Los meteoritos que provocaron tsunamis en Marte

La superficie de Marte aún conserva indicios de los tsunamis que las olas gigantes que la azotaron en el pasado.

Impresión artística del aspecto que pudo tener Marte en el pasado remoto.
Impresión artística del aspecto que pudo tener Marte en el pasado remoto.NASA/GSFC

Hoy en día Marte es un inmenso desierto frío e inhóspito, pero las cosas no siempre fueron así. De hecho, la superficie del planeta rojo está repleta de señales que indican que sobre ella fluyeron grandes cantidades de agua en el pasado: las fotografías tomadas por satélite muestran cauces de ríos secos en su terreno y las sondas robóticas que han aterrizado sobre este mundo muerto han encontrado minerales que sólo se forman en presencia de este líquido. Incluso se cree que la inmensa planicie que cubre gran parte del hemisferio norte marciano, Vastitas Borealis, pudo albergar un océano hace unos 4.000 millones de años.

Por supuesto, aún se desconoce si la existencia de agua líquida permitió el desarrollo de vida sobre la superficie marciana en el pasado. Lo que sí sabemos es que nuestro vecino rojo llegó a experimentar la furia de los océanos.

Indicios de una catástrofe

Gracias a los orbitadores equipados con cámaras de alta definición (como la HiRISE de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter) que han fotografiado la superficie de Marte con un nivel de detalle sin precedentes, se han podido captar accidentes geológicos que son, cuanto menos, curiosos. Echadle un vistazo a esta fotografía, por ejemplo:

Campo de rocas desperdigadas por la zona de Deuteronilus Mensae, en Marte.
Campo de rocas desperdigadas por la zona de Deuteronilus Mensae, en Marte.NASA/JPL/University of Arizona

Lo que veis en esta imagen son una gran cantidad de rocas con un tamaño similar al de coches o casas desperdigadas por un terreno estriado. Este tipo estructura geológica resulta sorprendente porque, en la actualidad, las fuerzas erosivas que actúan sobre la superficie de Marte son muy débiles y tampoco está experimentando actividad volcánica, de modo que es difícil de concebir que en el planeta se den fenómenos lo bastante energéticos como para mover tal cantidad de rocas tan grandes.

Además, otra característica que llama la atención sobre este campo de rocas es que se encuentra en una región en la que abundan unos canales amplios que parecen haber sido formados por la rápida acción del agua, además de terrenos elevados con bordes que tienen pinta de haber sido serrados por intensas corrientes, formando promontorios. Por tanto, ¿qué tipo de fenómeno acuático es lo bastante energético como para producir este tipo de cambios?

Efectivamente. Como habréis deducido a partir del título del artículo, estamos ante los efectos de un tsunami.

La causa de los tsunamis

La principal responsable de la formación de tsunamis en nuestro planeta es la actividad tectónica, pero es probable que la superficie de Marte nunca se viera afectada por este fenómeno. Afortunadamente (o no), existen otras formas de generar olas gigantes.

El relieve formado por olas gigantes que habéis visto hace un momento fue identificado en un estudio de 2016 en una zona que tenía un desnivel de unos 900 metros de altura y abarcaba unos 570 000 kilómetros cuadrados. Tras analizar las imágenes, los autores del estudio llegaron a la conclusión de que los canales y campos de escombros que había desperdigados a través de esta región no se podían explicar a través de ningún otro fenómeno que ha podido tener lugar en Marte en el presente o el pasado, como flujos de hielo, avalanchas, el movimiento de glaciares, inundaciones o la acción del viento. Por tanto, este paisaje sólo podía ser obra de las fuertes corrientes de agua que produce un tsunami cuando retrocede, arrastrando consigo el material con el que entra en contacto.

Además, la existencia de dos depósitos diferentes en la región sugería que no fue azotada por una, sino por dos olas gigantes distintas separadas por una pausa que duró varios millones de años.

Canales excavados por la corriente de un tsunami en la superficie marciana.
Canales excavados por la corriente de un tsunami en la superficie marciana.NASA/JPL/University of Arizona

En el estudio se estima que se necesitarían olas de entre 10 y 120 metros de altura para provocar movimientos sobre la superficie marciana que tengan la magnitud observada. Teniendo todo esto en cuenta y considerando cuál es la energía necesaria para provocar una ola de estas características, sus autores llegaron a la conclusión de que el tsunami tuvo que ser el resultado de un impacto de un meteorito sobre el océano primigenio marciano. Además, calcularon que la colisión debió ser lo bastante violenta como para producir un cráter de unos 30 kilómetros de diámetro.

Es más, un estudio distinto de 2019 que analizó otra región de la superficie marciana, que parece haber sufrido los efectos de un tsunami, fue un poco más allá. En este caso, sus autores creen haber identificado el cráter que excavó el meteorito que generó la ola gigante: el cráter Lomonosov, una estructura de 150 kilómetros de diámetro que tiene la edad adecuada (unos 3.000 millones de años) y cuya forma indica que el terreno estaba bajo el agua en el momento de su formación.

Es decir, que Marte se parecía mucho más a la Tierra en el pasado, tanto para bien como para mal. Y, en este caso, su superficie no sólo estuvo cubierta de océanos, sino que, además, fue castigada por olas gigantes como las que se forman en nuestro planeta.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Aunque es cierto que las condiciones de la superficie de Marte fueron mucho más benevolentes en el pasado y que se podría haber llegado a desarrollar vida sobre ella, eso no significa necesariamente que esa vida llegara a aparecer. De hecho, a día de hoy no se han encontrado indicios de vida pasada en el planeta rojo.
  • El meteorito «Allan Hills 84001» es famoso por provenir de Marte y poseer estructuras microscópicas que, en su momento, fueron interpretadas como los restos fósiles de bacterias. Los experimentos posteriores han demostrado que esas estructuras también se pueden formar a través de procesos geológicos.

REFERENCIAS (MLA):