Historia secreta

La señora que se hacía señores como Orson Welles o Dalí

Lydia Artigas es la responsable de la casa de citas más conocida de Barcelona

La señora Rius, en su domicilio de Barcelona
La señora Rius, en su domicilio de BarcelonaMiquel Gonzalez de la Fuentefreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1d2f781d

En la viñeta de Ferreras, Jordi Pujol y Marta Ferrusola están en la mesa cenando cuchara en mano, mientras una criada les trae otro plato. El ex presidente le dice a su mujer: «En menudo lío nos ha metido nuestro hijo mayor por su mal olfato escogiendo novias». Ferrusola responde: «Más le hubiera valido llamar a la sra. Rius que tiene chicas de confianza, discretas y catalanas».

Esta viñeta cuelga en la entrada del domicilio barcelonés en la calle Villarroel de la señora Rius. Estamos hablando de una de las grandes instituciones de la capital catalana. Como ella misma dice a este diario, «soy una señora que ha hecho señores». Cuando empezamos a hablar me insiste en que diga su edad. Lydia Artigas, que es su verdadero nombre, tiene 84 años y regenta una casa de citas mítica para la historia de la ciudad. «Duraré más que un traje de pana. ¡He vivido tanto!», afirma.

Su día a día se inicia pronto, sobre las seis y media de la mañana, cuando se despierta. A las ocho ya está atendiendo el teléfono. «Soy muy trabajadora. Me gusta atender pronto a los señores. Empezamos teniendo agrado y seriedad, de manera que la señora que abra la puerta sea la misma que le ha contestado por teléfono», apunta la señora Rius para añadir que «me gusta definirme como una ONG bien llevada. Trabajo con muchachas con un hijo enfermo o padres sin trabajo. Mi obligación es ayudar. La vida, pese a la mala fama de este oficio, tiene muy buenas mujeres. Es un trabajo sucio, malo, pero lo puedes convertir en algo mejor».

Jeanne Moureau (aquí, junto a Welles) fue la protagonista femenina de la película. Pero toda la cinta es una celebración del carácter socarrón y disperso de Falstaff, personaje shakespeariano interpretado por Orson. Al lado, el cartel promocional
Jeanne Moureau (aquí, junto a Welles) fue la protagonista femenina de la película. Pero toda la cinta es una celebración del carácter socarrón y disperso de Falstaff, personaje shakespeariano interpretado por Orson. Al lado, el cartel promocionallarazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1d2f781d

Hace unos años, la señora Rius, con la ayuda del desaparecido periodista Julià Peiró, publicó en Comanegra sus memorias. Allí aparecían algunos grandes nombres. Al preguntarle por algunos de ellos me destaca a Orson Welles. «Lo conocí cuando estaba aquí rodando “Campanadas a medianoche”. Llevaba un traje de alpaca y fumaba mucho. Tenía una voz preciosa y estaba grueso. Después de que se fuera estuve durante días sintiéndome como si yo fuera Rita Hayworth, la que fue su esposa».

Salvador Dalí a principios de la década de los setenta, tiempo donde se ambienta el nuevo "biopic"
Salvador Dalí a principios de la década de los setenta, tiempo donde se ambienta el nuevo "biopic"Allan warren.

De quien no tiene buen recuerdo es de Salvador Dalí que apareció un día rodeado con seis suecas altas y rubias. «Llegó allí y preguntó por el pato. Y quería un pato que las suecas mataron. Me resultó tan desagradable con esos aires de grandeza pidiendo que lo llamáramos el divino. No sabías si hablarle en catalán, castellano, francés o inglés. Este señor nunca quiso a una mujer. Lo de Gala era una comedia», apunta la señora Rius.

Tampoco se olvida del rey de Arabia Saudí, de paso en Barcelona para una consulta en la Barraquer. «Nos hicieron ir al Ritz y aquello parecía un harén sublime. Era un señor alto, con una bata como si fuera de oro. Nos miró a todas y se fue. No hubo nada de sexo. Me sentí en “Las mil y una noches”».