Vall d’Hebron lleva a cabo el primer trasplante pulmonar pediátrico con donante en parada cardíaca controlada

Esta vía de donación, asentada entre pacientes adultos pero inédita en España entre la población infantil, permite disponer de más donantes para los pacientes pediátricos, para los que hay poca disponibilidad

Lleïr en su habitación del Hospital Vall d'Hebron y junto a sus padres tras haber recibido dos pulmones de un donante en asistolia controlada
Lleïr en su habitación del Hospital Vall d'Hebron y junto a sus padres tras haber recibido dos pulmones de un donante en asistolia controlada FOTO: Vall d'Hebron

Lleïr nació con una malformación cardíaca, que es una hipoplasia de las venas de los pulmones, una patología que progresa y empeora con el crecimiento del paciente provocando un deterioro de la función pulmonar que acaba haciendo necesario e imprescindible un trasplante pulmonar, porque los órganos se deterioran hasta tal punto que se acaba desarrollando insuficiencia respiratoria y el paciente no puede respirar.

Así las cosas, una año después de su nacimiento, la situación de Lleïr empezó a ser crítica, por lo que fue necesario recurrir al trasplante y por ello entró en la lista de espera para recibir los pulmones de un donante. “El trasplante empezaba a ser urgente, pero el problema es que tenemos muy pocos donantes pediátricos, porque afortunadamente hay pocos niños que fallecen”, señala la doctora Laura Romero, del Servicio de Cirugía Torácica y Trasplante Pulmonar de Vall d’Hebron, quien al respecto comenta que “los pacientes infantiles suelen estar mucho tiempo esperando un donante, suele ser de media un periodo que va de los 9 meses al año, y cuanto más tiempo pasa, más se deteriora el estado de salud del paciente y cada vez se hace más urgente que encontremos un donante”.

En el caso concreto de Lleïr, la espera se prolongaba ya más de un año cuando finalmente apareció un donante para él, gracias al cual no solo ha sido posible llevar a cabo el trasplante y, por lo tanto, salvarle la vida, sino que además ha supuesto un antes y un después en el ámbito de los trasplantes pediátricos de pulmón en España. Y es que ésta ha sido la primera vez en la que se han extraído los pulmones en parada cardíaca controlada, asístola controlada, a un bebé para trasplantarlos a un receptor pediátrico menor de 24 meses .

“Aunque la donación en asistolia controlada -situación en la que los órganos están mejor preservados que en el caso de muerte encefálica o asistolia no contorlada- está bastante establecida entre adultos, debido a las singularidades del protocolo, en niños todavía no se había puesto en marcha”, comenta la doctora Romero, quien recuerda que “en este tipo de donación, se lleva al paciente donante a quirófano a esperar que, al retirarle todas las medidas que lo mantienen con vida, entre en parada cardíaca y es entonces cuando se hace la donación, lo que a veces hace más difícil que las familias entiendan o se planteen esta opción de donación y en pacientes pediátricos se complica aún más el que lo puedan entender y asumir”.

En cualquier caso, su altruismo y generosidad permitieron a la familia del donante de los pulmones que tuvieron como destinatario a Lleïr superar todas las barreras y prejuicios que pueden ir asociados a una donación en asistolia controlada y, la pasada primavera, Lleïr, con 24 meses de edad, era sometido a un trasplante de pulmones pionero en España.

En primer lugar, el donante entró en quirófano y allí se le retiró todo el soporte vital hasta entrar en parada cardíaca. Fue entonces cuando se procedió a la extracción de sus dos pulmones, que rápidamente fueron trasladados por avión a Barcelona, concretamente al Hospital Vall d’Hebron, donde ya estaba todo preparado para proceder al trasplante. Y es que toda esta operación debe hacerse con la maxima agilidad y celeridad posible, ya que “superar las siete u ocho horas de isquemia, que es la fase que transcurre entre que se interrumpe la circulación del órgano hasta que se restituye nuevamente en el corazón del receptor, aumenta el riesgo de disfunción del órgano en las primeras horas y puede provocar al paciente alguna complicación tras el trasplante”

En cuanto a lo que se refiere propiamente al trasplante, “puesto que el receptor y el órgano del donante son más pequeñitos que en el caso de los adultos, hay que ir con un poco más de precisión, aunque ello no ha de suponer un problema”, explica la doctora, quien sin embargo apunta que “lo que sí que es un complicación añadida en pacientes infantiles es que es necesario soporte de circulación extracorpórea mientras estamos haciendo el trasplante y en el caso concreto de Lleïr, más todavía, porque había que reconstruir también la parte de su corazón que estaba malformada debido a la cardiopatía congénita”.

En este sentido, la doctora explica que “mientras se está llevando a cabo el trasplante de uno de los pulmones, el paciente ha de respirar con el otro y mantener su oxigenación con un solo pulmón y, en este contexto, los pacientes infantiles tienen menos tolerancia a esa ventilación de un solo pulmón, por lo que necesitan más soporte de oxigenación que un adulto, que en su mayoría no la necesitan”.

En el caso de LLeïr todo salió a pedir de boca y actualmente, tras cerca de un mes ingresado en la UCI de Vall d’Hebron y otro más en planta, ya se encuentra en casa, llevando una vida completamente normal. “Lleïr está perfectamente y hace lo mismo que cualquier otro niño de su edad. Ha de tomar su medicación para evitar un posible rechazo, pero por lo demás todo es normal, está perfectamente y su patología ya ha desaparecido”, comenta su madre, Laia, quien muestra “su infinito agradecimiento a la familia del donante”.

En este sentido, la doctora Romero hace hincapié en que el caso de Lleïr “nos ha permitido ver que la donación en parada cardíaca controlada también nos permite obtener unos pulmones válidos y adecuados, como en adultos, y que este tipo de donación es una opción válida para otros niños, de manera que nos abre la puerta a tener más donantes para los pacientes infantiles, que son para los que tenemos menos disponibilidad”. “Hay pocos niños que requieren un trasplante de pulmón, de hecho en Vall d’Hebron hacemos una media de unos seis trasplantes infantiles de pulmón al año, pero los que lo requieren han de esperar mucho tiempo para conseguir ese nuevo órgano e incluso, en ocasiones, hay pacientes para los que no encontramos un donante y fallecen en lista de espera, por lo que es muy positivo contar con esta nueva alternativa para tener donantes y ahora es cuestión de ofrecer esta opción a las familias para que sigan siendo tan generosas y donen los órganos de su pequeño en unos momentos tan duros para ellos”.