado durante la pandemia. «El covid nos ha enseñado a reaccionar contra una crisis. Los sectores energéticos, como el agua o el gas, han sabido responder a esta crisis», señaló Cifuentes. «Las empresas han estado a la altura primando servicio y seguridad. Pero el modelo pasa por mejorar la eficiencia», apuntó Calero.

No obstante, los cuatro coincidieron en que estamos ante una gran oportunidad. «La tentación a relegar el cambio climático por detrás de la economía y la salud existe. Otra posibilidad es que los científicos sean capaces de explicar que es un solo problema, no tres, proveniente de nuestra relación con el planeta», señaló Martínez. «El compromiso europeo -añadió Cifuentes- es el de la recuperación verde. Los fondos de reconstrucción irán asociados a modelos de negocio sostenibles». A lo que Calero añadió: «En el medio plazo, solamente los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) son la única forma de salir de esta. Tejer una alianza entre administraciones, empresas y consumidores».

La importancia de Europa se dejaba ver en la conversación. «La reconstrucción de nuestro país es una gran oportunidad. Somos el país con más biodiversidad de Europa. De la misma manera que ya se capitaneo el Renacimiento, ahora es el momento de Europa para capitanear la reconstrucción», explicó Cifuentes.

Así las cosas, el papel que deben desarrollar las empresas, al margen de las administraciones, es fundamental. «Tenemos que cambiar forma de pensar y poner en marcha la economía circular. Y hacerlo a través de los planes estratégicos, para que las empresas puedan comprometerse con el planeta. En nuestro caso, por ejemplo, reducir la emisión de gases de efecto invernadero o transformar las depuradoras de agua en biofactorías que eviten la generación de residuos y reduzcan el impacto ambiental», explicó Calero. Cifuentes recordó que precisamente el cambio de nombre de su compañía, de Gas Natural a Naturgy, no fue solo un cambio de marca si no una apuesta por la sostenibilidad y por aprovechar las oportunidades de la transición energética. Y quiso ponderar el esfuerzo que ya se ha hecho en el sector energético «que ha reducido un 50% las emisiones de CO2 en los últimos quince frente al 25% del total del país». «Es -prosiguió- quizás la nota más positiva de la pandemia, la reducción de la contaminación. Pero para que este impacto positivo se mantenga a largo plazo la única posibilidad es la transformación verde. Y, respecto a la economía circular, Cifuentes puso el ejemplo de convertir los excedentes de electricidad de fuentes renovables y convertirlos en gas. De este modo se podría sustiruir a las baterías ylo que comporta sufabricación en términos de generación de residuos y consumo energético.

Ruiz recogió el guante: «El futuro debe ser verde. Pero hay muchos riesgos que desaniman. Las organizadores empresariales europeas, sin ir más lejos, han pedido retrasar la regulación verde. Sin embargo, tampoco nos vale con el que contamina paga. Y tampoco debe cobrar. Necesitamos una fiscalidad verde bien entendida». No osbstante, «la pandemia ha demostrado que retrasar la respuesta a la crisis puede dar ventajas socieconómicas a muy corto plazo, pero no a largo», añadía Cifuentes. En cualquier caso, como explicó Jesús Martínez, «si todo el mundo consumiera como Europa harían falta tres planetas. Tenemos que cambiar nuestra forma de vida. Pero no es volver a la cueva, sino apostar por la economía circular. Hay futuro tras el sol de las renovables». «Aprovechemos esta oportunidad de reinvención, de cómo sentarnos en una terraza o cómo ir en coche y apliquémoslo a la reconstrucción. El mundo se ha parado. Dejemos atrás las inercias existentes y cambiemos de forma de hacer», resumió, a modo de conclusión, Cifuentes.