Un nuevo método ayuda a predecir la evolución de los pacientes con cáncer

Investigadores del IDIBAPS-Hospital Clínic desarrollan un reloj epigenético que permite saber cuánto se han multiplicado las células tumorales y ajustar los tratamientos

La imagen muestra parte de un tumor de melanoma con expresión de butirofilina 2A1 resaltada en verde y núcleos celulares en azul. UNIVERSITY OF MELBOURNE 10/01/2020 UNIVERSITY OF MELBOURNE

Hasta ahora conocíamos que el genoma está formado por dos libros. Uno de ellos, que se conoce como libro abierto, es el que contiene los genes activos, mientras que el otro, el libro cerrado, contiene los genes que permanecen silenciosos.

El primero de ellos tiene un papel importante en lo que respecta a la forma y función de las células y el segundo no juega ningún rol en este sentido, pero sin embargo es el que almacena los pequeños errores que se producen cuando las células se multiplican.

Y es que cuando las células se dividen para proliferar, el ADN copia primero los genes activos y deja los del libro cerrado para el final, cuando la máquina de copiar funciona peor y empieza a acumular fallos. Hasta ahora, la investigación se había centrado principalmente en el estudio del libro abierto, ya que son los genes activos los que actúan sobre la funcionalidad de la célula, ignorando a los del libro cerrado, que han llegado a calificarse incluso como genes basura.

Sin embargo, un equipo internacional, liderado por investigadores de IDIBAPS- Hospital Clínic , ha desarrollado un estudio, que se acaba de publicar en la revista Nature Cancer, que centra su atención en el libro cerrado para desarrollar un reloj molecular que permite cuantificar las veces que se han multiplicado las células de un individuo a partir de las marcas epigenéticas que éstas generan cuando se dividen en el libro cerrado del genoma. “Sabiendo cuanto se han multiplicado las células en el pasado, se puede hacer una predicción de cuánto se multiplicarán en el futuro”, tal y como señala Iñaki Martín-Subero, investigador ICREA en IDIBAPS, donde dirige el grupo de Epigenómica biomédica, y coordinador del estudio.

Así pues, esta información acerca de cómo se han multiplicado las células en el pasado puede ser una herramienta eficaz a la hora de determinar y diseñar de forma precisa y personaliza el tratamiento adecuado para cada paciente de leucemias y linfoma, que son los tipos tumorales que se han analizado en este estudio, puesto que permite predecir su comportamiento clínico futuro. “Si cuando nos llega un paciente con un linfoma, por ejemplo, podemos determinar que sus células se han multiplicado mucho en el pasado gracias al reloj molecular, que mide cuánto se han dividido a partir de las marcas que las del libro cerrado dejan al multiplicarse, podremos saber que sus células tumorales también proliferarán mucho, de manera que nos encontraremos ante un tumor agresivo y podremos adecuar el tratamiento a esta circunstancia”.

En cualquier caso, las conclusiones de este estudio permiten afirmar que el reloj molecular es una herramienta útil a la hora de establecer un pronóstico en los pacientes de linfoma y leucemias y, aunque los investigadores aún se hallan en proceso de demostrar su aplicación en otro tipo de tumores, tal y como apunta Martín-Subero, “la forma en la que se ha desarrollado el reloj nos permite estimar que será aplicable al cáncer en general”. Ahora el reto es lograr trasladar todo ello a la práctica clínica