“Tenet”: Nolan desafía al cine y al universo

El director presenta un «blockbuster» alejado de las reglas, pues no se lo pone fácil al público. Además,reordena las dimensiones del tiempo y el espacio mas allá de como las conocemos

No cabe duda. Christopher Nolan está en el Top 5 de los mejores directores de cine del siglo XXI. Ha sido capaz de dotar a un universo consolidado como el de Batman de una dimensión distinta, más amplia. Y ha desarrollado nuevos cosmos de un atrevimiento exacerbado, una complejidad extrema pero justa, pues no sobrepasa los límites del entendimiento del público masivo. Ha creado estructuras innovadoras como la de «Memento» (2000) u «Origen» (2010), ha trabajdo con contenido histórico como en «Dunkerque» (2017), pero también ha mezclado la ciencia con la ficción, como en «Interstellar» (2014). Ha cosechado éxitos y ha patinado en los casos de «El truco final» (2006) e «Insomnio» (2002). Pero entre tanta variedad, ha demostrado sus señas de identidad: una profundidad psicológica de sus personajes, reordenar el tiempo y el espacio tal y como los conocemos, relatos perturbadores o la preminencia del tono oscuro en las imágenes. Estas características se encuentran desde su primer largometraje, «Following» (1998), hasta el que se estrena hoy, «Tenet» (2020) y que iba a publicarse el 31 de julio, pero la pandemia del coronavirus obligó a retrasar su lanzamiento.

Esta última película se define como un «blockbuster» por su elevado presupuesto y por las grandes estrellas que encontramos en el elenco: Robert Pattinson, Michael Caine, Kenneth Branagh o John David Washington (hijo de Denzel Wahshington). Sin embargo, no cumple con una de las principales cualidades de este tipo de filmes, ponérselo fácil al público, que no tenga que hacer esfuerzos para comprender lo que se le presenta en la pantalla. Nolan, de nuevo, exige al público que esté despierto mentalmente, que no solo acuda al cine a entretenerse, le pide un ejercicio que, para quien lo haga, enriquecerá su experiencia con esta película.

Y lo hace a través del género más atractivo, el «thriller». La trama gira en torno al espionaje internacional, el mismo que tantas veces hemos visto ya en el cine. Pero Nolan, como siempre, «reinventa» los géneros, les da una vuelta de tuerca a través de esas armas que son el tiempo y el espacio. De ahí que el largometraje tenga tintes futuristas y nos recuerde, sobre todo, a «Origen» o a «Interstellar».

El filme está tan cargado de acción como de filosofía y de reflexiones de ética y de moralidad. Te revuelve en la silla y, cuando salgas de la sala, probablemente cojas tu teléfono móvil para buscar explicaciones, como ocurre con otros «thrillers» como «Shutter Island» (2010), «El caso Slevin» (2006) o «Mullholland Drive» (2001). Eso sí, se puede incluir en un grupo con estas películas por la ausencia de cintas de este género que realmente sorprendan al espectador, pero no llega a ser tan enrevesada como estas tres.

Se podría decir que el hecho de que la película se estrene en el contexto de una pandemia mundial le resta cierta impresión a la trama. Hasta ahora creíamos que los mayores riesgos a los que se enfrentaba la humanidad eran, por ejemplo, un ataque nuclear, otra guerra mundial o incluso los efectos del cambio climático. No obstante, «Tenet» plantea una amenaza mucho peor, tanto que resulta inimaginable hasta que se ve el largometraje. Claro que tampoco podíamos pensar que el mundo atravesaría una pandemia en pleno siglo XXI. Así que una vez lo hemos vivido, nuestra capacidad de sorpresa no es la misma que antes del estallido de la crisis sanitaria del coronavirus, que hasta ahora solo parecía ciencia ficción.

