Aparece el mapa prehistórico más antiguo de Europa

La obra permanecía en los fondos de un museo hasta que ahora se ha redescubierto

Vista del mapa que se ha descubierto / © D. Gliksman, institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap)
Vista del mapa que se ha descubierto / © D. Gliksman, institut national de recherches archéologiques préventives (Inrap)D. GliksmanInrap

Lo encontró Paul Chatellier, en los montículos de Siant-Bélec, Bretaña, Francia. Él ha sido uno de los prehistoriadores más relevantes del siglo XIX en Francia. Ya había hecho prospecciones y descubrimientos cuando se topó con esta losa, que, según investigaciones recientes se datado en la Edad del Bronce, entre el 02100 y el 1600 a. C. Parece ser que la vida de esta pieza ha sido bastante asendereada y muy singular. Según informa la revista “Historia y Arqueología”, después de su hallazgo se trasladó a una de las residencias de su descubridor y allí permaneció, olvidada y sin que nadie volviera a reparar en ella hasta que sus herederos tomaron la decisión del patrimonio en los ya distantes años veinte. Acabó, como el Arca de la Alianza de “En busca del arca perdida”, de Steven Spielberg, almacenada entre los fondos sin catalogar del Museo Nacional de Arqueología de Saint Germain-en-Laye, hasta que los expertos la han reencontrado y la han examinado con detenimiento y, con estupefacción, han dado con una hallazgo que ninguno esperaba.

El examen cuidadoso y detenido de las marcas y las incisiones que hay les hicieron sospechar desde el comienzo. Su posterior estudio los han convencido de que podía ser una representación topográfica de un territorio. Sería un plano donde podrían verse los altos, los valles y las principales marcas geográficas. Parece ser que tuvo un uso ritual, relacionado con un entierro y que formaba parte de una tumba megalítica. No está completa y se cree que se rompió en algún momento de su manipulación durante época moderna. Como ha declarado el arqueólogo Yvan Pailler al institut national de recherches archéologiques préventives, se considera que se está “frente a un mapa cuando los patrones se repiten y se unen por líneas para formar una red en un todo coherente”.

Lo cierto es que todo cuadra en esta losa. Una minuciosa investigación ha permitido separar los grabados más antiguos, los originales, de las incisiones posteriores. Esto les ha dado la oportunidad a los arqueólogos de contemplar cómo era en origen. También han reproducción en 3D esas rayas y círculos y lo que han obtenido es la topografía de la superficie de la que querían dar constancia. El gran reto ahora es averiguar qué zona es. Es algo muy complejo porque la orografía ha cambiado por la erosión, las lluvias; los desniveles no son los mismos y los ríos han cambiado o alterado parte de sus cursos a lo largo de los siglos. Pero ellos han tenido suerte y han logrado establecer algunos paralelismos con el entorno donde apareció.

Según Yavan Pailler en sus declaraciones al institut national de recherches archéologiques préventives, existen suficientes posibilidades de establecer paralelismos con un área. La primera pista la brindó un triángulo en bajorrelieve que coincide con el Valle de Odet, que están en las inmediaciones donde apareció el túmulo. También lograron identificar algunos trazos con las Montañas Negras. A partir de ese momento empezar a hacer correlaciones y sacaron todo el contexto.