La costa valenciana, en riesgo extremo por el cambio climático

El uno por ciento de la población se verá afectada por inundaciones y especies como la Posidonia Oceánica pueden desaparecer

Los fenómenos adversos en la costa mediterránea son cada vez más agresivos y frecuentes
Los fenómenos adversos en la costa mediterránea son cada vez más agresivos y frecuentes

Que el clima está cambiando es algo evidente. En la Comunidad Valenciana se ha podido comprobar durante las últimas dos semanas, cuando se han sucedido doce días seguidos de lluvia, algo absolutamente insólito y que se explica, según el presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE) y responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, el catedrático Jorge Olcina, por el rápido calentamiento del Ártico, dentro del proceso de cambio climático.

Dentro de la estrategia de lucha contra este fenómeno, la Conselelria de Agricultura y Medio Ambiente ha elaborado el informe «La costa valenciana frente a la emergencia climática», en el que, a través de un visor de escenarios e impactos, se realiza una proyección de las posibles consecuencias del cambio climático en nuestro litoral y, por ende, en nuestras infraestructuras y sectores económicos.

Los resultados de este visor se proporcionan para mitad de siglo (2050) y para finales de siglo (condiciones del año 2100).

El informe de la Conselleria se basa en las conclusiones del documento elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas en agosto de 2021.

Una de las principales conclusiones del informe elaborado por la Conselleria es que la costa valenciana «es especialmente sensible a los efectos de la subida del nivel del mar», así como a otros factores como el aumento de la temperatura del agua, los cambios en las tormentas o en el oleaje.

Los mayores valores de cota de inundación se encuentran en las zonas de Dénia, Jávea y Calpe, además de Castellón.

El informe señala que se observan «retrocesos estructurales permanentes de la línea litoral respecto a la línea de costa de 2020 hacia la mitad y finales de siglo.

Del análisis de estos retrocesos estructurales permanentes se puede concluir, dice el informe, «que las playas abiertas, de sedimento más fino, sufrirán retrocesos permanentes superiores que las playas con mayor tamaño de sedimento, pudiendo sufrir retrocesos de 100 metros en 2100».

Por eso, alerta, las playas centrales de la costa de Castellón y las playas de Valencia «son mucho más vulnerables que las playas de la costa de Alicante, puesto que, al importante retroceso por el aumento del nivel medio del mar, se le tiene que sumar la erosión debida a los bloqueos en el transporte sólido litoral y la falta de aportaciones por otras fuentes.

En el tramo de estudio específico en la línea de costa en L’Albufera, se aprecia una tendencia claramente erosiva en las playas de Pinedo y El Saler, que han retrocedido entre 30 y 60 metros en los últimos 35 años. En todo el tramo de estudio, desde el Puerto de València al faro de Cullera, es notoria la reducción del ancho de playa de la orden de unos 20 metros, incluso en las playas del sur, producido entre los años 2012 y 2015.

Esta recesión, dice el informe, es atribuible al bloqueo total al paso de sedimentos después de la ampliación de los diques de abrigo norte del puerto de València, finalizados en el 2011, sumada a la escasa capacidad de retención del faro de Cullera. Asimismo, el estudio establece que «de las observaciones de imágenes de satélite se aprecia que desde el año 2016, la tendencia erosiva después de la ampliación del puerto de València se suaviza, consiguiendo una pendiente similar a la existente previa a la construcción del puerto en todo el tramo».

Según las proyecciones realizadas, a largo plazo el frente de playa del litoral de la Albufera «llega a desaparecer prácticamente a final de siglo, dejando completamente expuesto el sistema dunar a la acción del oleaje».

Pérdida de Posidonia

Otra de las consecuencias en los sistemas costeros es la pérdida de praderas de Posidonia ocenánica, ecosistema emblemático del Mar Mediterráneo. En la afección a la biodiversidad, las zonas que resultan más afectadas son los marjales y playas, entre las cuales, las que presentan porcentajes más altos de inundación son: la playa de Moncofa, la Marjal de Nules, la Marjal d’Almenara y la Marjal de la Safor.

El informe de la Conselleria es claro y contundente: los riesgos y consecuencias sobre el sistema socioeconómico debidos a acontecimientos extremos de inundación ya experimentados en la actualidad continuarán y se verán agraviados por los efectos del cambio climático y especialmente por la subida del nivel del mar.

En este sentido, el visor muestra que, para todos los escenarios de inundación se supera el uno por ciento de la población afectada y, en el caso de la provincia de Castellón se llega al 7,67 por ciento.

Respecto a las infraestructuras críticas afectadas por los inundaciones bajo los diferentes escenarios climáticos propuestos, en todos los casos el agua llegaría a las carreteras convencionales, autovías, autopistas, vías de ferrocarril, infraestructuras de transporte y una central energética.