Crítica de “El profesor de persa”: Wittgenstein y el Holocausto ★★✰✰✰

Un fotograma de "El profesor de persa"
Un fotograma de "El profesor de persa"ImdbImdb

Dirección: Vadim Perelman. Ilja Tofin, según la novela de Wolfgang Kohlhasse. Intérpretes: Nahuel Pérez Biscayart, Lars Eidinger, Jonas Nay, David Schütter. Rusia-Alemania-Belarus, 2020. Duración: 127 minutos. Drama.

Sabemos que, como decía Wittgenstein, los limites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo. ¿Qué ocurriría si, además, ese lenguaje fuera inventado, y lo diéramos por válido? Es decir, si aceptáramos, por ignorancia, el vínculo aberrante entre significado y significante. Si eso pasa en un campo de concentración, y la enseñanza de ese lenguaje se traduce, por el lado del profesor, en una mezcla de instinto de supervivencia y gesto de venganza, y, por el del alumno, en el sueño de una utopía, la cosa se pone interesante. Más si cabe si el profesor es un prisionero y el alumno un sádico, cómo no, oficial nazi que vive con la fantasía de convertirse en dueño de un restaurante en Teherán cuando haya acabado la guerra. El problema de la película de Vadim Perelman es que no está a la altura de lo que plantea su premisa, y muy pronto transforma el engaño idiomático que modula la relación entre un amo y un esclavo en un vodevil a ratos risible. Por mucho que Nahuel Pérez Biscayart y Lars Eidenger defiendan con pasión a sus personajes, uno tiene la impresión de haberse perdido una versión wittgensteniana de “Portero de noche”.

Lo mejor

La premisa, y los dos actores protagonistas

Lo peor

A veces la tensión que produce la invención idiomática desemboca en momentos vodevilescos