Aunque se puede valorar en el sentido puesto, el de la credibilidad. Que lo que sucede en «Tenet» deje de ser solo un relato ficticio que el espectador no tema vivir en un futuro a que el miedo a ese tipo de amenazas se crean reales debido a las experiencias recientes que hemos sufrido. Sin duda, la película se estrena en un momento bastante delicado para el imaginario y la psicología del público.

Por otra parte, Nolan ha tenido una evolución desde el relato hasta la pantalla. Es decir, sus primeras películas se basaban en el desarrollo de la trama, de la historia. Pero las experiencias con las películas de Batman empezaron a crear en Nolan una mayor preocupación por lo visual. Y en «Origen» ya vemos como el director no solo elabora una historia espectacular, sino que el espectáculo también esta en la imagen. En «Interstellar» se notó más desarrollo en ese sentido, y en «Dunkerque» Nolan ya tenía la trama medio hecha y se centró, sobre todo, en la experiencia de la interactuación entre el público y la pantalla.

Pues bien, el propio cineasta ha confirmado que «Tenet» es una película definitiva en cuanto a su trabajo visual en el cine. Busca llevar el espectáculo de la imagen a niveles antes no vistos en su filmografía. Básicamente se trata de enganchar al espectador tanto a través de una trama compleja, pero a la vez mediante una imagen espectacular. Porque, volviendo a algo de lo que ya hemos hablado, con «Tenet» Nolan demuestra que se puede hacer cine de autor con las características visuales, presupuestarias e interpretativas de un «blockbuster».

Esta película supone un giro radical en la carrera de Nolan en uno de los aspectos más relevantes de sus películas, la música. El afamado Hans Zimmer se había convertido en un compañero inseparable del cineasta, poniéndole la banda sonora a sus largometrajes. Desde que trabajaron juntos en «Batman Begins» (2005), fueron inseparables (únicamente Zimmer no participó en «El truco final»). No obstante, en «Tenet» Christopher Nolan ha prescindido de Zimmer y ha acudido al talento de Ludwig Göransson, que en 2019 ganó el Oscar a la mejor banda sonora por «Black Panther». Otros de sus trabajos destacados han sido en «Creed» y su secuela, «Venom» o «Death Wish». Como se puede comprobar, es un especialista en componer música para películas de acción, por lo que resulta ideal para una cinta como «Tenet».

Además, Göransson tiene solo 35 años, pertenece a una nueva generación de compositores. Esta renovación también puede ser uno de los motivos que empujará a Nolan a contar con él. Y mientras Zimmer ha centrado su carrera, sobre todo, en el cine, Göransson ha producido canciones para artistas independientes. Suprincipal éxito ha sido «This is America», de Childish Gambino, un tema que solo en Youtube cuenta con 711 millones de visitas, demostrando que sus composiciones llegan al público masivo. De todos los riesgos que ha tomado Nolan con «Tenet», el de apostar por este joven músico parece el menor.

¿”Blockbusters” de presupuesto reducido?

La pandemia ha reducido considerablemente la recaudación de las productoras, desde las más pequeñas hasta los grandes estudios de Hollywood. Entonces, cabe plantearse si los «blockbusters» que ya se habían realizado antes de la crisis sanitaria, como es el caso de «Tenet», serán de los últimos con presupuestos desorbitados. Además, las empresas cinemaográficas funcionan con trabajos «en cadena». Por ejemplo, la recaudación de «Tenet» iría dirigida a la producción de otro nuevo «blockbuster». Y claro, el cierre de cines o la reducción de los aforos de las salas provoca que difícimente la película de Nolan obtenga en taquilla tanto con lo que ha costado. De esta manera, Warner Bros dejará de ingresar millones que no invertirá en su próxima gran película. Así que está bastante claro que durante los siguientes años veremos menos «blockbusters» o lo que veremos serán con menos presupuesto. La duda está en cuánto tiempo durará esta crisis económica en la producción cinematográfica, porque tampobo es seguro que cuando acabe la pandemia las salas de cine recuperen toda la normalidad, igual que no está claro de que el turismo vuelva al ritmo anterior.