Stella Goldschlag: La “rubia venenosa” y judía que colaboró con el nazismo

Convencida de que su apariencia «aria» sería su salvación, trató de pasar desapercibida, pero solo un año después ella y su familia fueron detenidos.

En 1942, Stella Goldschlag tenía 20 años y todo lo necesario para alcanzar el estrellato en el mundo del cine: belleza, talento, juventud, glamour y una buena dosis de osadía. Había solamente una pega que puso freno a ese sueño. Era judía y tuvo la mala suerte de vivir en plena Alemania nazi. Convencida de que su apariencia «aria» sería su salvación, trató de pasar desapercibida, pero solo un año después ella y su familia fueron detenidos. Tras un intento fallido de fuga, la mujer de cabello rubio y ojos azules firmó un pacto y aceptó colaborar con los nazis.

Desde entonces, y para satisfacer la demanda de Hitler de hacer de Berlín una ciudad «libre de judíos», Goldschlag merodeó las calles de la capital del Tercer Reich, y en particular el bulevar Kurfürstendamm, para cazar judíos a cambio de 300 marcos imperiales y la supuesta promesa de salvaguardar su vida y la de su propia familia. Sin embargo, los nazis rompieron su palabra y deportaron a sus padres y a su esposo, primero a Terezín, y luego a Auschwitz, donde fueron asesinados. Ella permaneció en Berlín hasta el final de la guerra. «Para entonces ya estaba en la trampa y fui incapaz de salir», le dijo entre lágrimas a un amigo en 1944. Sus esfuerzos por «secuestrar judíos» llevaron a que al menos 300 fueran deportados y asesinados. La estrategia era la misma. Se ganaba su confianza bajo la promesa de comida hasta que finalmente les delataba a la Gestapo; a veces incluso a punta de pistola hasta que llegaba la policía secreta. En la comunidad judía clandestina del Berlín nazi, la temida Stella Goldschlag pasó a ser conocida como la «rubia venenosa». Tras la guerra, aseguró ser víctima de la persecución nazi, pero con todo fue denunciada, arrestada y encarcelada después de comparar, según informes, a la policía secreta soviética con la Gestapo. Cumplió diez años en un campo de trabajos forzados. Tras su liberación, se mudó a la Alemania Occidental, se convirtió al cristianismo y en una notoria antisemita. Se ha dicho que la suya es una de las historias «más grotescas» de la Alemania nazi. En cualquier caso, el relato de Stella Goldschlag llegó a oídos del escritor y periodista alemán Takis Würger, que, tras una ardua documentación, ha escrito una novela, titulada simplemente «Stella», a la que añade una trama amorosa y que esta semana sale a la venta en España. Las críticas negativas no tardaron en llegar a lo que se denominó una historia «kitsch del Holocausto» aunque, por otro lado, desde su publicación en Alemania en enero de 2019 el libro no ha dejado de hacerse un hueco en las listas de éxitos. El tomo llegó a desatar tal furia que incluso fue demandado en la justicia penal por el contenido de la historia, pero también hubo voces que defendieron que se pueda construir una trama incluso con los temas más dramáticos. Los letrados que defienden los intereses de los herederos de Stella, aseguran que los hechos son «deliberadamente falsos, incompletos o distorsionados».