Qué es el efecto “isla de calor” y por qué hace que las temperaturas sean mucho más altas en las ciudades

En las islas de calor la temperatura es mucho más alta, lo que puede ser un peligro para la salud de los ciudadanos que viven en su interior

En la imagen, los rayos del Sol inundan el Skyline de la ciudad de Madrid | Fuente: Alfredo R.Roldán
En la imagen, los rayos del Sol inundan el Skyline de la ciudad de Madrid | Fuente: Alfredo R.Roldán FOTO: Alberto R. Roldan La Razón

El calor del verano es insoportable estemos donde estemos. Sin embargo, es más frecuente que haga más calor en el interior de las grandes ciudades. Seguramente es algo de lo que ya te habías dado cuenta. Es algo que se evidencia cuando, por ejemplo, el termómetro de nuestro coche empieza a marcar temperaturas cada vez más y mas altas, a medida que entramos en una ciudad. Esto sucede a raíz de un fenómeno físico conocido como “isla de calor urbano”.

Un hombre se refresca en una fuente pública del centro de Córdoba | Fuente: EFE / Salas
Un hombre se refresca en una fuente pública del centro de Córdoba | Fuente: EFE / Salas FOTO: Salas EFE

¿Qué es una “isla de calor”?

En las islas de calor (situadas en las grandes ciudades) la temperatura puede llegar a ser hasta 12 grados más alta durante el día (en comparación con otras zonas de la periferia o de regiones más rurales). Este fenómeno ocurre porque el hormigón y los materiales de las casas, los comercios y los edificios industriales, absorben el calor durante el día.

Y lo peor de todo, es que estas elevadísimas temperaturas de las islas de calor no dan tregua ni siquiera por la noche. Al quedarse atrapado el calor en los distintos materiales, la temperatura que las personas que viven en las ciudades se ven forzados a sufrir por la noches (cuando el calor se va liberando poco a poco) puede llegar a ser 4 o 5º más alta.

Las temperaturas de las islas de calor suelen ser mayores allí donde la vegetación es escasa, que es uno de los elementos que más ayuda a rebajar la temperatura ambiente. Por eso, entre los planes climáticos de los ayuntamientos es frecuente encontrar diversas medidas en el medio-largo plazo, que están planteadas para “enfriar las ciudades” y que dedican sus esfuerzos a plantar árboles y crear jardines o huertos urbanos en las ciudades.

Otro elemento que también tienen mucho que ver en las elevadas temperaturas ambientales es la energía que transmiten en forma de calor las personas, los coches, los electrodomésticos, etc. Y todos ellos son más frecuentes en zonas urbanas, donde hay mucha más densidad poblacional; lo que también está unido a una mayor densidad en la construcción. Tantos edificios juntos y de un tamaño tan grande, impiden que el calor pueda escapar y que las corrientes de aire puedan pasar con facilidad.

El sol se oculta tras un edificio a las afueras de Zaragoza | Fuente: EFE/Javier Cebollada
El sol se oculta tras un edificio a las afueras de Zaragoza | Fuente: EFE/Javier Cebollada FOTO: Javier Cebollada EFE

Riesgos para la salud

Las personas que viven en una isla de calor lo pueden llegar a pasar realmente mal durante los meses de verano. Sobre todo durante este 2022, cuando los precios de la energía se han situado en niveles más altos que en ningún otro momento. En esta tesitura, deberíamos ser muy prudentes a la hora de exponernos demasiado al calor. Y es que, cuando se alcanzan y se sufren estas temperaturas tan altas, la situación se puede volver peligrosa en un abrir y cerrar de ojos.

Tenga en cuenta el lector que en España mueren cientos de personas todos los años debido a una deshidratación, a un golpe de calor o a un síndrome del agotamiento por calor. Para lidiar con esta situación, los expertos recomiendan limitar la exposición al sol, evitar la actividad física prolongada en las horas centrales del día, beber abundante agua o líquidos y tomar comidas ligeras y regulares, así como utilizar ropa de colores claros y protegerse la cabeza.

Esta recomendaciones resultan especialmente importantes para las personas mayores y para aquellas que padecen algunas afecciones crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes, los trastornos psicóticos, la obesidad, la dislipidemia, el alcoholismo, las enfermedades pulmonares y la insuficiencia cardíaca. Todas estas dolencias y sus consecuencias pueden verse muy agravadas cuando las temperaturas son anormalmente grandes.