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Ahogados en las playas valencianas: una tragedia evitable

Desde 2019, la Comunidad Valenciana acumula cerca de 200 muertes por ahogamiento accidental y es la región más afectada de España

Socorristas de Cruz Roja en una playa valenciana
Socorristas de Cruz Roja en una playa valenciana CRUZ ROJA CRUZ ROJA

Desde enero de 2022, una treintena de personas ha perdido la vida en las aguas de la Comunidad Valenciana. Es la región con más muertes por ahogamiento de España desde 2019 -cerca de 200- y las medidas de prevención, aunque aumentan con el paso de los años, no han conseguido acabar con esta tragedia que se repite cada verano en las playas valencianas.

Comparativa de los fallecimientos por ahogamiento en la Comunidad Valenciana y España
Comparativa de los fallecimientos por ahogamiento en la Comunidad Valenciana y España La Razón

En números, esta cifra supone casi el 13% de los fallecimientos por ahogamiento en España desde 2015. Las víctimas son mayoritariamente masculinas y de nacionalidad española, y tienen más de 45 años.

“No está muy claro el por qué de este perfil -explica Josep Mut, jefe de pediatría del hospital de Denia- En general, diría que los hombres somos más impulsivos”. “Respecto a la edad, los hombres presentan mayor morbilidad que las mujeres con el paso de los años: padecer otras patologías aumenta el riesgo”, concluye.

Las playas son el lugar más peligroso, con casi dos tercios de la mortalidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa el ahogamiento como una de las diez principales causas de muerte hasta los 24 años. Por provincias, la más afectada de la Comunidad es Alicante.

El mes de junio de este año es el segundo junio con más ahogamientos mortales de los últimos ocho años en España (57), según el informe mensual elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. En 2021, de enero a julio la cifra era de 26 personas ahogadas. Este año ya se ha alcanzado la treintena.

Minimizar los riesgos

La mayoría de los ahogamientos se producen en zonas de playa sin presencia de socorristas o en horarios sin vigilancia. Por ello, la prevención y concienciación de los bañistas es clave para evitar situaciones de riesgo y accidentes.

“Es muy importante estar atento a las indicaciones de los socorristas y a las banderas, siempre que los haya”, explica Josep Mut. “También es vital no alejarse nadando en solitario”, dice. Cuanto más lejos se esté de la orilla o del resto de bañistas, más difícil será recibir auxilio y atención médica, en una situación en la que todos los segundos cuentan.

En verano, otro riesgo son los golpes de calor. Un golpe de calor puede reconocerse por diferentes síntomas: mareos, dificultades para hablar, náuseas o pérdida de conocimiento. “Lo recomendable es evitar las horas de más calor -dice Mut- y si se empiezan a reconocer estos síntomas dentro del agua, tratar de llegar hasta la orilla, buscar una sombra y beber agua”.

Durante un golpe de calor, la piel se mantiene caliente y seca. Es durante una insolación cuando el cuerpo presenta sudoración. Otros de los síntomas sí que son compartidos, como las náuseas y mareos y la sensación de sed.

Niños: diez metros, diez segundos

Cuando los niños están alrededor del agua existe una regla de oro, según explica Mut: que no se alejen más de diez metros y no perderlos de vista durante más de diez segundos. Son especialmente propensos a caerse al agua, perderse o ser arrastrados por la corriente. “Hay que enseñarles a nadar lo antes posible -declara- y si no saben nadar, al menos que aprendan a flotar”.

Entre los menores, el perfil más repetido es el del menor de 5 o 6 años y turista. Los peores momentos para los turistas son, según cuenta, el día de llegada y el de salida. “Los padres están de un lado para otro, recogiendo cosas y moviendo maletas, y pierden de vista al niño”, explica.

Destaca también la importancia de la educación en primeros auxilios: un niño de cinco años es capaz de llamar al 1-1-2, y uno de doce ya tiene la fuerza necesaria para realizar técnicas de reanimación cardiovascular básica. Sin embargo, la mayor parte de la población desconoce estas maniobras, que pueden ser cruciales para salvar una vida.

“De la misma manera, sería recomendable que los apartamentos y hoteles turísticos ofrecieran folletos informativos sobre las normas básicas de seguridad en la piscina, igual que ofrecen información sobre la ciudad, los restaurantes o los museos”. En el caso de las piscinas en casas y apartamentos, se pueden vallar para evitar que los niños entren si no están siendo supervisados.

Falta de socorristas

La ausencia de vigilancia es, en muchas ocasiones, una de las circunstancias que acompañan a los ahogamientos. En la Comunidad, sólo Benidorm mantiene socorristas durante todo el año, y en la mayoría de municipios sólo trabajan durante la temporada alta del verano (del 1 de junio al 15 de septiembre). En el mes de mayo, cuando el calor ya empieza a atraer a los bañistas a la playa, los socorristas aún no han empezado a trabajar.