El nombre que Napoleón dio a las cuatro provincias españolas ocupadas en 1812

El emperador invadió España en 1808 y colocó a su hermano José Bonaparte como Rey

Napoleón cruzando los Alpes
Napoleón cruzando los Alpes FOTO: La Razón (Custom Credit)

Francia y España se han enfrascado a lo largo de la historia en múltiples enfrentamientos y, algunos de ellos, han tenido consecuencias de ámbito territorial. Por ejemplo, la Guerra de los Treinta Años del siglo XVII, que enfrentó a ambos países y supuso el final de la hegemonía española, se saldó en 1659 con la cesión de una parte de los territorios situados al norte de Cataluña (Rosellón y parte de Cerdaña) a los galos. O la última contienda bélica entre ambas naciones, que se registró en 1808, bautizada como la Guerra de la Independencia, en la que nuestro país sí consiguió resistir a los envites napoleónicos y proteger finalmente la integridad territorial.

A pesar de la resistencia, Napoleón consiguió dominar parte de nuestro país durante un tiempo. El emperador, que penetró con sus tropas en territorio español bajo la treta de ir a atacar a Portugal (aliado británico) a finales de 1807, logró ocupar Pamplona, Barcelona y Madrid en el corto trecho de un mes (entre febrero y marzo). A partir de ahí, el 2 de mayo se inició un levantamiento popular en Madrid que acabó extendiéndose por todo el territorio y dio inicio a la Guerra de Independencia, que acabó expulsando a las tropas napoleónicas de España, aunque no concluiría hasta 1814.

Mientras tanto, durante esos seis años y con el control de ciertas zonas de España, Napoleón tuvo mucho margen para hacer y deshacer. Y, una de las cuestiones que modificó fue la distribución territorial, hasta el punto de cambiar el nombre de las cuatro provincias catalanas. Y es que Cataluña fue el territorio español que mayor tiempo estuvo ocupado: de hecho, Barcelona no quedó liberada del ejército francés hasta mayo de 1814.

Imagen de la distribución territorial de la Francia napoleónica
Imagen de la distribución territorial de la Francia napoleónica FOTO: Wikipedia

Así las cosas, la distribución territorial quedó de la siguiente manera: la actual provincia de Barcelona quedó rebautizada como departamento de Montserrat; la actual provincia de Lleida, como departamento del Segre, aunque con capital en Puigcerdà ya que Lleida quedaba excluida y formaba parte del departamento de las Boques de l’Ebre, con Tarragona como capital; y, finalmente, la actual provincia de Girona, como departamento del Ter.

Este rediseño territorial fue decidido por Napoleón y su hermano José Bonaparte (rey de España entre 1808 y 1813) en febrero de 1810, aunque no fue puesto en marcha hasta enero de 1812. Como forma para seducir a los catalanes, Napoleón dio alas al catalán y lo impuso como oficial tanto en la prensa como en la propia administración, además de traducirse el código civil al catalán. También se atribuye a esta época el nacimiento del concepto de Països Catalans, ideado por el corregidor de Girona Tomàs Puig, que se puso a disposición de los franceses para buscar la independencia de la monarquía hispánica.

Lo cierto es que las reminiscencias de la invasión napoleónica de España resuenan todavía por las calles de Barcelona, que alberga dos arterias importantes con nombres de importantes batallas de la Guerra de Independencia: por un lado, está la calle Bailén, ciudad jienense en la que el ejército de Napoleón sufrió su primera gran derrota en España (y a nivel europeo); y, por otro lado, está la calle del Bruch, en memoria de la batalla del Bruch, un municipio que consiguió detener el avance de las tropas napoleónicas a golpe de tambor.