Arranca el juicio de la “SGAE”: los acusados denuncian una investigación “inquisitorial”

Nueve años después de las detenciones arranca el juicio en el que se investiga el presunto desvío de fondos de la entidad

Nueve años después de su detención por un supuesto fraude en la SGAE en el marco de la “operación Saga”, el que fuera presidente de la Sociedad General de Autores y Editores Teddy Bautista se sentó ayer en el banquillo acusado de un desvío de fondos de más de 47 millones de euros través de SDAE, la sociedad digital de la institución. Junto a él, otras nueve personas (otra de las acusadas ya ha fallecido), entre ellas el considerado “cerebro” de esa supuesta operativa fraudulenta, José Luis Rodríguez Neri, para quien la Fiscalía Anticorrupción pide la condena más alta, doce años y medio de prisión y una multa de 270.000 euros, frente a los siete que solicita para Bautista por delitos de apropiación indebida o administración desleal.

En la primera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional -que previsiblemente escuchará el visto para sentencia el próximo diciembre-, las defensas se emplearon a fondo planteando al tribunal las cuestiones previas, la supuesta vulneración de derechos fundamentales (entre otras cosas han cuestionado la legalidad de las intervenciones telefónicas a los imputados) que pueda sustentar la nulidad de una investigación que han llegado a tachar de “inquisitorial”.

La Sala sí ha adoptado dos decisiones procesales de calado. Por un lado, ha dejado al margen del proceso a la acusación particular que hasta ahora ejercía el baterista, y socio de la SGAE, Hermes Calabria. Dado que reclamaba la responsabilidad civil en nombre de la Sociedad General de Autores y de que la institución ya se retiró del procedimiento, los magistrados consideran “absurdo” que se mantenga como acusación. En ese paso atrás de la SGAE también ha sustentado el tribunal su decisión de excluir a una docena de sociedades mercantiles como responsables civiles subsidiarias ahora que la propia institución tiene intención de reclamar a posteriori contra ellas en la vía civil, y no en la penal.

Entre esas sociedades se encuentra Microgénesis, la sociedad de Rodríguez Neri a la que se habrían adjudicado de forma supuestamente arbitraria proyectos de desarrollo tecnológico, en algunos casos ficticios según Anticorrupción. En esta pieza principal del “caso SGAE” se encuentra bajo sospecha, precisamente el buque insignia tecnológico de la institución, el proyecto Teseo, que la Fiscalía considera “ilícito desde su origen”.

La vista oral continuará hoy con el trámite de cuestiones previas, tras el cual los acusados comenzarán a declarar: primero será el turno de Rodríguez Neri, ex presidente de la SADE -y a cuya empresa, Microgénesis, Bautista dispensó por amistad un trato “preferencial” según Anticorrupción-, y después comparecerá ante el tribunal su ex socio Rafael Ramos, para quien la Fiscalía pide idéntica pena. A ambos les imputa, entre otros, un delito de asociación ilícita. El ex presidente de la SGAE será el tercero en declarar sobre lo que el Ministerio Público califica como una “sofisticada estratagema para derivar masivamente” fondos de la institución que él supuestamente habría autorizado, consentido e impulsado.