Alaska y Mario: 20 años de amor entre los focos

Giran con “La última tourné”. La mediática pareja cumple dos décadas de relación donde forjaron su esencia: en el escenario

Mario Vaquerizo, Alaska y Bibiana Fernández, en la presentación de «La última tourné»
Mario Vaquerizo, Alaska y Bibiana Fernández, en la presentación de «La última tourné»

orman una de las parejas más consolidadas del panorama artístico nacional y también son, sin duda, una de las más mediáticas. Alaska y Mario soplan las 20 velas de la tarta con la que celebran su amor y lo hacen como mejor saben: en los escenarios. Se encuentran en plena gira de «La última tourné», un espectáculo que les permite echar la vista atrás a sus inicios. Porque, aunque todo ha cambiado enormemente en estas dos décadas, cuando el pasado fue bueno siempre queda la nostalgia. Ellos pueden presumir de una boda temática, de haber compartido un programa de televisión sobre su vida y de haber creado un grupo común de amigos que este fin de semana se reunió en el bingo Las Vegas de Madrid para celebrar el feliz acontecimiento.

«Nuestros mundos siempre desaparecen para que se impongan otros, pero a mí, que soy muy democrático, me gustaría que estuvieran todos y que tú, persona sensata y coherente, pudieras decidir con cuál quedarte», afirmó Mario Vaquerizo durante la presentación de la obra que sirve, en parte, para celebrar su amor. Lo hacen junto a Bibiana Fernández, Manuel Bandera, Marisol Muriel y Cayetano Fernández vuelven a ponerse bajo la dirección de Félix Sabroso, esta vez para remontarse a finales de los años 80 y principios de los 90.
Interpretan a una pequeña compañía portátil de variedades que, tras 20 años de éxito en los escenarios, se ven obligados a cambiar de rumbo para no quedarse anticuados. Renovarse o morir, idea con la que, al igual que su pareja, Alaska no está de acuerdo: «Entonces nos nutríamos del cine español de los 60 y los 70, de los espectáculos de variedades y las revistas del corazón», sin embargo, añade que llegó un momento en el que «curiosamente, había que reivindicarlas para que no se perdieran, ya que eran géneros que no estaban bien vistos por los intelectuales».

Una compañía peculiar

Esa es la disyuntiva en que se encuentra Norberto Pinti (Manuel Bandera), director de esa compañía de vedettes tan peculiares: «Ve que cada día hay menos gente dedicada al espectáculo de varieté y, al conocer el trabajo de la Fura dels Baus, decide fijarse en Lorca». Y no en un Lorca cualquiera, sino en el de la «Comedia sin título». Con esto, la compañía vivirá el gran contraste que supone pasar de la picardía y las plumas a la seriedad de la obra del dramaturgo granadino. «Miranda Vega está acostumbrada a llenar los patios de butacas allá donde va y no quiere dejar esa vida», explica Fernández aludiendo a su personaje: «No solo da el nombre a la compañía, sino también a una manera de vivir». Todo lo contrario que Enzo Marini, papel que interpreta Vaquerizo, «el coreógrafo, que es un poco mentiroso porque dice que ha nacido en Italia pero es de Albacete», continúa, «pero es un tío de buen corazón».

Fernández confiesa que debemos envidiar «la capacidad de esfuerzo y sacrificio que había», las vedettes eran verdaderas currantas de un género que, en palabras de Vaquerizo, «no era ni mejor ni peor que otro» y cuyo consumo dependía de los gustos y la elección del público. Por su parte, Alaska será Paca Castellón, un cambio que «no le viene mal», explica, pues su personaje «es la típica vedette que no puede, por estatura o físico, aspirar a ser la primera y se convierte en la gran humorista». Sin embargo, «a Paca le ocurre algo y pierde la gracia, motivo por el que interpretar a un Lorca más serio le va a permitir salir del agujero en el que ha caído», explica.

«La última tourné» recorrerá España hasta octubre de 2020, cuando celebrará el final de gira en Madrid. Mientras tanto, pasará por Úbeda, Almería, Donosti y Algeciras, entre otros, para entretener y recuperar un género que marcó una época, la misma en la que Alaska y Mario forjaron su amor. No en vano, a principios de los años 90 España comenzaba a dar el salto hacia la modernidad: se celebraban la Expo del 92 y los Juegos Olímpicos. «La Macarena» daba la vuelta al mundo y el cine de Almodóvar triunfaba en EE UU.