Sociedad

Darwin no descubrió la evolución y esta es la verdadera historia

El concepto de que algunas especies evolucionan en otras es casi tan antiguo como la civilización, lo que Darwin hizo realmente fue descubrir el mecanismo por el que ocurría: la selección natural.

Charles DarwinFoto:

Pensar en la evolución es pensar en Darwin. Así nos lo han contado y son miles las asociaciones que nos han hecho interiorizar este feliz matrimonio. Al escuchar la palabra nos viene a la mente la imagen de un anciano venerable, ataviado con un abrigo oscuro y, tal vez, un bombín. Tapando su cuello se extiende una barba blanca y tupida y sobre sus ojos unas cejas aún más albas y pobladas. Su estética recuerda a la imagen popular de Dios, lo cual no deja de tener gracia sabiendo el revuelo que produjo su trabajo entre los creyentes. Estos cuatro mimbres son los que sostienen la imagen que solemos tener de uno de los mayores científicos de todos los tiempos. Precisamente por eso es tan desconcertante lo que estamos a punto de decir.

Por un lado, hemos de comprender que su icónica imagen es producto de la vejez y que, salvo sus tupidas cejas y la tuberosa nariz que pende de ellas, nada hay en el viejo Darwin que nos recuerde al lozano mozo que cruzó los mares viviendo aventuras y recogiendo especies. El último mimbre es el más doloroso de romper y, al partirlo, su crujido resulta casi espeluznante, porque aquello de que Darwin descubrió la evolución no es cierto. Algunos pensarán que lo correcto es decir que la co-descubrió con Alfred Wallace, quien había llegado a las mismas conclusiones que Darwin casi simultáneamente, pero no. No estamos hablando de una cuestión de compartir rédito, sino de una incorrección de primer grado. Darwin no descubrió la evolución porque ya había sido descubierta, al menos, veinticuatro siglos antes.

La evolución está en el aire

Olvidemos todo lo que sabemos sobre evolución e imaginémonos viviendo en la naturaleza, rodeados de animales. Tal vez cuidemos cerdos y, de vez en cuando, veamos jabalíes, que guardarán con estos cierta semejanza. Quizá reparemos en el parecido entre nuestros perros y los lobos que rondan los márgenes del campamento. Nos daremos cuenta de que un gorrión y un jilguero son bastante parecidos y que una cigüeña, aunque distinta, es más similar a estos que a un gato. No podemos presuponer que nuestro humilde cerebro fuera capaz de reconstruir aquel puzle a la perfección, pero resulta difícil creer que nadie hubiera tratado de juntar las piezas. ¿Por qué algunos animales se parecen tanto entre sí y otros tan poco? Tal vez alguien pensó en las familias humanas y cómo los parientes más cercanos suelen parecerse más, asumiendo que, por lo tanto, aquellas especies animales debían estar emparentadas y, las más semejantes serían, por lo tanto, más cercanas en el “árbol genealógico”.

Sea como fuere no podemos saberlo con seguridad, por evidente que pudiera parecer, pero por suerte, sí sabemos con total seguridad que algunos pensadores de la Grecia antigua ya aceptaban la evolución como un hecho. El nombre del primero que habla sobre ella es Anaximandro (siglo VI a.C.). Este dice que unas especies vienen de otras y que nosotros provenimos de los peces. Sus detalles distan de la realidad, pero a pesar de su inexactitud, está hablando de evolución. Porque, ¿qué es la evolución? La evolución, que no la teoría de la evolución se refiere a un proceso de transformación de unas especies en otras, ni más ni menos.

Hijo de su tiempo

Tras Anaximandro, la idea fue recogida por Empédocles, Aristóteles, Lucrecio, Santo Tomas de Aquino y tantos otros filósofos mantuvieron versiones más o menos precisas de este concepto de evolución biológica. Por desgracia, no llegó sana y salva hasta los días de Darwin. Por aquel entonces, a pesar de que muchos pensadores la conocían y algunos la apoyaban, la mayoría de los científicos eran fijistas y consideraban que las especies no cambiaban lo más mínimo.

No obstante, como decíamos, tampoco es que Darwin estuviera solo. El propio abuelo de Darwin, Erasmus,ya había plantado que todos los animales de sangre caliente podrían haber descendido de un mismo organismo. Lamack planteó una teoría de la evolución asumiendo que los caracteres adquiridos durante la vida de un organismo (la musculación al hacer mucho ejercicio o una habilidad psicomotriz tras mucho entrenamiento) podían heredarse. Se equivocaba, por supuesto, pero hizo a la evolución popular de nuevo. Entonces ¿qué es lo que hizo Charles Darwin en realidad?

A pesar de todo lo que se había hablado sobre evolución, había una gran incógnita que nadie había conseguido resolver: ¿Cómo cambiaban las especies? ¿Cuál era el mecanismo biológico que había tras la evolución? Es aquí donde entran realmente Darwin y su compañero Wallace. Ambos se habían percatado de que la clave estaba en la supervivencia de los organismos más adaptados al medio. Darwin le llamó selección natural y era un proceso sumamente elegante y gradual por el que, en cada generación solo se reproducían exitosamente aquellos ejemplares con las características más competitivas, haciendo que puedan potenciarse generación tras generación.

Esa es la verdadera contribución del anciano que no siempre lo fue, el mecanismo de selección natural. Sus viajes le abrieron los ojos y le proporcionaron una cantidad inabarcable de datos con los que cimentar sus propuestas. La teoría de la evolución que está vigente en nuestros días no es la misma que Darwin propuso, por suerte, a ella se han incorporado multitud de actualizaciones y se ha hermanado con todo lo que sabemos sobre genética y que, por supuesto, Charles desconocía por completo.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Dicen las malas lenguas que Alfred Wallace se adelantó a Darwin y en cierto modo así fue. Terminó antes su trabajo, por lo que Darwin se vio obligado a acelerar el paso y publicar un extracto de sus ideas para así no quedarse atrás. Sin embargo, el tiempo que Darwin le había dedicado a su trabajo era muy superior y sus incontables notas de campo estaban dando lugar a un libro que cambiaría la vida y haría que prevaleciera sobre Wallace: El Origen de las Especies. Charles era sumamente metódico y en ello radica la excepcionalidad de su obra.

REFERENCIAS (MLA):

  • Darwin, Charles et al. Charles Darwin. Nórdica Libros, 2019.
  • Darwin, Charles, and Richard Dawkins. On The Origin Of Species. CSA Word, 2006.
  • Stearns, S. C, and Rolf F Hoekstra. Evolution. Oxford University Press, 2005.AS (MLA):