Pánico en el tren: los viajeros rompen las ventanas y se lanzan al exterior ante la presencia del fuego de Bejís (Castellón)

El incidente ha dejado quince heridos por quemaduras, tres de ellos graves. Dos bomberos tuvieron que ser atendidos con quemaduras al intentar apagar este incendio que sigue sin control

Varios viajeros de un tren de Renfe que cubría este martes por la tarde el trayecto entre Valencia y Zaragoza han resultado heridos, tres de ellos de carácter grave por quemaduras y 10 leves, al salir de los vagones cuando el convoy ha detenido su marcha entre Masadas Blancas y Barracas para regresar a Caudiel ante la proximidad del incendio de Bejís (Castellón). También en este siniestro dos bomberos han sufrido quemaduras cuando participaban en la extinción.

Según fuentes de Renfe, cuando el tren ha detenido la marcha por la proximidad del fuego y con la intención de regresar a Caudiel, entre el momento de la parada y el retroceso, algunos viajeros, asustados, han decidido dejar el convoy y han salido de sus vagones, a los que han vuelto a entrar al ver la proximidad del fuego. Las mismas fuentes aseguran que algunos han roto las ventanas para salir.

La maquinista pidió a los viajeros que no bajaran del tren y se cambió con rapidez a la cabina trasera para hacer el retroceso a Caudiel, lo que ha evitado que se registraran más daños personales, ya que los pasajeros que permanecieron en el interior no han resultado heridos, detallaron las mismas fuentes.

Este incendio hizo necesario que un millar de personas y casi medio centenar de medios aéreos participaran ayer en la extinción junto con el de Vall d’Ebo, en Alicante. Ambos avanzaban y continuaban al cierre de esta edición muy activos. El de Vall d’Ebo ha calcinado cerca de 10.000 hectáreas, tiene un perímetro de 65 kilómetros y en su extinción participan 22 medios aéreos. Por su parte, el de Bejís ha arrasado entre 700 y 800 hectáreas, tiene un perímetro de 20 kilómetros y lo combaten 25 medios aéreos por la gran dificultad de la orografía, que impide que actúen medios terrestres.

Y es que el desastre natural que suponen los incendios que calcinan España y que ya han quemado más de 245.00 hectáreas en lo que va de año, se suman las tragedias personales y materiales. Este martes, el incendio forestal de Losacio, en Zamora, se cobró una tercera víctima mortal al fallecer un hombre a consecuencia de las quemaduras graves que sufrió cuando huía del fuego en coche el día en el que se declaró el fuego, el pasado 17 de julio.

El fallecido, Eugenio Ratón, decidió huir en su vehículo por su cuenta ante la amenaza que suponía el fuego, antes de que se ordenase la evacuación de la localidad por un lugar seguro, según informaron a Efe fuentes del centro de mando avanzado que se constituyó con motivo del incendio. El hombre, de 65 años y veraneante en Sesnández de Tábara, sufrió quemaduras en el 80 % de su cuerpo y fue trasladado muy grave a la unidad de grandes quemados del Hospital Universitario de Getafe.

Con él ya son tres las víctimas mortales de ese incendio en el que también fallecieron un manguerista de una autobomba cuando trabajaba en las labores de extinción en Ferreruela de Tábara, Daniel Gullón, y un ganadero de ovino de Escober de Tábara, Victoriano Antón, que falleció cuando pastoreaba con su rebaño.

Las tres localidades de los fallecidos forman parte de los núcleos de población que integra el Ayuntamiento de Ferreruela de Tábara, cuyo alcalde, Ángel Román, indicó Efe que la Corporación municipal se reunirá para acordar algún tipo de medida de luto oficial tras este último fallecimiento. Lamentó que las desgracias personales «le hayan tocado de lleno al municipio porque por encima de los daños medioambientales lo más importantes son las personas y su fallecimiento es algo irreparable».

El incendio forestal de Losacio en el que se han registrado las tres víctimas mortales se declaró el pasado 17 de julio a causa del rayo de una tormenta y se extendió con rapidez a causa de las altas temperaturas y el viento. El fuego ha afectado a unas 31.500 hectáreas de la Sierra de la Culebra, las comarcas de Tábara y Alba y los valles del Tera y de Valverde y obligó las primeras jornadas a evacuar 31 localidades que sumaban 5.800 vecinos censados por la amenaza que les suponía el humo y las llamas del incendio.

A esta trágica noticia se suma el mal pronóstico para los fuegos que todavía continúan activos en nuestro país. A pesar del alivio térmico registrado en España en las últimas horas, las altas temperaturas que aún continúan en algunas zonas, junto a los vientos cambiantes y la humedad, están complicando la extinción de los incendios forestales presentes en diversas comunidades.

Mientras tanto, en Aragón, el incendio de Añón de Moncayo, en Zaragoza, que hasta el momento ya ha calcinado unas 6.000 hectáreas, tardará en darse por extinguido porque queda pendiente la consolidación de los perímetros, alrededor de 50 kilómetros.