Podemos veta a JxCat de un Govern con Esquerra tras las elecciones catalanas

El partido liderado por Jéssica Albiach aleja el pacto deseado por la formación de Oriol Junqueras

A casi tres meses de las elecciones catalanas del 14 de febrero, los movimientos para ponerse a punto en los partidos se suceden y también crecen las referencias a los escenarios y pactos postelectorales. Esquerra ha situado de nuevo en el centro del debate político su voluntad por gobernar con partidos independentistas (JxCat y la CUP) y soberanistas (Catalunya en Comú-Podem, la marca catalana de Podemos), pero no lo tendrá fácil. ¿Por qué? Porque el partido de Ada Colau y Jéssica Albiach ha dejado claro reiteradamente que veta un gobierno compartido con JxCat.

“ERC sabe perfectamente que no entraremos a un Govern donde esté JxCat porque sus soluciones no son soluciones, son trabas, escollos, y representan el pasado”, ha asegurado hoy Albiach, candidata de Podemos en Cataluña. De esta manera, Colau vuelve a cerrar la puerta a una entente con JxCat y obliga a Esquerra a escoger: el partido de Oriol Junqueras parte como favorito para ganar las elecciones y la mayoría de las encuestas pronostican que tendrá capacidad para elegir entre un ejecutivo independentista (JxCat y CUP) o un ejecutivo de izquierdas (PSC y Podemos), sea de coalición y apoyado desde fuera.

Salvando las distancias, Esquerra vuelve a estar en una encrucijada como hace año y medio tras las elecciones municipales de mayo de 2019: entonces, venció en Barcelona y su voluntad por trabar un acuerdo con JxCat y Podemos le acabó dejando sin alcaldía. Colau, como ahora, había vetado al partido de Puigdemont, abrazó al PSC y, con los controvertidos votos de Manuel Valls, dejó a Ernest Maragall sin la vara de mando.

Ese precedente, unido a la deteriorada relación entre el espacio de JxCat y Podemos -los duros enfrentamientos verbales en el Parlament entre Quim Torra y Albiach eran una constante-, demuestra que el veto parece difícil de levantar. De hecho, Albiach ha insistido hoy que tienen la voluntad de “abrir una nueva etapa en Cataluña", que pasa por centrarse en la gestión del día a día -"blindar los derechos sociales"- y se dé una salida al “procés” alejada de la unilateralidad y el maximalismo que encarna JxCat. “ERC debería dejar de hacer demagogia, conoce bien nuestros posicionamientos. Debería dejar de mirar a JxCat y mirar a fuerzas progresistas para buscar soluciones diferentes a los problemas del país”, ha añadido.

La voluntad de Podemos es reeditar un tripartito, pero Esquerra lo rechaza rotundamente. Sobre todo porque el fantasma de un acuerdo con el PSC puede castigarle mucho en las elecciones y es una circunstancia que, previsiblemente, JxCat también tratará de explotar para desgastarle en la pugna por el electorado independentista. De momento, los republicanos están consiguiendo alejar y minimizar esas sospechas, pero también es cierto que las elecciones todavía están lejos y la precampaña y los mensajes y posicionamientos de cada partido están muy condicionados ahora por la pandemia y sus consecuencias.

A los socialistas catalanes también les perjudica el fantasma del tripartito en un momento en que vuelven a crecer a costa del desplome de Ciudadanos y recuperarán el liderazgo en el bloque constitucionalista. El PSC también ha cerrado la puerta tajantemente a un pacto con Esquerra.